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Cuando el Estado pierde a la niñez

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Por: Antonia Brañes 


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Señor Director: 

La reciente noticia que da cuenta de 64 niños, niñas y adolescente “no localizados” preocupó a un  país y sus instituciones profundamente, dando paso incluso a intentos de atribuir responsabilidades  a gestiones anteriores. Sin embargo, previo a una explicación apresurada, es de suma urgencia  reflexionar sobre las debilidades de nuestro propio sistema de protección. 

Es inaudito que la pérdida de trazabilidad de niños, niñas y adolescentes se de como respuesta a la  falta de coordinación y triangulación de información de nuestras instituciones del Estado. Esta  situación termina trasladando responsabilidades a organismos como las Oficinas Locales de la  Niñez, que se ven obligadas a realizar labores cercanas a las de un investigador privado, dejando  de lado la restitución efectiva de derechos y su promoción. 

A esto se le suma un segundo gran problema: la rápida asociación de la niñez migrante a delitos  como lo es la trata de personas. Estigmatizando así a la comunidad haitiana y desviando la atención  de las verdaderas falencias institucionales. 

Proteger los derechos de las niñeces exige un sistema de información robusto, con coordinaciones efectivas y un enfoque basado en derechos. De lo contrario, los errores administrativos se  convierten en una profunda discriminación. 

Antonia Brañes 

Cientista Política, diplomada en intervención social en infancias y adolescencias.  Encargada de gestoría de casos de la Oficina Local de la Niñez.

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