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La tómbola de la cuna

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Por: Manuel Francisco Puebla Vega


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Señor Director:

La ministra de Educación defiende la reforma al SAE prometiendo cambiar el azar por el mérito. Tras esta retórica se esconde un retroceso peligroso: validar la selección oculta bajo un barniz técnico.

Como docente, duele ver que insistamos en recetas que trizan la dignidad de las familias. Nos aseguran que las cuotas obligatorias evitarán la segregación, pero quienes habitamos las escuelas sabemos que la realidad es más tozuda que una planilla Excel. Una entrevista o evaluación local no mide el potencial de un niño; mide el capital cultural de sus padres, sus redes y su disponibilidad horaria. Permitir que los colegios con sobredemanda, motores clave de movilidad social, alteren el ingreso con criterios locales no es valorar el esfuerzo. Es permitir que, incluso bajo una cuota, las instituciones elijan a las familias más cómodas de educar, frustrando a los estudiantes más vulnerables antes de entrar al aula.

En Chile, el verdadero azar no lo genera un algoritmo; lo define la cuna. Resolver la sobredemanda segmentando la matrícula bajo el rótulo del mérito es una ilusión meritocrática que castiga el origen. La solución justa es garantizar la igualdad en el acceso, no diseñar trajes a la medida que devuelvan la selección a las escuelas.

Mejorar el SAE es una urgencia, pero camuflar el sesgo de origen como autonomía no es futuro. Es volver al Chile donde el destino se sellaba en una sala de espera.

Manuel Francisco Puebla Vega

Profesor de Música y Filosofía

 

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