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Conciertos suspendidos

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Por: Francisca Barrientos


El Mostrador Fuente Preferida

Señor director:

Que un concierto masivo se suspenda a última hora no debería obligar a miles de personas a convertirse en expertas en derecho del consumidor para recuperar lo que es suyo. Sin embargo, eso es exactamente lo que está ocurriendo con la cancelación de BTS en el Estadio Nacional, y el patrón se repite cada vez que una productora decide, unilateralmente, que el show no va.

La ley es tajante: no basta con invocar razones de seguridad si estas no están acreditadas. Tampoco es aceptable devolver una parte del valor de la entrada y quedarse con la comisión, como si el servicio se hubiera prestado a medias. Y cuando una productora se excusa diciendo que la culpa fue de terceros, olvida algo esencial: ella es quien garantiza que el espectáculo pueda realizarse, no es un simple intermediario.

El verdadero fracaso no es la cancelación en sí, sino la asimetría que enfrenta después el consumidor: mientras la empresa administra los tiempos, el público debe litigar por lo obvio. Por eso reclamar de inmediato ante el Sernac es la única forma de equilibrar la cancha.

Francisca Barrientos

Académica Magíster en Derecho de Consumo y Comercio Electrónico

Universidad Autónoma de Chile

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