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Cuando crecer deja de ser un incentivo

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Por: Pablo Müller Ferrés


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Señor Director:

El debate sobre el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas suele centrarse en la necesidad de mejorar el acceso al financiamiento o reducir la burocracia. Sin embargo, existe un problema menos visible y de mayor impacto: las asimetrías regulatorias y tributarias que aparecen cuando una empresa supera determinados umbrales de tamaño.

Cuando crecer implica perder beneficios, enfrentar mayores cargas administrativas o asumir obligaciones que aumentan abruptamente los costos de operación, se generan incentivos para mantenerse pequeño. Desde la perspectiva de las políticas públicas, estas discontinuidades distorsionan las decisiones empresariales, reducen la productividad agregada y limitan la capacidad de las empresas para innovar, invertir y generar empleo de mayor calidad. El resultado es que el sistema termina premiando la permanencia en una escala menor en lugar de incentivar el crecimiento.

Si Chile aspira a fortalecer su tejido productivo, las políticas de apoyo deben diseñarse con mecanismos de transición graduales y predecibles. El objetivo no debería ser proteger a las empresas por ser pequeñas, sino crear un entorno donde crecer no signifique una penalización, sino una oportunidad para contribuir al desarrollo económico del país.

Pablo Müller Ferrés

Directo Magíster en Desarrollo Económico

Universidad Autónoma de Chile

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