¿Qué lugar tienen las ciencias sociales en las prioridades del FONDECYT de Postdoctorado 2027?
Señor director:
Las bases del Concurso FONDECYT de Postdoctorado 2027 introducen un cambio que merece discusión pública. A diferencia del concurso 2026, establecen diez áreas prioritarias y señalan que hasta un 70% de las adjudicaciones podrá destinarse a proyectos inscritos en ellas. La medida rige, por ahora, solo para Postdoctorado. Pero quienes realizan hoy un postdoctorado constituirán buena parte de la próxima generación de investigadoras e investigadores del país, así que la pregunta sobre qué conocimientos se están privilegiando no es menor.
Las ciencias sociales tienen poca presencia en estas diez áreas y, cuando aparecen, están asociadas a la productividad, el mercado laboral, la seguridad o la modernización del Estado; la evaluación de políticas públicas se menciona en dos de ellas. Investigar la sociedad no se reduce a evaluar políticas o mejorar la empleabilidad. Las desigualdades sociales, las migraciones, el envejecimiento, los cuidados, el género, las familias, la pobreza, el racismo, los pueblos indígenas, la cultura, la memoria, los derechos humanos, la democracia, la cohesión social, los movimientos sociales, la participación política y las clases sociales no tienen un lugar visible en esta lista. Tampoco lo tienen la investigación teórica ni las preguntas que buscan comprender, más que intervenir, las transformaciones de la vida social.
Nada de esto queda formalmente excluido del concurso, pero si hasta un 70% de las adjudicaciones puede concentrarse en áreas que apenas reconocen estos temas, es difícil sostener que competirán en igualdad de condiciones. La calidad científica sigue siendo evaluada, aunque ya no es el único antecedente considerado al decidir qué se financia.
Focalizar recursos en desafíos del país puede tener sentido, sobre todo si responde a prioridades ya discutidas en otras instancias de política científica. El problema es cómo se definieron esos desafíos y con qué idea tan instrumental de las ciencias sociales. Un cambio de esta magnitud debió discutirse con la comunidad científica antes de fijarse en las bases.
Lo que estas bases están decidiendo, aunque sea de manera indirecta, es qué conocimientos consideramos necesarios para entender el país en que vivimos.
Carolina Ramírez
Socióloga y académica
FACSO, Universidad de Chile