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Irregularidades y Corporación Cultural de Las Condes

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Hugo Herrera
Por : Hugo Herrera Abogado y profesor de Filosofía y Teoría Política. Universidad Diego Portales y Universidad de Valparaíso. https://orcid.org/0000-0002-4868-4072
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Señor Director:

Agradezco al señor Martín Vial Decombe, director ejecutivo de la Corporación Cultural de Las Condes, que haya respondido la columna en la que cité a esa institución como ejemplo de eventuales irregularidades en las corporaciones culturales. Dar cuenta es preferible al silencio. Sin embargo, mis principales preguntas siguen sin respuesta.

No explica el desglose de los $2.700 millones anuales destinados a remuneraciones.

No informa las remuneraciones de los funcionarios de mayor jerarquía.

Nada aclara acerca del convenio con el Museo de Cera ni los $156 millones anuales que la Municipalidad le transfiere.

Invoca medidas de transparencia, pero omite el punto planteado: dirigentes de los artesanos denuncian que la corporación les ha negado reiteradamente información sobre el destino de los recursos y las remuneraciones de los altos funcionarios.

Respecto del gasto en personal, el señor Martín Vial menciona el servicio de guardias, valorizado en casi $259 millones anuales. Un servicio equivalente tiene un costo de mercado cercano al sesenta por ciento de esa cifra. Precisamente en el único aspecto donde ofrece antecedentes, subsiste una diferencia próxima a los $100 millones.

No se trata de un detalle. La Corporación Cultural de Las Condes ya ha sido objeto de cuestionamientos por irregularidades relevantes. Tampoco constituye un caso aislado. En diversas comunas, las corporaciones culturales han suscitado dudas respecto del empleo de recursos públicos. En un período de debilitamiento de la confianza institucional, las municipalidades —primer rostro del Estado en el territorio— tienen el deber de distinguirse por una administración transparente y rigurosa de los recursos comunes.

El señor Martín Vial ha dado la cara. Eso merece reconocimiento. Pero la disposición a responder no sustituye las respuestas. Mientras las preguntas fundamentales permanezcan sin contestación, las dudas continúan subsistiendo.

Hugo Herrera

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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