Fondecyt y Responsabilidad Pública
Señor Director:
El Ministerio de Ciencia abrió un proceso de reconsideración de las bases del FONDECYT de Postdoctorado 2027 tras conversar con el Consejo de Rectores. Una treintena de sociedades científicas respondió rechazando igualmente el criterio de áreas prioritarias. Vale la pena notarlo: hubo diálogo, y el desacuerdo persiste. Eso sugiere que lo que está en disputa no es el procedimiento sino el fondo, y conviene discutirlo como tal.
El fondo es este: con cerca de 1.300 doctores graduándose al año y unos 260 cupos de postdoctorado disponibles, el Estado no puede eludir la pregunta de a quién forma, para qué y con qué expectativa de retorno.
La exigencia de arraigo no es una excentricidad chilena ni una novedad de estas bases. Las bases 2026 ya requerían investigadores chilenos o extranjeros residentes en Chile y permanencia mínima de seis meses por año. Y en el mundo, la beca postdoctoral individual del National Institutes of Health y las de la National Science Foundation están reservadas a ciudadanos y residentes permanentes, igual que la beca doméstica japonesa. En esos países la restricción recae sobre los instrumentos de formación e inserción, no sobre los fondos de proyectos: un extranjero con visa temporal puede dirigir un R01 del NIH. La distinción es exactamente la que rige hoy en Chile, donde el FONDECYT Regular sigue admitiendo residencia temporaria.
Con todo, esos países restringen su línea doméstica porque sostienen en paralelo una línea potente de atracción internacional. Ahí está el ajuste pendiente, y el propio debate ya identificó dónde: en áreas como la astronomía y la instrumentación óptica —donde en diez años no se financió un solo proyecto— Chile no puede permitirse perder contacto con el talento externo. La respuesta no es abrir el postdoctorado a todos, sino crear un instrumento específico de atracción, con presupuesto propio y reglas propias.
Ordenar la casa y abrirla al mundo no son objetivos incompatibles. Son dos instrumentos distintos, y hasta ahora hemos intentado que uno solo haga las dos cosas.
José de la Cruz Garrido
Centro de Políticas Públicas
Facultad de Gobierno UDD