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Mostrando la hilacha

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Por: Jessica Cuadros Ibáñez


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Señor Director:

Gerardo Varela tiene razón en algo importante: ninguna disciplina posee un derecho adquirido sobre los recursos públicos. Si una investigación financiada por el Estado es mediocre o irrelevante, corresponde preguntarse por qué recibió financiamiento.

El problema es cómo sabemos que lo es.

En su columna “Humanidades: ¿Siútico moi…?”, publicada en El Mercurio este domingo 30 de agosto, Varela selecciona algunos títulos de investigaciones y concluye que tienen “mucho de política, poco de academia y nada de ciencia”. La evidencia ofrecida resulta admirablemente económica: algunos títulos bastan para el veredicto.

Pero un título no permite conocer la pregunta, metodología, evidencia ni calidad de las inferencias de una investigación. Para eso existe un procedimiento algo menos expedito: leerla.

Tampoco la ausencia de financiamiento privado demuestra falta de valor social. Siguiendo la analogía bancaria de Varela, un banco no determina cuánto vale una idea para la sociedad; evalúa, entre otras cosas, si espera recuperar un crédito considerando su riesgo. Si ese mecanismo permitiera anticipar el valor futuro del conocimiento, la política científica sería bastante sencilla: bastaría instalar un comité de crédito al lado de Fondecyt.

Nada de esto exime a las humanidades. También allí puede haber investigación mediocre, jerga que sustituye evidencia o conclusiones contenidas de antemano en las premisas. Precisamente por eso corresponde evaluar con rigor, no por impresión.

Varela plantea una pregunta legítima: qué investigación merece recursos públicos. Pero si exigimos evidencia a quienes investigan, parece razonable exigirla también antes de concluir que determinados trabajos tienen “nada de ciencia”.

Quizás haya que comenzar por algo bastante elemental: pasar del título al texto.

Jessica Cuadros Ibáñez
Economistaz

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