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Armada argentina intenta llegar a buen puerto: reconoce que Estrecho de Magallanes es chileno PAÍS Wikipedia editada con ChatGPT

Armada argentina intenta llegar a buen puerto: reconoce que Estrecho de Magallanes es chileno

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Tras los dichos del jefe de la Fuerza Aérea argentina que desataron una protesta de Chile, el almirante Juan Carlos Romay despejó dudas desde la Armada trasandina: al abordar la importancia estratégica de los pasos bioceánicos, afirmó que el Estrecho de Magallanes “pertenece a Chile”.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El jefe de la Armada argentina, Juan Carlos Romay, reconoció expresamente la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes, en medio de la tensión generada por los dichos del jefe de la Fuerza Aérea Gustavo Valverde. “Pertenece a Chile”, afirmó el almirante, quien destacó además el valor estratégico del Atlántico Sur y los pasos bioceánicos.
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La Armada argentina salió a despejar cualquier duda sobre la soberanía del Estrecho de Magallanes. En medio de la controversia diplomática abierta entre Chile y Argentina, el almirante Juan Carlos Romay, jefe de la fuerza naval trasandina, reconoció expresamente que el paso bioceánico pertenece a territorio chileno.

“El Atlántico Sur es un lugar estratégico, justamente porque en esta región tenemos los principales pasos bioceánicos para conectar el Atlántico con el Pacífico, ya sea a través del Estrecho de Magallanes, que pertenece a Chile, o por el extremo sur, el Cabo de Hornos”, afirmó Romay en entrevista con el medio argentino DEF.

Sus palabras llegan después de que el jefe de la Fuerza Aérea argentina, Gustavo Valverde, generara tensión con Chile al incluir a Magallanes entre los territorios sobre los que Argentina debía mantener presencia por razones de soberanía.

Las declaraciones provocaron una respuesta del Gobierno de José Antonio Kast, que presentó una nota de protesta. Posteriormente, la Cancillería argentina emitió un comunicado reafirmando la vigencia de los tratados de 1881 y 1984, que establecen la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes.

Ahora fue el propio jefe de la Armada argentina quien reconoció explícitamente esa condición, aunque sus declaraciones se produjeron en una conversación más amplia sobre el funcionamiento de la institución naval y la relevancia que tiene para Argentina el Atlántico Sur.

Romay explicó que el valor estratégico de esa zona no se limita a los pasos que conectan los océanos Atlántico y Pacífico, sino que también está relacionado con la proyección hacia la Antártica y con el creciente interés internacional por sus recursos.

El almirante destacó en ese contexto los avances tecnológicos que han hecho cada vez más viable la explotación de recursos oceánicos por parte de empresas y países.

“Explotar ahí tanto toda la cuestión científica como de recursos. A su vez, algo que por ahí antes no era tan palpable: el avance tecnológico permite que el obtener recursos del océano sea más viable para determinadas empresas o países, como está pasando con la explotación de petróleo al Norte de Malvinas”, explicó.

Frente a ese escenario, el jefe naval argentino sostuvo que resulta fundamental reforzar las capacidades de vigilancia sobre los espacios marítimos del país.

“Entonces, es vital tener una buena vigilancia y control de todos nuestros espacios marítimos y poder de disuasión”, remarcó.

Romay también abordó la situación interna de la Armada argentina y reconoció las dificultades materiales y tecnológicas que enfrenta actualmente la institución, aunque aseguró que observan su futuro con optimismo. “Miramos con optimismo hacia adelante”, sostuvo.

En ese sentido, el almirante llamó a establecer políticas de Estado que permitan recuperar las capacidades perdidas y que permanezcan más allá de los cambios de administración.

“Quisiera recalcar la necesidad de que existan políticas de Estado que trasciendan las distintas gestiones de Gobierno. Mencioné las capacidades que perdimos; en ese contexto, por más que una gestión tenga la mejor voluntad, no se puede recuperar todo en poco tiempo”, explicó.

El jefe de la Armada argentina graficó esas dificultades con la antigüedad de la flota actualmente disponible.

Los buques, señaló, “tienen 40 años. O sea, tecnológicamente están bastante desactualizados”.

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