Radares y alerta temprana
Señor Director:
En poco más de un mes, distintos puntos del país han enfrentado fenómenos meteorológicos que hasta hace algunos años parecían excepcionales. El 27 de julio, un tornado clasificado como EF-1 afectó Chillán Viejo. El 29 de agosto, otro tornado provocó daños en Yungay, Ñuble. Dos días después, sobre el lago Llanquihue, se registraron nubes embudo y una posible tromba lacustre que, afortunadamente, no alcanzaron tierra.
Estos episodios no pueden seguir siendo vistos como hechos aislados. Evidencian una vulnerabilidad que atraviesa distintas regiones: nuestra capacidad para detectar y seguir fenómenos locales, intensos y de rápida evolución continúa siendo limitada. Dicho en simple, estamos completamente a ciegas.
En Puerto Varas conocemos directamente sus consecuencias. Tras el tornado que golpeó nuestra ciudad en mayo de 2025, propusimos al país un sistema de alerta temprana basado en radares meteorológicos Doppler, estaciones automáticas y protocolos de coordinación con la Dirección Meteorológica de Chile y SENAPRED.
Queremos que Puerto Varas sea el punto de partida de un sistema que sea capaz de observar con mayor precisión las condiciones atmosféricas, detectar oportunamente lluvias intensas, vientos severos, trombas y posibles tornados, y entregar información útil para alertar y proteger a la población.
Pero ésta no puede ser solamente una iniciativa local. Chile necesita una política pública nacional de observación meteorológica y alerta temprana, con una red de radares Doppler y estaciones automáticas que cubran progresivamente el país. La tecnología y la institucionalidad existen. Falta convertir esta necesidad en una prioridad permanente del Estado.
No podemos evitar que estos fenómenos ocurran, pero en el contexto de cambio climático actual, es un deber prepararnos mejor. La experiencia reciente demuestra que no basta con reaccionar después de cada emergencia: debemos detectar antes, alertar a tiempo y proteger vidas.
Tomás Gárate Silva
Alcalde de Puerto Varas