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Transparentemos todos los costos

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Por: Carlos Smith


El Mostrador Fuente Preferida
Señor Director:
El jueves 10 el diésel vuelve a subir. Conviene decir de dónde viene ese precio, porque del crudo no viene: el WTI está muy por debajo de los US$114,58 que tocó en abril. Lo que se disparó fue el crack spread, la diferencia entre el combustible refinado y el petróleo del que sale. El 17 de agosto marcó US$102 por barril, cuando lo normal son 20 o 40. Con refinerías destruidas por la guerra, ya no falta petróleo. Faltan plantas que lo conviertan en diésel.
Y el Mepco responde en las dos direcciones: en junio, cuando se despejó Ormuz, el diésel bajó $117. El problema no es ese.
El problema es que rara vez se pone sobre la mesa el costo completo de cada alternativa. Contener el precio hoy tiene una factura mañana, y esa factura demora; cuando aparece, nadie la reconoce como propia. Llega por una vía que nadie mencionó, y la recibe alguien que no estuvo en la conversación.
Los retiros son el ejemplo que tenemos a mano. Se discutieron como alivio inmediato y la cuenta apareció después, en parte, en las tasas largas y en un crédito hipotecario que todavía no vuelve. La paga el que hoy tiene treinta años y no puede comprar una casa. Ese no participó del debate.
Ahí está el problema de fondo: quien decide casi nunca es quien paga. Por eso vale el esfuerzo de mostrar las dos columnas completas, la de este mes y la de la próxima década, aunque la segunda no aparezca en ninguna encuesta.
Carlos Smith
Docente investigador CIES-UDD
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