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Agencia Uno
A estrecho revuelto… el papelón en política exterior que terminó en quilombo
La declaración conjunta de José Antonio Kast y Javier Milei cerró la controversia por el Estrecho de Magallanes, pero abrió críticas por la descoordinación previa del Gobierno y por compromisos sobre Malvinas/Falklands que analistas consideran ajenos a los intereses chilenos.
Antes que la declaración conjunta de José Antonio Kast y Javier Milei comenzara a ser diseccionada por analistas internacionales, la actuación previa de La Moneda ya había sido objeto de críticas, evidenciando un forado político-comunicacional con ministros adelantando gestiones, versiones distintas sobre el decreto argentino y un Presidente que decidió zanjar el asunto él mismo. Un quilombo, dirían los argentinos.
- El episodio tuvo, desde el comienzo, un manejo confuso. Cancillería respondió a los dichos del general argentino Gustavo Valverde con una nota de protesta; luego Defensa tomó la posta con Fernando Barros intercediendo ante su par argentino, Carlos Presti, quien reafirmó que el Estrecho era chileno. Hasta ahí, el libreto parecía razonable: protesta, aclaración y cierre. Pero el problema vino después, cuando apareció nuevamente el decreto argentino de 2021 que hablaba de un espacio de “uso compartido” y que abrió una segunda crisis en el Gobierno.
Barros aseguró públicamente que Argentina tendría preparado un texto para derogar el polémico decreto y que este esperaba la firma de Milei. Cancillería, sin embargo, relativizó el carácter de la información y sostuvo que esa gestión venía desarrollándose desde antes. Más que una diferencia de fondo, lo que quedó en evidencia fue que dos ministerios comunicaron de manera distinta una misma negociación.
- El Presidente Kast apostó por una postura ambivalente. “Argentina no tiene ni tendrá jamás soberanía ni control” sobre el Estrecho de Magallanes, afirmó en Punta Arenas. Para analistas, eso no está en duda porque así lo demuestran los tratados, pero respecto a la interpretación del “uso compartido”, Kast señaló que no le exigiría a Milei la derogación de ningún decreto.
Cada uno de los organismos involucrados reaccionó desde su propia lógica institucional: Cancillería administrando una negociación silenciosa; Defensa buscando cerrar rápidamente una controversia con implicancias militares; y Presidencia privilegiando la relación política con Milei. La descoordinación pudo ser incluso más costosa que la discrepancia, porque transmite la sensación de que el Gobierno negocia una cosa mientras comunica otra.
La reunión bilateral entre ambos mandatarios terminó cerrando el impasse, pero a un costo –o precio– que recién ahora comienza a evaluarse. El comunicado conjunto entre ambos países, terminó finalmente reconociendo la soberanía de Chile sobre el Estrecho de Magallanes y varios otros puntos que analistas reconocen como ajenos a nuestros intereses.
- “Malvinas -Falklands no son nuestro problema. Solo a la luz del comportamiento de Argentina a través de los años respecto de Chile, nuestra neutralidad está justificada. Ojalá que lo firmado hoy por Kast no sea usado para involucrarnos en alianza/sanciones/boicots de Argentina”, escribió en X la abogada y analista internacional, Paz Zárate.
El comunicado, traducido a lenguaje coloquial, reconoce un intercambio de fondo: acceso de nuestro país a recursos minerales –léase gas– a cambio de un apoyo a la reclamación argentina sobre las islas del archipiélago austral y sus espacios marítimos circundantes, así como el rechazo a la explotación de hidrocarburos y recursos pesqueros en la zona.
- Este último punto, ha generado controversia porque presupone un respaldo a eventuales sanciones económicas para aquellos países que lleguen a acuerdos económicos con las islas Falklands, una decisión que podría perjudicar la negociación que mantenían con Punta Arenas para establecer una ruta bilateral. Consultado por los efectos del acuerdo en esta materia, el Canciller Francisco Pérez, aseguró que se trataba de “un proyecto entre privados”.
Al margen de estas eventuales externalidades, se critica que el documento no solo no derogó el cuestionado decreto 457, sino que tampoco hace alusión a temas pendientes sobre límites marítimos y terrestres en el sector del monte Fitzroy, y otras materias pendientes como la disputa por la plataforma continental extendida entre ambos países.
- En resumen, el trasfondo de la negociación solo parece favorecer a Argentina, inmersa en un contexto electoral, donde el actual Presidente Javier Milei es candidato a la reelección, y donde todo parece indicar que el gran perjudicado fue nuestro país, un juicio que ha ido creciendo al tenor de análisis que comienzan a hablar de “entreguismo”, debido a que no obtuvimos nada a cambio. Esa pareciera serla verdad de la milanesa.
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