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Focalizar la comunicación

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Por: Aldo Cassinelli Capurro


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Señor director:

El Gobierno llegó a La Moneda con un diagnóstico claro: Chile enfrentaba emergencias simultáneas en seguridad, economía y migración. Esa claridad le permitió ordenar su discurso y transmitir voluntad de cambio. Pero un buen diagnóstico no basta si el mensaje que llega a la ciudadanía es confuso o contradictorio. Ese es hoy su desafío más urgente: no la definición de objetivos, sino la forma en que los comunica.

Las discrepancias internas son naturales; el problema aparece cuando se ventilan en público, cuando un ministro contradice a otro o una autoridad anuncia y otra rectifica. Cada episodio debilita la conducción, erosiona la confianza y transmite la imagen de un gobierno que discute consigo mismo mientras los problemas persisten.

La comunicación no es accesoria a la gestión, sino parte de ella. Un programa se cumple cuando la ciudadanía comprende hacia dónde se avanza y confía en que hay una mano firme conduciendo. Esa conducción exige el liderazgo del Presidente: fijar el relato, ordenar las prioridades y asegurar que el gobierno hable con una sola voz.

Focalizar la comunicación no es silenciar el debate interno, sino resolverlo donde corresponde y presentar una línea coherente. De ese orden depende la capacidad del Gobierno de cumplir lo prometido.

Aldo Cassinelli Capurro
Director Escuela de Gobierno
Universidad Autónoma de Chile

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