Integración binacional
Señor Director,
A propósito de la reunión de trabajo realizada está semana en Punta Arenas entre una delegación de empresarios de las islas Falkland/Malvinas y un grupo de empresas magallánicas, el gobierno argentino comienza a alegar que Chile debería prohibir este tipo de contactos, pues está obligado por ciertos “tratados vigentes”.
A menos que esos “tratados” sean “secretos”, no existen.
Lo que sí existe es la obligación argentina de no dificultar el ingreso o salida del estrecho de Magallanes a través de sus espacios jurisdiccionales (mar y aire).
Para evitar que en el futuro se produzcan nuevas confusiones, para el interés permanente de Chile, es fundamental que no se censure la iniciativa del alcalde Punta Arenas, Claudio Radonich.
El alcalde representa un interés y una opinión transversal. Por lo mismo, no debemos permitir que se le presione ni que -como repetidamente se ha intentado con el Senador Alejandro Kusanovic- los poderes fácticos del centralismo lo sometan a un asesinato de imagen.
En Magallanes nos encanta ver a las familias argentinas paseando por nuestra región. Ellas son total, absoluta y permanentemete bienvenidas.
Nos gustaría que la integración binacional avanzara en la sustancia, y que en la Patagonia y la Tierra del Fuego nadie tuviera que ser sometido al calvario del cruce de la frontera, o a la espera (con servicios mínimos) en Primera Angostura del estrecho de Magallanes. Aquí es donde la diplomacia y los gobiernos centrales de Santiago y Buenos Aires tienen deudas pendientes con las gentes del austro.
También es cierto que en Chile no impera ni la ley argentina, ni los sentimientos irredentos sobre “Malvinas”. Como dice el refrán “juntos, pero no revueltos”.
El alcalde de Punta Arenas representa el sentir mayoritario entre los magallánicos.
Jorge G. Guzmán