SLEP en alerta
Señor Director:
En medio de la discusión presupuestaria, se habla de «sobredotación» docente en la educación pública sin que exista suficiente claridad sobre el estándar de dotación que esperamos para nuestras escuelas. Contar profesores y estudiantes es necesario, pero esa relación, por sí sola, no describe el trabajo que ocurre en una sala de clases.
Los desafíos de convivencia escolar e inclusión exigen hoy más tiempo para acompañar a cada estudiante, adaptar la enseñanza y trabajar con sus familias y equipos de apoyo. Sin embargo, esas exigencias muchas veces quedan fuera del cálculo cuando se decide fusionar cursos o no reemplazar a un docente.
También debemos revisar una lógica de financiamiento ligada a la matrícula que no reconoce adecuadamente la baja natalidad, cuyos efectos ya se observan en las aulas. Si hay menos estudiantes, la respuesta no tiene por qué ser siempre reducir la dotación hasta volver a llenar cada sala.
¿No es esta una oportunidad para pensar en cursos menos numerosos y aprovechar esa condición para mejorar los aprendizajes? Antes de definir cuántos docentes «sobran», acordemos qué condiciones necesitan nuestras escuelas para enseñar bien.
Rodrigo Inostroza Ruíz
Académico Facultad de Educación y Ciencias Sociales
Universidad Finis Terrae