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Salud digital: que nadie quede atrás Opinión Imagen: @ministeriosalud

Salud digital: que nadie quede atrás

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Bernardo Martorell
Por : Bernardo Martorell Subsecretario de Redes Asistenciales, Ministerio de Salud.
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La Ley de Interoperabilidad de Fichas Clínicas y el proyecto del Servicio Nacional de Salud Digital son pasos decisivos y pendientes para consolidar esta transformación como política de Estado, que necesitan acuerdos transversales y compromisos de continuidad.


En los rincones más apartados de Chile, donde la geografía desafía el acceso a los servicios, hoy estamos sentando las bases de una transformación silenciosa pero profunda: la revolución digital en salud. Hace un par de semanas acompañamos al Presidente Gabriel Boric a Coltauco a entregar la buena nueva de haber conectado 470 Postas de Salud Rural a internet satelital, abriendo la carretera tecnológica a casi el 50% de ellas, para habilitar atenciones a distancia donde antes solo era posible con la presencialidad.

Estas postas, como la inaugurada la semana pasada en la localidad de Chan Chan en Río Negro, muchas veces son el único punto de contacto con el Estado y ahora, también, núcleos vinculantes. A nivel sanitario, permite conectar en consultas con médicos, psicólogos, nutricionistas y otros profesionales, así como diagnósticos más rápidos, atención de especialistas, gestionar recetas, sin costo para las personas. Además, permite a los equipos locales fortalecer sus competencias y actualizar conocimiento a través capacitaciones remotas que permiten mejorar el servicio entregado.

En comunas como Coltauco, pionera en Atención Primaria Universal, esto se extiende a todos, sin importar la previsión. Allí, contamos más de 7.900 interconsultas digitales este año, en conexión con Hospital Digital, agilizando la atención y respaldando al personal técnico en ausencia de médicos, que no son reemplazados por esta herramienta, sino potenciados, distribuyendo virtualmente su aporte donde se necesite.

La red pública de salud, y especialmente la atención primaria, es la principal plataforma para el éxito de esta transformación. Está presente con miles de dispositivos en lo más recóndito del país, cuidando la salud, evitando el agravamiento y procurando el bienestar integral. Es allí donde la tecnología cobra sentido: no como lujo, sino como herramienta de equidad, justicia y dignidad territorial. En un año más de conmemoración del Día Internacional de la APS, queremos destacar la fortaleza de nuestro país en este ámbito.

La salud digital no es solo tecnología: es asegurar que vivir en un sector rural no implique renunciar al derecho a atención oportuna, segura y de calidad. Es convertir a estos territorios en verdaderas alternativas de vida y desarrollo, donde el acceso a servicios esenciales no implique tiempo y recursos trasladándose grandes distancias, haciendo realidad la cercanía y pertinencia que demanda una cobertura universal.

La Ley de Interoperabilidad de Fichas Clínicas y el proyecto del Servicio Nacional de Salud Digital son pasos decisivos y pendientes para consolidar esta transformación como política de Estado, que necesitan acuerdos transversales y compromisos de continuidad, porque la conectividad ya forma parte de la infraestructura sanitaria del siglo XXI, y la salud digital es un nuevo puente para unir a las personas con el sistema.

Hoy, más que nunca, debemos mirar hacia los territorios con esperanza. La salud digital está uniendo localidades y diversidades. Desde el Estado debemos procurar avanzar sin que nadie quede atrás, porque, más importante que llegar rápido, es llegar con todos.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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