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Tratado de Altamar: Gran oportunidad para el liderazgo oceánico de Chile y Valparaíso Opinión Crédito: Leonardo Rubilar / AgenciaUno.

Tratado de Altamar: Gran oportunidad para el liderazgo oceánico de Chile y Valparaíso

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Rocío Parra Cortés
Por : Rocío Parra Cortés Abogada investigadora Facultad de Derecho Pontificia Universidad Católica de Valparaís
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El Acuerdo BBNJ es una oportunidad para que Chile participe activamente en la gobernanza internacional oceánica, promoviendo una visión sostenible y responsable del patrimonio marino.


El Acuerdo BBNJ es una importante oportunidad para que Chile participe activamente en la gobernanza internacional oceánica, promoviendo una visión sostenible y responsable de nuestro patrimonio marino. 

El Tratado de Altamar (también conocido como Acuerdo BBNJ por sus siglas en inglés: Biodiversity Beyond National Jurisdiction) es un acuerdo internacional jurídicamente vinculante basado en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR)

Su principal objetivo es asegurar la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina en las áreas que no pertenecen a ningún país (alta mar y la Zona). Estas áreas representan casi dos tercios de la superficie oceánica del planeta.

Su entrada en vigencia el pasado 17 de enero de 2026, es un logro histórico, ya que, tal como lo ha planteado el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, “al enfrentarnos a la triple crisis planetaria del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, este acuerdo es un salvavidas para el océano y la humanidad“.

En efecto, la triple crisis impacta más intensamente a países que dependen del mar y sus costas para sustentarse. Con más de 83.850 kilómetros de línea de costa, considerando el perímetro de todos sus territorios insulares y oceánicos, Chile es uno de esos territorios.

Nuestro país se ha caracterizado por estar a la vanguardia de la protección oceánica, demostrando una larga tradición y vocación en la materia, aportando una amplia experiencia en conservación marina y en el uso sostenible de los recursos hidrobiológicos.

Como evidencia de su rol activo, Chile ratificó tempranamente el Tratado BBNJ en 2024 y propuso a Valparaíso como sede de la Secretaría del BBNJ. Lo anterior, sustentado en el conocimiento técnico y científico que nuestro país desarrolla actualmente y que puede aportar al nuevo marco global. 

Desde el Centro de Acción Climática de la PUCV, se reconoce que el Tratado BBNJ representa grandes desafíos para Chile y, especialmente, para la región de Valparaíso. 

Por un lado, ser parte del Tratado BBNJ conlleva examinar prácticas y fortalecer el cumplimiento de nuevas normas de conservación internacional en alta mar en relación con:

  1. Protección del océano como sumidero de carbono.
    Al conservar la biodiversidad en altamar, la absorción de carbono es más eficiente, dado que la protección de fitoplancton y los ecosistemas profundos permite asegurar la capacidad del océano para continuar regulando el clima global.

  2. Evaluación de Impacto Ambiental.                            
    Se introducen reglas para la evaluación de los efectos que podrían tener ciertas actividades humanas en el ecosistema marino de alta mar, previniendo daños irreversibles al equilibrio climático oceánico.
  3. Recursos Genéticos Marinos.
    Dispone reglas sobre el acceso a estos recursos y promueve un reparto justo y equitativo de los beneficios, mediante mecanismos de notificación, trazabilidad e intercambio de información científica.

  4. Instrumentos de Gestión Basados en Áreas.
    Se contempla la creación de áreas marinas protegidas en alta mar con el fin de preservar ecosistemas, restaurar biodiversidad, fortalecer la cooperación internacional y aumentar la resiliencia oceánica. Así, se busca alcanzar la Meta 30×30 que conlleva la protección del 30% del océano a nivel mundial para 2030.

  5. Creación de Capacidades y Transferencia de Tecnología Marina.
    Se propone la reducción de brechas entre países mediante el desarrollo de infraestructura, acceso a tecnología y formación técnica, con énfasis en el apoyo a países en desarrollo.

Por otra parte, el Acuerdo BBNJ es una oportunidad para que Chile participe activamente en la gobernanza internacional oceánica, promoviendo una visión sostenible y responsable del patrimonio marino.

De esta manera, de concretarse la intención de albergar en Valparaíso la sede de la secretaría técnica de este acuerdo, será posible contar, por primera vez en la historia, con una sede de Naciones Unidas en América Latina con membresía universal.

En definitiva, el Tratado de Altamar o Acuerdo BBNJ representa una oportunidad de liderazgo internacional para Chile en materia de gobernanza oceánica mundial, no solo en la protección de los ecosistemas marinos más allá de nuestras costas, también es una opción real de ser protagonistas en la toma de decisiones globales, en defensa de los océanos y sus recursos.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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