Publicidad
Derechos humanos y empresas: el desafío que la ciudadanía ya instaló Opinión Imagen referencial

Derechos humanos y empresas: el desafío que la ciudadanía ya instaló

Publicidad
Joao Acharan Riffo y Francisco Arellano Rojas
Por : Joao Acharan Riffo y Francisco Arellano Rojas Joao Acharan Riffo, Director de área de Dirección y Análisis de Datavoz, y Francisco Arellano Rojas, Coordinador de Incidencia Proyecto REDAR y Plataforma Chilena de la Sociedad Civil sobre Derechos Humanos y Empresas.
Ver Más

Las empresas son el único actor, entre todos los consultados, al que más personas atribuyen un rol vulnerador que protector: un 56,5% las identifica como agentes de vulneración de derechos, frente a un 39,8% que las ve como protectoras.


El Mostrador Fuente Preferida

En Chile, la discusión sobre derechos humanos suele oscilar entre la conmemoración histórica y el debate especializado. A menudo se presenta como una conversación distante de la vida cotidiana, asociada principalmente a políticos, especialistas u organizaciones internacionales. Sin embargo, una encuesta nacional realizada por Datavoz para la Plataforma Chilena de Sociedad Civil sobre Derechos Humanos y Empresas, sugiere algo distinto: los derechos humanos forman parte de la manera en que muchas personas interpretan experiencias cotidianas vinculadas al trabajo, el consumo y su relación con las empresas y el Estado

Una primera conclusión: los derechos humanos cuentan con una valoración ampliamente extendida y transversal en la población. El 62,6% de las personas encuestadas declara una percepción positiva de los derechos humanos y los asocia espontáneamente a conceptos como dignidad, igualdad y libertad, mientras que sólo un 9,5% expresa una percepción negativa. Más del 75% señala tener algún grado de familiaridad con el concepto. 

Estos resultados aparecen en una muestra donde casi la mitad posee educación media completa o inferior y donde más del 88% pertenece a segmentos socioeconómicos medios o bajos, dando cuenta que el lenguaje de los derechos humanos no se restringe a grupos especializados, sino que forman parte de un repertorio reconocible para amplios sectores de la ciudadanía.

Cuando la encuesta aborda el rol de las empresas, los resultados son particularmente significativos. Las empresas son el único actor, entre todos los consultados, al que más personas atribuyen un rol vulnerador que protector: un 56,5% las identifica como agentes de vulneración de derechos, frente a un 39,8% que las ve como protectoras.

En comparación, el Estado recibe evaluaciones más ambivalentes, combinando percepciones de protección y vulneración. En el caso de las empresas, en cambio, aparece un déficit de confianza mucho más marcado. 

¿A qué vulneraciones se refiere la ciudadanía? Principalmente a experiencias o referencias cercanas relacionadas con explotación laboral, colusión empresarial, abusos al consumidor y contaminación ambiental. Seis de cada diez personas encuestadas declara haber conocido, escuchado o vivido casos de empresas que vulneraron derechos de trabajadores, consumidores o comunidades

En ese contexto, existe una expectativa ciudadana fuerte de que las empresas asuman responsabilidades activas en prevención, reparación y respeto de los derechos humanos. El 85,3% está de acuerdo con que las empresas deben identificar y prevenir impactos negativos; el 81,9% apoya que eviten causar daño y reparen cuando lo hacen; solo 13,4% cree que suelen actuar responsablemente sin necesidad de regulación. 

Frente a estas expectativas ciudadanas, el marco regulatorio chileno parece rezagado. Seis de cada diez personas consideran que debería existir una ley que obligue a las empresas a prevenir y reparar vulneraciones a los derechos humanos. Esto coincide con discusiones regulatorias que distintos países europeos han impulsado durante los últimos años en torno a la debida diligencia empresarial y la responsabilidad corporativa, pero que Chile ha estado postergando.

Lo que la encuesta parece mostrar, en definitiva, es que los derechos humanos no son una conversación ajena, sino que son una manera concreta de interpretar experiencias cotidianas marcadas por abusos, desigualdades y demandas de mayor responsabilidad. Además, revela una brecha entre lo que la ciudadanía espera de las empresas y lo que el ordenamiento jurídico actualmente les exige. La pregunta es si la política será capaz de responder a tiempo estas expectativas.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

Inscríbete en nuestro Newsletter El Mostrador Opinión, No te pierdas las columnas de opinión más destacadas de la semana en tu correo. Todos los domingos a las 10am.

Publicidad