Opinión
Hans Scott/AgenciaUno
La Fuente Alemana y las peores rejas de Desbordes
Hace falta pensar un poco más las cosas, escuchar a los especialistas, a los vecinos, y no hundir en la mala administración, en la indiferencia y en la torpeza a este barrio, una de las joyas de la ciudad y del país.
La turbia idea de enrejar la Fuente Alemana para protegerla de acciones vandálicas es otra muestra de completa desorientación de la administración municipal del alcalde Desbordes, un alcalde que no es santiaguino, que no vive aquí, y que al parecer no cuenta con los instrumentos o criterios de manejo que respecto de la riqueza patrimonial de una capital se le suponen a una autoridad edilicia.
Las ciudades y su espacio público no son el botín de un banco que es preciso transportar y mantener entre rejas y a punta de pistola. Hay que trabajar día a día y en diversos frentes para su uso respetuoso y equilibrado.
En el sector de la Fuente Alemana, declarado Zona Típica por el Consejo de Monumentos Nacionales, en ese triángulo que limita con la Plaza Baquedano, el río Mapocho, la Alameda y el Cerro Santa Lucía, hay varios monumentos nacionales y más de 100 inmuebles de conservación histórica. Uno de esos monumentos es el Parque Forestal, que está entre los más tradicionales y exitosos de Chile, diseñado en 1901 por el paisajista francés George Dubois, contratado por el intendente Enrique Cousiño.
La Fuente Alemana fue modelada y fundida por el escultor alemán Gustav Eberlein a pedido de la colonia alemana residente en Chile, para hacerle un regalo al país en el aniversario número 100 de su Independencia, y combina los mitos clásicos con la presencia de un cóndor andino. El escultor vino a Chile a supervisar su instalación.
Meterle reja al monumento es la peor de las soluciones.
El alcalde Desbordes mantiene a esta zona patrimonial del Parque Forestal -Santa Lucía-Bellas Artes-Lastarria, que es una de las joyas de la ciudad y del país, en el más absoluto abandono. Los turistas pudientes viajan a Chile a ver las Torres del Paine, los lagos, el desierto… y pasan adicionalmente por este barrio histórico, pese a la actitud de chacreo y falta de respeto que hoy imperan ante la más increíble pasividad municipal.
Las basuras se acumulan y sobre todo los fines de semana, en que mandó retirar los contenedores para evitar vandalismos. Ahora hay rumas de inmundicia en las esquinas.
Yo llamaría al alcalde a hacer su pega y a no arruinar aun más nuestra riqueza patrimonial. Hay que tomar medidas para evitar vandalizaciones, eso es imperioso, pero en ningún caso matando la belleza que queremos proteger. Hace falta pensar un poco más las cosas, escuchar a los especialistas, a los vecinos, y no hundir en la mala administración, en la indiferencia y en la torpeza a este barrio, una de las joyas de la ciudad y del país.
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