Opinión
El Estado que Chile necesita: dejemos de discutir desde premisas falsas
No está en discusión que Chile necesita modernizar su Estado, pero modernizar no es sinónimo de achicar, ni de flexibilizar hasta el punto en que el Estado pierda la continuidad y la memoria institucional que le permiten funcionar.
Existe en nuestro país una conversación sobre el Estado que parte siempre desde un lugar equivocado: la idea de que tenemos demasiado. Demasiados funcionarios, demasiada burocracia, demasiado gasto. Es una narrativa bastante cómoda para algunos, aunque no resiste el contraste de los datos.
El empleo público nacional representa menos del 10% del empleo total, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esta cifra continúa siendo baja incluso con mediciones nacionales más amplias, que lo elevan al 12% o 13%. Sin embargo, seguimos por debajo del promedio de los países desarrollados, que se ubica en torno al 18%. No somos demasiados funcionarios.
Por otro lado, el gasto del gobierno equivale al 28,2% del PIB, lo que es evidentemente más bajo que el promedio OCDE, que alcanza el 42,6%. Esta brecha de 14 puntos demuestra que tampoco tenemos un gasto tan grande.
Es evidente que cuando se parte de una premisa falsa, se llega a conclusiones equivocadas. Lo complejo para las y los chilenos es que las consecuencias no son abstractas, sino hechos concretos como vacunas que no llegan, fiscalizaciones que no se realizan, matrículas que no se procesan a tiempo, sin olvidar que somos los primeros que reaccionamos ante desastres naturales y catástrofes.
Mientras tanto, la satisfacción usuaria alcanza el 51% frente al 66% del promedio OCDE y la confianza institucional, un 30% versus el 39% comparado. Estas son brechas que debemos mejorar, sin embargo, también nos muestran que la distancia en resultados es bastante menor que la distancia en tamaño y recursos.
Dicho de otro modo: Chile rinde más de lo que su Estado, por su dimensión, debería rendir. Eso habla bien de quienes lo hacen funcionar todos los días, habla de las competencias y trabajo de las y los funcionarios públicos de nuestro país.
¿Cómo se cierra la brecha restante? Primero, no debilitando las capacidades ya instaladas. La estabilidad de las y los funcionarios públicos no es un privilegio corporativo sino una garantía institucional. Es lo que permite que el Estado funcione con continuidad frente a los ciclos políticos, y es la base material de la probidad.
Un ejemplo es el Servicio de Impuestos Internos SII, que hoy acumula variados reconocimientos internacionales, tiene el 85% de sus funcionarios en calidad de planta. Esto no es una coincidencia.
Sin embargo, eso no significa que todo esté bien. La carrera funcionaria en Chile tiene déficits profundos que la ANEF lleva años señalando: ingresos sin criterios claros de mérito, sistemas de remuneraciones que mezclan incentivos mal diseñados con asignaciones que nadie entiende, capacitación que no forma ni retiene talentos y una protección ante el desempleo que en muchos casos es inexistente. Necesitamos hablar en serio de ingreso, progresión, formación, movilidad y salida. En suma, necesitamos una carrera funcionaria que sea efectivamente una carrera.
Durante años, la ANEF ha impulsado el debate sobre modernización del Estado desde la perspectiva del trabajo decente y el fortalecimiento institucional. Hoy, no estamos dispuestos a aceptar que esa conversación ocurra sin nosotros.
No está en discusión que Chile necesita modernizar su Estado, pero modernizar no es sinónimo de achicar, ni de flexibilizar hasta el punto de que el Estado pierda la continuidad y la memoria institucional que le permiten funcionar.
Más bien, lo contrario, modernizar es ampliar capacidades, invertir en las personas que hacen funcionar los servicios públicos, y construir sistemas de gestión que combinen mérito, evaluación real y condiciones laborales dignas.
Esa es la conversación que Chile necesita y estamos listos para darla.
- El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
Inscríbete en nuestro Newsletter El Mostrador Opinión, No te pierdas las columnas de opinión más destacadas de la semana en tu correo. Todos los domingos a las 10am.