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Unitaid: 20 años de innovación en salud global y el compromiso de Chile Opinión

Unitaid: 20 años de innovación en salud global y el compromiso de Chile

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Luis Villarroel Villalón
Por : Luis Villarroel Villalón Abogado. Director ONG Innovarte. Profesor Propiedad Intelectual U. Mayor.
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Los veinte años de Unitaid no son solo una conmemoración institucional, sino que constituyen una invitación a decidir qué papel quiere desempeñar Chile en la gobernanza de la salud global.


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En 2006, Chile fue uno de los cinco países fundadores de Unitaid, junto con Brasil, Francia, Noruega y el Reino Unido. La organización nació para enfrentar un problema que el mercado farmacéutico no resolvía: el acceso tardío y desigual a medicamentos, diagnósticos y tecnologías sanitarias innovadoras en los países de menores ingresos.

Dos décadas después, mientras Unitaid celebra su vigésimo aniversario, los resultados demuestran resultados muy positivos, y también plantean la pregunta sobre si, ¿está Chile dispuesto a ejercer el liderazgo que ayudó a crear?

A diferencia de un fondo tradicional de cooperación, Unitaid actúa como un catalizador de innovación. Identifica tecnologías prometedoras, reduce las barreras que impiden su adopción y prepara las condiciones para que los sistemas de salud puedan incorporarlas de manera sostenible.

Su estrategia actual se estructura sobre tres pilares: acelerar la introducción de productos sanitarios prioritarios, generar condiciones para un acceso equitativo y fortalecer alianzas internacionales orientadas por las necesidades reales de los países.

Esto, en veinte años ha contribuido a acelerar el acceso a más de 150 productos e innovaciones en salud que hoy benefician anualmente a cerca de 390 millones de personas.

Se estima que su modelo permite alcanzar las metas globales de salud aproximadamente tres años antes de lo previsto, genera un retorno cercano a 46 dólares en beneficios sanitarios y económicos por cada dólar invertido y producirá ahorros acumulados de alrededor de US$10 mil millones hacia 2030.

Estas cifras representan transformaciones concretas. Unitaid impulsó medicamentos pediátricos contra el VIH que redujeron drásticamente sus costos, facilitó licencias para abaratar tratamientos antirretrovirales de segunda línea, promovió diagnósticos rápidos y terapias más eficaces contra la tuberculosis, introdujo nuevas herramientas para combatir la malaria y fortaleció la respuesta frente al COVID-19 mediante el acceso temprano a pruebas diagnósticas y antivirales.

Más recientemente, el caso de lenacapavir -una profilaxis inyectable de larga duración contra el VIH- demuestra nuevamente que cuando el acceso se planifica desde el inicio de la innovación, las nuevas tecnologías pueden llegar antes y a menor costo a quienes más las necesitan.

Chile no solo participó en la creación de Unitaid, es miembro en su Consejo Ejecutivo y forma parte de una iniciativa que ha transformado la forma en que la innovación médica llega al mundo en desarrollo.

Sin embargo, su contribución financiera y política ha sido modesta en comparación con el papel que desempeñó en su origen y con los desafíos sanitarios que enfrenta la comunidad internacional, como futuras pandemias, resistencia antimicrobiana, impacto del cambio climático sobre las enfermedades y fortalecimiento de la producción regional de medicamentos.

En este escenario, respaldar a Unitaid no constituye únicamente un acto de solidaridad internacional. Es una decisión estratégica para Chile. La salud global se ha convertido en un bien público cuya protección fortalece la seguridad sanitaria nacional, consolida la presencia del país en los organismos multilaterales y amplía su capacidad de incidir en las políticas de innovación y acceso a medicamentos que marcarán las próximas décadas.

Este aniversario nos ofrece la oportunidad para renovar ese compromiso, en donde Chile debiera incrementar su aporte voluntario, utilizar con mayor decisión su posición en el Consejo Ejecutivo para impulsar prioridades latinoamericanas, promover mecanismos innovadores de financiamiento y fortalecer marcos regulatorios que aceleren el acceso equitativo a nuevas tecnologías sanitarias.

Los veinte años de Unitaid no son solo una conmemoración institucional, sino que constituyen una invitación a decidir qué papel quiere desempeñar Chile en la gobernanza de la salud global.

Ejercer el liderazgo que inspiró su creación hace dos décadas sería una decisión oportuna e importante con su trayectoria internacional y con el principio de que la innovación solo cumple plenamente su propósito cuando llega, sin exclusiones, a quienes más la necesitan.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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