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¿Escuchas su corazón? Opinión

¿Escuchas su corazón?

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Paulina Mendoza Pereira
Por : Paulina Mendoza Pereira Vicepresidenta Nacional de la Mujer y Equidad de Género. Partido Demócrata Cristiano.
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¿Escuchamos el corazón de los que sufren? ¿De las madres cuyo embarazo pone en riesgo su vida o la de su bebé? ¿De las mujeres y niñas violadas? ¿De las mujeres sin trabajo? ¿De las familias que sufren el crimen organizado?


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Cuando este gobierno asumió se comprometió con dos grandes temas: seguridad y economía. El presidente Kast, fundador del Partido Republicano, cuenta con una bancada afín, son precisamente diputados de ese partido quienes presentaron un proyecto de ley llamado “Escucha su corazón” el cual busca obligar a médicos y madres a escuchar el “corazón” del feto, de lo contrario no se podría realizar el aborto. 

En Chile no existe el aborto libre; solo se permite en tres causales establecidas por la Ley 21.030 (2017): riesgo vital de la madre, inviabilidad fetal letal y violación. Esta norma no es un mero hecho legislativo, sino un acuerdo ciudadano que cuenta con cerca del 80% de aprobación, y que regula tres casos excepcionales y profundamente dolorosos.

Como mujer, demócrata y cristiana creo que es legítimo estar en contra del aborto libre, pero lo que se debate hoy no es el fondo del asunto. Sino una propuesta cruel y simplona que busca un retroceso de algo que ya está zanjado.

En países con aborto legal existen modelos de acompañamiento integral diseñados para mujeres que enfrentan un embarazo vulnerable y que, sin apoyo, podrían considerar un aborto. En muchos casos entidades religiosas ofrecen un acompañamiento interdisciplinario, proporcionan alojamiento, asistencia psicológica, apoyo sanitario, orientación laboral y ayuda económica a mujeres en riesgo de aborto, así como también contención para quienes sufren postaborto.  

Quienes nos inspiramos en el cristianismo entendemos que desde el libre albedrío de cada persona se puede acompañar y convencer, pero jamás obligar.

La pregunta “¿Escuchas su corazón?” es práctica y retórica. Práctica, porque en las semanas permitidas por la ley no siempre se escucha un corazón completamente formado. Retórica, porque nos interpela:

¿Escuchamos el corazón de los que sufren? ¿De las madres cuyo embarazo pone en riesgo su vida o la de su bebé? ¿De las mujeres y niñas violadas? ¿De las mujeres sin trabajo? ¿De las familias que sufren el crimen organizado?

Si no queremos más abortos por violación, presentemos proyectos en contra de los violadores. Si queremos más niños/as generemos las condiciones económicas y sociales para que las mujeres quieran ser madres. ¿No era seguridad y economía?

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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