Opinión
El aumento de los problemas de salud mental en Chile tienen un origen económico y social
Veamos que está pasando con el aumento de las licencias por depresión, ya que no sacamos nada sólo con perseguir a quienes están con reposo, si no nos preocupamos de qué lo enfermó.
La principal causa de licencia médica en el país es de salud mental, aumentando en un 169% en los últimos dos años, liderando la depresión. Este dato es alarmante de por sí, pero más me alarma como Psicóloga la reacción ante esto: aumento de rechazo de las licencias médicas de salud mental, como si no causasen acaso imposibilidad de trabajar. También me llama la atención que el Estado no se haga cargo de este tema (y eso es de forma histórica). Sólo se limitó la contraloría a fiscalizar el cumplimiento de las licencias pero nadie se ha hecho cargo como sociedad que somos en la influencia de la emergencia de los trastornos mentales, en especial la depresión y los trastornos ansiosos, que son los que lideran las licencias. ¿Es la depresión un problema individual o es también social?
Chile es un país tan caro como Estados Unidos o Suiza, con la diferencia de que los sueldos son en promedio de 600.000 pesos brutos para el 60% de la población y nadie pareciera enojarse por ello, ni siquiera se reclama. En salud, existen los «determinantes sociales» que como lo dice su nombre, determinan si hay salud o una enfermedad. No podemos esperar salud física o salud emocional si no hay vivienda adecuada, servicios básicos como agua potable, educación, acceso a salud, alimentos y pues bueno, eso no es posible con un sueldo promedio chileno. La vida se vuelve estresante, necesitamos dos trabajos y tenemos la costumbre de creer que trabajar es para pagar, sin si quiera ver nuestro sueldo. ¿Que vemos ahora en la consulta con pacientes con licencia por problemas de salud mental? La mayoría es por depresión moderada y grave, con síntomas ansiosos, mayoritariamente hombres y con cuadros de crisis de pánico. Rara vez alguien con depresión grave tiene recetado solo antidepresivo, sino que los pacientes toman fármacos para insomnio y para crisis de pánico. Todos los y las pacientes tienen algo en común: no les alcanza el dinero, deben hacer horas extras y no pueden renunciar, incluso cuando hay situaciones de acoso laboral. En salud mental hacemos lo que podemos, con pocas sesiones disponibles, pero al menos yo sé que no habrá tratamiento completo, porque el problema son los determinantes sociales, como por ejemplo lo caro que es el invierno porque los hijos se enferman, el gas subió, el arriendo ocupa el presupuesto del sueldo, hay acoso en el trabajo, y encima los pacientes tienen rechazadas las licencias médicas y las mujeres sufren violencia de género. Quienes trabajamos en salud mental ponemos una especia de parche, pero sabemos es transitorio mientras lo social no se arregle y también sabemos que el rechazar las licencias médicas, por ejemplo de la depresión severa, sólo causará empeoramiento del cuadro. La depresión es real, no se finge.
La ausencia del Estado en la salud mental es un hecho. Por cierto, el presupuesto de Chile es del 2,5%. No hay dinero para especialistas ni fármacos, tampoco hay disponibilidad de camas. La salud mental es también de responsabilidad pública y responde a estas cuestiones, ¿por qué en Chile la salud mental es privada entonces?. El promedio OCDE de presupuesto de salud mental es de 6,7%, muy lejos del 2% de Chile. Ojo, el problema de salud mental no se solucionará con derivar a Psicología o Psiquiatría solamente y esperar un milagro. El problema es estructural y requiere acciones globales que van más allá de investigar en Contraloría si las licencias son reales. Debemos hacernos cargo como sociedad del aumento de la depresión, con soluciones efectivas y con los recursos accesibles, antes de que el problema se normalice. Es necesario resolver el problema de las especialidades con FONASA, por ejemplo, ya que no puede ser que si los Psiquiatras no atienden por bonos FONASA, entonces no exista adonde ir, ya que las atenciones en COSAM tienen listas de espera de meses y los especialistas no dan a basto. Si existiera aumento de presupuesto en salud mental, entonces FONASA podría dar más cobertura, habrían más especialistas y más profesionales de la Psicología.
Veamos que está pasando con el aumento de las licencias por depresión, ya que no sacamos nada sólo con perseguir a quienes están con reposo, si no nos preocupamos de qué lo enfermó.
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