Opinión
La seguridad también se construye desde los municipios
Chile necesita policías fortalecidas, una persecución penal eficaz y una estrategia nacional contra el crimen organizado.
La seguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones de las familias chilenas. No se trata únicamente de estadísticas policiales: cuando una persona evita salir de noche, deja de utilizar una plaza o siente temor al caminar por su barrio, la inseguridad termina afectando su libertad y su calidad de vida.
La Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana ENUSC 2025 muestra un escenario que exige una lectura responsable. A nivel nacional, el 7,9% de los hogares fue víctima de algún delito violento, mientras que el 82,9% de las personas considera que la delincuencia aumentó en el país. Existe, por tanto, una distancia importante entre victimización y percepción, pero eso no significa que el temor sea artificial. Se construye a partir de experiencias personales, hechos ocurridos en los barrios, relatos cercanos, medios de comunicación y fenómenos graves como el crimen organizado y el uso de armas.
En la Región Metropolitana aparecen algunas señales favorables. Disminuyeron los robos no violentos, los delitos emergentes y distintas incivilidades. También mejoraron significativamente los indicadores de percepción de inseguridad.
Sin embargo, la victimización violenta se mantuvo estable y continúa sobre el promedio nacional. Hay avances, pero todavía estamos frente a un problema estructural que requiere continuidad y coordinación.
En La Cisterna debemos aplicar la misma honestidad. La victimización violenta de los hogares se estimó en 12,1%, prácticamente igual a 2023, por lo que no corresponde hablar de una reducción estadísticamente significativa, aunque sí es un dato meritorio y no menor, considerando que la criminalidad ha experimentado un aumento sucesivo en todo el país, y no un estancamiento como en La Cisterna. De hecho, la estadística del Sistema Táctico de Operación Policial STOP, de Carabineros, muestra incluso que, a la fecha, la comuna registra una disminución de 8,7% en casos policiales en un año.
También existe una mejora clara en la percepción ciudadana, según ENUSC 2025: la proporción de personas que considera que la delincuencia aumentó en la comuna bajó desde 78,5% a 59,6%, mientras que la percepción de aumento en el barrio disminuyó desde 70,8% a 51%. También se redujo el temor a caminar de noche, aunque continúa en niveles que nos obligan a seguir trabajando.
La encuesta muestra además una mejor evaluación del trabajo municipal en todos los ámbitos considerados: mantención de barrios y espacios públicos, control del comercio ilegal, patrullajes preventivos, fiscalización, orientación frente a emergencias y abordaje de conflictos vecinales. Estos resultados no son producto de una sola medida, sino de una estrategia que combina prevención, presencia territorial, recuperación de espacios públicos y coordinación con Carabineros, Fiscalía y las organizaciones sociales.
Una de las principales lecciones de esta experiencia es que los municipios pueden obtener resultados cuando trabajan de manera organizada. Con ese objetivo, La Cisterna, San Joaquín y Macul constituyeron la Asociación de Municipios para la Seguridad Comunitaria, la tercera en su tipo a nivel nacional, y una herramienta que permite fortalecer las capacidades locales sin reemplazar las atribuciones de las policías ni del Ministerio Público.
En nuestra comuna, este esfuerzo se expresa en el proyecto “Más Seguridad, Más Comunidad”, que integra seis patrullas territoriales, motos para el eje comercial, bicicletas para plazas y áreas verdes, patrullaje de infantería y una Central de Comunicaciones que opera las 24 horas, atendiendo el número de emergencia gratuito 1481 y coordinando el despliegue en terreno. El proyecto contempla 58 funcionarios operativos y una inversión municipal de $1.300 millones durante 2026.
Los datos policiales presentados por la Asociación también muestran señales alentadoras: durante el período analizado, los casos policiales disminuyeron un 7,1%, los robos un 4,8% y los robos con violencia un 17,7%. No sería correcto atribuir estos resultados exclusivamente al municipio, pero sí son consistentes con una estrategia de patrullaje focalizado, fiscalización y presencia preventiva.
Chile necesita policías fortalecidas, una persecución penal eficaz y una estrategia nacional contra el crimen organizado. Pero esa respuesta será incompleta si no reconoce el rol de los municipios. Somos los gobiernos locales quienes conocemos las calles, las plazas, las ferias y los puntos de mayor riesgo. Sin embargo, es importante señalar que toda la política pública actual nunca será suficiente si es que el Estado no se hace cargo de la crisis social encubierta que, desde la reproducción generalizada de la miseria y de la marginación, sigue fortaleciendo el crimen organizado y la carrera del delito desde edades tempranas.
La ENUSC 2025 nos entrega señales positivas, pero no una autorización para conformarnos. Nuestro compromiso es seguir construyendo una seguridad democrática, preventiva y comunitaria. Porque la seguridad no depende de una sola institución: se construye con presencia en el territorio, cooperación entre municipios y comunidades organizadas.
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