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La Subpesca dijo que no al arrastre… por ahora Opinión Imagen referencial pesca de arrastre

La Subpesca dijo que no al arrastre… por ahora

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Hernán Cortés Bernal
Por : Hernán Cortés Bernal Pescador artesanal de Lebu (Región del Biobío), Presidente del Consejo para la Defensa del Patrimonio Pesquero (Condes) y vocero de la Alianza Nacional por la Defensa de la Pesca Artesanal.
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Este gobierno tiene un claro objetivo en la Pesca. Retroceder en todas aquellas materias que tocaron los intereses de la Pesca Industrial, y con la ayuda de un grupo de parlamentarios dispuestos a alinearse con esa agenda, la pesca artesanal vuelve a estar en peligro. 


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La Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura del Senado aprobó en general, con cuatro votos a favor y ninguno en contra, un proyecto presentado por el senador Gastón Saavedra que habilita a embarcaciones industriales a capturar jibia con arrastre en Biobío y Ñuble. La semana pasada, casi como si fuera la otra mitad de la misma frase, la Subsecretaría de Pesca salió a decir que “no es el momento” para esa modificación.

Léase con atención. La Subpesca no dijo que la ley que eliminó el arrastre en la pesca de la jibia esté mal. Vigente desde 2019, después de años de conflicto por el mismo método que hoy se quiere reinstalar. Dijo que no es el momento. Es la diferencia entre negarse a abrir una puerta y pedir que se abra un poco más tarde, cuando haya menos gente mirando.

Lo que la Subpesca sí dijo

Conviene ser preciso con las palabras de la autoridad, porque las eligió con cuidado. El subsecretario Osvaldo Urrutia explicó que “no es el momento para priorizar una modificación sobre el método de extracción de jibia en el Biobío y Ñuble”, citando las caletas dañadas por los temporales de julio, los equipos estropeados y los pescadores que no han podido salir a trabajar. Agregó que “cualquier avance en esta materia tiene que surgir necesariamente de un diálogo abierto y con la participación de todas las partes involucradas”. Y, en el mismo comunicado, calificó al arratsre como un método “selectivo y de bajo impacto” sobre otras especies si se usa correctamente.

Esa última frase es la que importa. No es una objeción: es un aval técnico para un arte de pesca depredatorio. La Subpesca no está manifestando su rechazo al arrastre; está validando, con su sello institucional, el argumento exacto que la industria necesita para cuando decida que sí es el momento. Lo único que se interpone entre nosotros (la pesca artesanal) y el arrastre industrial de la jibia, es un momento “adecuado” a definir por el subsecretario de pesca.

Una palabra que no cambia lo que nombra

Con el arrastre una red se remolca a través de la columna de agua, sin discriminar entre lo que se busca y lo que se encuentra en el camino. Esa es, exactamente, la razón por la que la Ley 21.134 reservó la captura de jibia a la potera en 2019: porque el arrastre industrial, operado durante años en esa misma zona, dejó un patrón de conflicto, sobreexplotación percibida y desplazamiento de la actividad artesanal que el Congreso decidió, con esa ley, terminar.

Ahora la industria vuelve con los mismos datos de entonces. El director ejecutivo de Inpesca, organismo que recibe financiamiento de Sonapesca, salió a decir que los registros de IFOP, que tiene en su directorio a Héctor Bacigalupo (ex presidente de Sonapesca),  “contradicen que la red de arrastre no discriminaba especies ni tamaños”. Usar las cifras de organismos con influencia directa de la gremial de industriales pesqueros más poderosa del país, es a lo menos, cuestionable.

La proporción que nadie pone sobre la mesa

El argumento con el que se vendió esta moción en el Senado es el empleo: el senador Gastón Saavedra, quien la impulsa, dijo que “va a generar empleo, va a permitir que haya un poder comprador”. Es un argumento falaz porque si bien aumenta empleo en plantas procesadoras de la industria, disminuye en mayor proporción en el sector de la pesca artesanal.

Los industriales pesqueros no quisieron reconvertir el arrastre a la pesca con potera tras la entrada en vigencia de la ley en 2019 Y eliminaron cientos de empleos. Tampoco quisieron comprar jibias a la pesca artesanal, si tanto les interesaba cuidar el empleo. Pero hoy, con la potera como único método autorizado, más de 8.000 pescadores artesanales capturan jibia de forma activa, y se calcula que otros 18.000 empleos —procesamiento, transporte, comercio local— dependen de esa actividad.

La secuencia que sí importa

En junio de este año, en sesión especial de la Comisión de Pesca de la Cámara, el Ejecutivo descartó modificar la ley de la jibia. Fue una posición clara, sin condicionantes, y la reconocimos como tal en su momento. Dos meses después, en el Senado, la misma idea que se había descartado avanzó cuatro votos a cero, y la respuesta del Ejecutivo pasó de “no corresponde” a “no es el momento”. No es un matiz menor. Es el registro de cómo se erosiona una posición: no con un anuncio, sino con un cambio de lenguaje.

Este patrón no es nuevo para quienes seguimos de cerca las decisiones pesqueras de este Gobierno. Las cuotas que la industria recibió gratis en 2013, el retiro de la Nueva Ley de Pesca cuando llevaba el 80% de su tramitación, y ahora esto: cada vez que una decisión puede beneficiar a un puñado de armadores industriales por sobre la actividad de la que viven cientos de caletas, aparece una razón de forma —no es el momento, hay que dialogar, hay procesos en curso— que nunca es un no. El patrón se repite porque, hasta ahora, ha funcionado: las decisiones pesqueras de este país siguen estando pensadas para los más ricos, y la prudencia institucional nunca se aplica en la dirección contraria.

El “apoyo artesanal” de la subsecretaría

Actualmente, la subsecretaría de pesca se reúne frecuentemente con un grupo “selecto” de dirigentes artesanales. Lo que llama la atención es que son las mismas agrupaciones que se sentaron con Longueira en la “mesa pesquera” que terminó por validar la Ley de pesca corrupta que sigue vigente. Dirigentes que frente a la amenaza de autorizar el arrastre para el recurso jibia no se manifiestan en contra. Es necesario preguntarse de qué lado están frente a las amenazas que acechan a nuestro sector.

Este gobierno tiene un claro objetivo en la pesca. Retroceder en todas aquellas materias que tocaron los intereses de la pesca industrial, y con la ayuda de un grupo de parlamentarios dispuestos a alinearse con esa agenda, la pesca artesanal vuelve a estar en peligro. 

Así como hay unos pocos que se alinean con la industria, el senador Gastón Saavedra y el diputado Sergio Bobadilla tal vez deberían constituir una bancada por la pesca industrial para hacer frente a la bancada por la pesca artesanal que ha sumado apoyo de manera transversal, desde la evidencia científica, los datos, la economía y por qué no decirlo, de la justicia. La bancada por la pesca artesanal liderada por la diputada Carolina Tello sigue sumando parlamentarios de diferentes sectores ante los retrocesos que propone este gobierno, que lleno de eufemismos dice que no quiere estos cambios… todavía.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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