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La firma del Presidente Opinión

La firma del Presidente

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Andrés Palma Irarrázaval
Por : Andrés Palma Irarrázaval Economista. Miembro del Foro por el Desarrollo Justo y Sostenible
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Con toda seguridad los redactores de la propuesta no imaginaron que, algún día, mandatarios con otra ideología pudieran tener el poder que esta norma constitucional le entregaría. No está en su horizonte la alternancia. 


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Conocida la propuesta de reforma constitucional sobre seguridad pública, que crea un nuevo estado de excepción para enfrentar amenazas graves, crimen organizado y terrorismo, han surgido innumerables reparos, tanto desde la academia como de la sociedad civil y el parlamento, así como de partidarios y opositores al gobierno.

Las críticas se fundamentan en que la constitución vigente ya establece el derecho a la seguridad, por lo que no es necesario el cambio propuesto, como en las características del nuevo estado de excepción que se propone, que extralimita las facultades presidenciales y deja abierta a una legislación futura la posibilidad de regularlas.

Dada esta característica, ha sido bien calificada como “iliberal”.

El presidente ha discutido que su gobierno y su persona se conduzcan conforme a esa ideología, fundamentándolo en que en nuestro país no se han puesto límites a las libertades civiles, a la prensa ni a los partidos políticos, existe un parlamento plural en su composición y los tribunales gozan de autonomía, que son las materias que, por su ausencia o restricción, caracterizan a los regímenes iliberales. 

Cabe destacar que el gobierno ha aceptado pausar la tramitación de la reforma, al quitar la urgencia con la que la ingresó al parlamento, pero sigue sosteniendo su contenido, al mantenerla en tramitación. Esto es muy relevante, porque revela que no ha habido un error técnico en la propuesta, sino solo una mala evaluación política: se quiere hacer lo que se propuso, pero se entiende que no tuvo el apoyo que se esperaba.

Se esperaba que la oposición se viera obligada a apoyar el proyecto porque la seguridad se ha convertido en el gran acelerador de la política chilena, pero ello no ocurrió, y no solo la oposición manifestó su rechazo, sino muchos parlamentarios de gobierno también lo hicieron, sosteniendo su apoyo, prácticamente en soledad, el Partido Republicano. 

Lo anterior es una buena noticia: la mayoría del país y de sus representantes ha mostrado un compromiso con la democracia, pero, al mismo tiempo, es algo preocupante ya que refleja la intencionalidad de quienes nos gobiernan.

Con toda seguridad los redactores de la propuesta no imaginaron que, algún día, mandatarios con otra ideología pudieran tener el poder que esta norma constitucional le entregaría. No está en su horizonte la alternancia. 

Hay quienes han preguntado por esos redactores, pero ello no importa, el mensaje lleva la firma del Presidente. 

El mismo que en unos días más reunirá en Santiago los líderes del iliberalismo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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