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La IA en la educación superior
Es crucial desarrollar un uso correcto de la IA, ya que se han descrito importantes problemas de honestidad e integridad académica. Esto se ha visto de manera especial en la realización de ensayos, trabajos y resolución de exámenes y últimamente en pruebas a distancia.
aLa irrupción de la inteligencia artificial (IA) es una gran oportunidad para fortalecer y potenciar la calidad de la educación, a través de acciones y medidas que permitan hacerla más interactiva e instalar al estudiante en el centro del proceso educativo. Sin embargo, es muy importante, junto con conocer sus avances y fortalezas, analizar sus riesgos y aspectos a cuidar.
El Papa León XIV, en su encíclica Magnifica Humanitas, nos indica que la tecnología no debe considerarse en sí misma como una fuerza antagónica a la persona, ya que está arraigada a nuestra historia, representando una mejora significativa de las condiciones de vida de la humanidad. Sin embargo, en el caso de la inteligencia artificial enfatiza que “no es neutra, porque asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza”, y agrega que sus riesgos están en la presencia de “el lado ambiguo de instrumentos capaces de causar daño cuando no se orientan hacia el bien”.
Las nuevas tecnologías y la IA han producido un impacto muy significativo en las diversas metodologías de enseñanza. Las áreas en docencia que tienen un beneficio de la IA incluyen la evaluación y diagnóstico, sistemas tutoriales, experiencias de aprendizaje adaptativo para estudiantes, sistemas de evaluación y de detección de brechas educativas, exámenes, predicción y detección de riesgo académico, deserción, entre otros. Se pueden potenciar también las iniciativas de inclusión y de estímulo a la diversidad.
Con el apoyo de estas tecnologías, se puede adaptar la enseñanza a las necesidades de los estudiantes, con diferentes metodologías, respetando los tiempos adecuados a sus propios aprendizajes. Sin embargo, nos desafía a su uso crítico, la reflexión profunda, el pensamiento crítico, la realización de buenas preguntas, junto a la adaptación de los currículos actuales y los nuevos programas, que permitan mayor flexibilidad y un aprendizaje a lo largo de la vida.
Además, hay que destacar los sistemas tutoriales, con aprendizajes acorde a las características de los estudiantes. La IA se ha convertido en una herramienta clave para responder preguntas frecuentes de estudiantes, lo que les permite orientación en procesos de admisión y la demanda de cursos.
En relación con la inclusión, los estudiantes con discapacidad encuentran en la IA un recurso para superar barreras, con lectores de pantalla, conversión texto-voz y asistentes personales que permiten una mayor participación en clases.
Por otra parte, sin duda la aplicación de la IA abarca múltiples ámbitos relevantes en investigación, que van desde la salud, economía, educación, seguridad, servicios públicos, entre otros.
Así también, la IA facilita el análisis de datos en áreas como bioinformática, neurociencia, cambio climático, entre otros.
La integración de la IA nos desafía a potenciar la interdisciplina, el abordaje global de los problemas, lo que también involucra importantes reflexiones sobre su impacto en las disciplinas creativas como el arte y las humanidades.
Junto a lo anterior, es importante reflexionar sobre los aspectos éticos, así como la originalidad, la autoría y la generación autónoma de las artes y humanidades por parte de la IA. Se agrega al trabajo en docencia e investigación, el aporte que la IA entrega a la gestión de las instituciones de educación superior (IES), ya que permite facilitar aspectos tecnológicos, administrativos y una gran variedad de procesos de gestión, los que pueden representar un impacto muy significativo.
Hemos descrito importantes beneficios, sin embargo, desde la mirada de los riesgos, se ha descrito que el uso excesivo de IA podría reducir el contacto personal, esencial para el desarrollo de habilidades socioemocionales y pensamiento crítico.
Por otra parte, es crucial desarrollar un uso correcto de la IA, ya que se han descrito importantes problemas de honestidad e integridad académica. Esto se ha visto de manera especial en la realización de ensayos, trabajos y resolución de exámenes y últimamente en pruebas a distancia.
En nuestra diaria labor, es crucial aprovechar el potencial transformador de la IA para enriquecer la forma en que enseñamos, generamos y aplicamos el conocimiento, junto con realizar una integración ética y responsable de esta tecnología. Al interior de las instituciones de educación superior es muy relevante asumir los desafíos y consideraciones éticas en el marco de las políticas de integridad académica de cada institución, con políticas institucionales, que incluyan un sentido que sea inclusivo, ético, resguardando de manera especial el respeto a la dignidad de la persona, con seguridad y privacidad en el uso de los datos.
Esto sugiere la importancia de un innovador observatorio para evaluar los cambios y tendencias con indicadores para un adecuado seguimiento.
En este contexto, y a modo de ver la mirada a futuro, el Papa León XIV nos plantea que la inteligencia artificial debe ser “desarmada”, una expresión que él mismo la entiende como fuerte y provocativa, pero que la eligió porque “este momento se necesitan palabras capaces de llamar la atención, despertar las conciencias e indicar caminos a seguir para la humanidad”.
La mirada humana, ética y con la reflexión centrada en la dignidad humana es lo que se requiere en la implementación y desarrollo de la inteligencia artificial. Es un gran desafío para enfrentar esta época.
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