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¿De qué sirve tanta inteligencia artificial si estamos perdiendo la inteligencia humana? Opinión

¿De qué sirve tanta inteligencia artificial si estamos perdiendo la inteligencia humana?

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Teresa Velastín Bastías
Por : Teresa Velastín Bastías Especialista en temas de Participación Social y Ciudadanía
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Quizás esta pregunta resulta inevitable cuando escuchamos a una autoridad sanitaria referirse a un lugar donde viven personas mayores como si se tratara de un relleno sanitario.


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Y la pregunta se vuelve todavía más incómoda cuando recordamos que hablamos de La Araucanía, una región marcada por profundas desigualdades, con una importante población de personas mayores y una presencia fundamental de pueblos originarios. Allí, donde hace pocos días conocimos la muerte de 16 personas mayores en un establecimiento que funcionaba en condiciones deficientes, el rol de la autoridad sanitaria debería ser precisamente proteger, fiscalizar y garantizar condiciones dignas para quienes se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad.

Por eso las palabras importan.

Hay una expresión que inevitablemente me viene a la memoria desde nuestra cultura popular: “escoria humana”, aquella que forma parte del universo de La Negra Ester, de Roberto Parra.

Porque ahí está, quizás, el peligro más profundo del desprecio: cuando comenzamos a mirar a otros como desechos, terminamos negándoles su condición humana.

Eso es el edadismo. No es solamente una palabra desafortunada ni una metáfora mal escogida. Es una forma de discriminación que reduce a las personas por su edad y que, en sus expresiones más brutales, termina quitándoles dignidad.

La Ley de Derechos y Deberes nos recuerda precisamente lo contrario: toda persona debe ser tratada con dignidad, respeto y humanidad.

Y ese debería ser también el principio básico de cualquier autoridad pública: humanizar, proteger y cuidar. Nunca convertir al otro en escoria.

Podemos tener inteligencia artificial, tecnologías capaces de procesar millones de datos y máquinas cada vez más sofisticadas. Pero ninguna de ellas puede reemplazar algo tan elemental como el sentido común.

Porque una sociedad verdaderamente desarrollada no se mide solamente por la tecnología que produce, sino por la dignidad con que trata a sus personas mayores.

¿De qué sirve tanta inteligencia artificial si estamos perdiendo la inteligencia humana?

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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