Opinión
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¿En qué estamos con la Argentina?
Tenemos una tremenda oportunidad de desarrollar una integración económica entre ambos países. Claramente juntos somos más que las individualidades. Somos fuertes en energía, cobre y litio, entre otras cosas. Juntos pasamos a ser una potencia en esas materias.
El 15 de septiembre de 2026, el Gobierno del presidente Javier Milei presentó su Presupuesto para el 2027. Obviamente tiene que ser aprobado por ambas Cámaras del Congreso argentino antes de ser ley. Es un Presupuesto que en general sigue buscando la eficiencia fiscal, uno que afecta menos a las Fuerzas Armadas de ese país y uno que trae un detalle importante, pues permite a la Armada de ese país tomar deuda hasta por US$ 3.500 millones para comprar o construir tres submarinos y 2 fragatas.
¿Por qué arranco con lo anterior? Porque ello indica que no es solo retórica lo que vemos al otro lado de los Andes. Si el Congreso argentino aprueba el Presupuesto, incluyendo el poder tomar deuda para fines de compra de submarinos y fragatas nuevas, es una confirmación de que la Argentina se está tomando en serio el tema de la readquisición de capacidades estratégicas, y que esto no solo se trató de los F-16 que recientemente adquirieron, y del repotenciamiento de su material blindado, entre otras cosas.
Milei se está tomando en serio esto de su versión del MAGA (Make Argentina Great Again) que anunció cuando asumió la presidencia, algo a lo cual tienen todo el soberano derecho del mundo.
Después de semanas de desencuentros gatillados por desafortunadas declaraciones de autoridades argentinas relativas a la soberanía del estrecho de Magallanes, y una visita de Milei a Santiago, en que se firmó un comunicado en que básicamente acordamos acceso a recursos minerales y gas a cambio de un apoyo explícito a unas Malvinas argentinas y a hacer nuestro mejor esfuerzo en no apoyar la explotación de hidrocarburos y de recursos pesqueros en las aguas circundantes, es importante entender dónde estamos parados, qué podemos sacar en claro de todo lo ocurrido y cómo nos debemos parar de cara al futuro:
- Argentina tiene una larga frontera marítima y terrestre con Chile, esa realidad no va a cambiar. Hay temas pendientes, como la delimitación en la zona de Campos de Hielo Sur y la superposición de la plataforma continental chilena con la extendida de Argentina, en la zona del Mar Austral.
- Argentina reclama las Malvinas/Falklands, las Sandwich del Sur y las Georgias del Sur y tratan de involucrarnos a nosotros en su problema con el Reino Unido y los isleños. Si Chile lo hace, es solo porque nos podría convenir desde la perspectiva de nuestro interés nacional. Anticipadamente, la racionalidad indica que nosotros no debemos dejarnos ser arrastrados a peleas de terceros, pero si lo hacemos es solo porque podría ser de nuestra conveniencia. Lo que está en juego al final del día es la propiedad de la Antártica, el estrecho de Magallanes y el Paso de Drake.
- Argentina reconoce los tratados firmados con Chile en 1881 y 1984, lo que no quiere decir que sea algo que el ADN de todos ellos sienta y reconozca. El ir más al sur y más al oeste es algo que es sentido por muchos, lo que se nota en las desafortunadas declaraciones de sus autoridades. Es algo con lo que debemos vivir, pero que –por de pronto– no pasa de ser más de lo que es.
- Argentina va a ir adelante con la reconstrucción de sus capacidades estratégicas en lo militar, en lo naval y en lo aeroespacial. Sus Fuerzas Armadas están en un estado deplorable y el dejarlas en un estado razonable es algo que recién tipo 2040 se va a lograr –lo que hacen es lógico y razonable–.
- Una buena relación con Argentina requiere tener claridad de lo que es nuestro interés nacional, a la vez de una capacidad disuasiva que los mantenga preocupados y ocupados en lo suyo y no en lo nuestro. Eso requiere inversiones en las capacidades estratégicas navales, aéreas y militares, las que –recuerdo–, de no hacer nada, expiran el 2040. Por ahora tenemos una muy clara superioridad, una superioridad que entiendo el Presidente de la República y su ministro de Defensa Nacional buscan sostener y mantener en el tiempo. La paz del Cono Sur descansa en la superioridad y capacidad de disuasión de Chile. Es una receta que funciona desde que dejamos de ser colonia española.
- Independientemente de todo lo anterior, tenemos una tremenda oportunidad de desarrollar una integración económica entre ambos países. Claramente juntos somos más que las individualidades. Somos fuertes en energía, cobre y litio, entre otras cosas. Juntos pasamos a ser una potencia en esas materias. Tener una posición en materias relevantes para la nueva economía de la IA y lo digital depende de nosotros y de la capacidad de superar las desconfianzas que nos tenemos, en el respeto mutuo, y en no ambicionar lo que es del vecino.
- El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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