Opinión
El candidato Kast y el presidente Kast
¿Qué diría el candidato Kast de la gestión económica del presidente Kast?
José Antonio Kast fue candidato presidencial por 12 años. Durante ese largo tiempo se dedicó a criticar implacablemente a todo lo que tenía al frente. De Piñera dijo que iba a pasar a la historia como el “peor presidente de los últimos 30 años”. Con Boric subió la apuesta y en marzo del 2025 dijo que había sido “el peor gobierno de la historia del país”.
Con la campaña ya desplegada, su repertorio de adjetivos y afirmaciones categóricas sobre la realidad aumentaron exponencialmente y se presentó ante Chile como quien con su sola presencia cambiaría esta realidad: el crimen organizado temblaría ante el cambio de mano y las expectativas económicas de los inversionistas extranjeros aumentarían ipso facto.
Por supuesto, nada de esto ocurrió. Y lo que quedó al desnudo fue la improvisación, la falta de plan, el amateurismo.
La mentirosa narrativa de campaña que construyó la imagen de un “Chile que se cae a pedazos” en realidad fue algo así como una profecía autocumplida. En enero de este año, el expresidente del Banco Central, Roberto Zahler, decía que “cuesta recordar un gobierno que se inicie con mejores condiciones macroeconómicas internas”. Tenía razón: el gasto estaba contenido (se llevó a niveles 2016), se crecía más que lo proyectado y se quebró la trayectoria de alza de la deuda.
El arranque de gobierno no tenía mucho más que hacer que montarse sobre un país que, tras los difíciles años de pandemia, en realidad, estaba saliendo adelante. Sin embargo, el dogmatismo y la tozudez pudo más. Lograron lo impensado: autogenerar una crisis económica que hoy tiene al país no solo estancado, sino que en recesión.
Esta semana el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reportó que el desempleo llegó a 9,6% en el trimestre móvil junio-agosto y 10,3% en mujeres. Con esto, no solo se consolida una tendencia al alza permanente del desempleo durante este año, sino que además es un aumento de 1 punto porcentual en 12 meses, alcanzando la cifra más alta desde 2021.
El 29 de mayo del 2025, también ante el alza del desempleo, Kast publicaba en X que el gobierno de Boric era un desastre para la creación de trabajo en Chile y el 30 de junio indicaba que las mujeres eran las más afectadas por las “políticas destructoras de empleo” de ese gobierno. Aun así, antes de asumir, decidió desechar el acuerdo transversal por sala cuna que podía crear hasta 150 mil empleos femeninos.
Esta semana, como presidente y sin haber podido frenar el alza del desempleo, lanzó el plan “Despega Chile”, que en realidad es un segundo plan, luego del plan “Modo Empleo”, presentado en Julio y que prometió 100 mil empleos. Hoy, este último es reemplazado sin que sepamos qué pasó con él ni cuáles fueron sus resultados (al igual que con todos los demás “planes”). Lo que sí sabemos es que entre esa fecha y la actual, contrariamente, el desempleo aumentó. ¿Qué hubiese dicho el candidato Kast de estos resultados del presidente Kast?
Con respecto al crecimiento económico la situación es similar. Siendo cierto que el país tiene un problema hace más de una década de estancamiento económico, también es cierto que el gobierno de Boric logró crecer por sobre lo proyectado por instituciones como el propio Banco Central. Cuando se inició su gobierno, el IPom proyectaba un crecimiento entre 1,5% y 2,5%. En junio, la proyección de crecimiento bajó al rango entre 1% y 1,75%. Hoy, tras el conjunto de decisiones económicas del gobierno, entre ellas la decisión del gobierno de suspender el MEPCO y traspasar el costo del alza de combustibles a la ciudadanía, de enfriar la actividad económica al frenar la inversión pública (que cayó en un 26% a junio de este año), y de promulgar la reforma tributaria más regresiva que hayamos visto de desde dictadura, el IPoM de septiembre 2026, redujo la proyección de crecimiento entre 0,25% y 0,75%. Es decir, las políticas de gobierno estancaron el crecimiento económico, llevándolo prácticamente a cero.
En marzo del 2025, el candidato Kast promocionaba una entrevista de Jorge Quiroz, al que calificaba de “economista serio”, criticando a los que celebraban la mediocridad, ante el bajo crecimiento, el alto déficit y el irresponsable aumento de la deuda. Concluía: “Chile puede mucho más que el gobierno incompetente que tiene”. Ahora cuando este mismo “economista serio” es quien conduce la política económica del país y los resultados han sido paupérrimos, la pregunta es evidente: ¿Qué diría el candidato Kast de la gestión económica del presidente Kast?
Durante 12 años, pero con énfasis en los últimos cuatro, las redes sociales de Kast fueron un verdadero glosario del insulto político. Luego de estos seis meses donde la incapacidades (por ejemplo, en vocería o las decenas de autoridades renunciadas), la incompetencia (por ejemplo, en cancillería o seguridad) y la indolencia (es claro en economía) han sido la tónica, lo razonable habría sido esperar un baño de humildad.
Sin embargo, como hemos visto, ahora con la banda cruzada en el torso, esa actitud en realidad no ha cejado: Kast ha renunciado a ser presidente (sobrio, estadista), para seguir siendo un eterno candidato. Lo paradójico, es que en lo único en que ha dejado de ser candidato es en la forma de evaluar su propio mal gobierno. El 28 de septiembre al presentar su segundo plan de empleo, lejos de achacar los resultados a las incompetencias e ineficacias, Kast dio una explicación estructural: el país lleva 43 meses con este problema, por lo que “no es una dificultad de un gobierno o de un color político”. Otra cosa es con guitarra, diría el candidato Kast.
El inicio de la discusión presupuestaria es una oportunidad para que el candidato Kast se invista al fin como presidente. Esto requiere apertura y mayor escucha. Propuestas para enfrentar la crisis de empleo hay, para revertir el curso de la economía también y, por supuesto, para recuperar la tradición histórica de soberanía y autonomía económica en materia internacional, como mencionaron los expresidentes Boric y Bachelet la semana pasada. Las familias trabajadoras de Chile lo están pasando mal. Hay que retomar el rumbo. Aún hay tiempo.
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