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Universidades y listas de espera odontológicas: una capacidad sanitaria que Chile debe abordar Opinión

Universidades y listas de espera odontológicas: una capacidad sanitaria que Chile debe abordar

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Integrar de manera permanente la red asistencial y las Universidades puede generar un doble retorno: mayor oportunidad de atención para quienes hoy esperan y una formación más pertinente para quienes mañana sostendrán nuestro sistema sanitario.


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Más de medio millón de interconsultas odontológicas esperan resolución en el sistema público chileno. Al 31 de diciembre de 2025, el Ministerio de Salud registraba 512.517 interconsultas, correspondientes a 487.617 personas, con una mediana de espera de 226 días. Al 31 de marzo de 2026, estos registros alcanzaban 531.550 interconsultas, correspondientes a 506.024 ciudadanos. Detrás de estas cifras hay personas cuya salud, calidad de vida y bienestar se ven afectados mientras esperan una respuesta.

La prevención es y seguirá siendo indispensable. Pero prevenir el daño futuro debe coexistir con la capacidad de resolverlo: al tercer trimestre de 2025, Rehabilitación Oral Removible representaba el 26,4% de las interconsultas odontológicas en espera; Ortodoncia y Ortopedia Dentomaxilofacial, el 21,2%; y Endodoncia, el 14,7%. En conjunto, estas tres especialidades concentraban el 62,3% de la demanda pendiente.

Estas prestaciones requieren infraestructura, equipamiento, horas clínicas y profesionales especializados. Capacidades desarrolladas en las universidades que forman cirujanos dentistas y especialistas con niveles de acreditación de excelencia.

Los datos epidemiológico actuales refuerzan la urgencia: Según antecedentes del Minsal, dos de cada tres chilenos mayores de 15 años presentan algún grado de pérdida dentaria y la prevalencia de caries supera el 62% de la población, aproximándose al 100% entre las personas mayores. A escala mundial, la Organización Mundial de la Salud estima que las enfermedades bucodentales afectan a cerca de 3.500 millones de personas, alrededor del 45% de la población mundial. Por ello, la OMS ha situado la salud bucal dentro de la agenda de cobertura sanitaria universal hacia 2030.

Frente a esta realidad, fortalecer la capacidad resolutiva de la red pública es indispensable. Pero también corresponde preguntarnos si, como país, estamos utilizando de manera suficientemente articulada toda la capacidad sanitaria disponible. Las universidades pueden ser parte de esa respuesta, que permita complementar capacidades mediante un modelo público y académico regulado, financiado, territorialmente pertinente y sujeto a estándares comunes de calidad y seguridad.

En abril de 2026, el Ministerio de Salud convocó a 20 facultades/escuelas de Odontología, del país para construir una alianza orientada a reducir los tiempos de espera. El propio Minsal planteó explorar aportes en capacitación, infraestructura, sillones odontológicos y disponibilidad de especialistas. El desafío ahora es transformar esa voluntad de colaboración en un modelo estable, escalable y evaluable.

Estamos convocados a formar mejores profesionales. Una alianza estratégica con el Minsal permitiría que estudiantes y especialistas en formación, bajo supervisión y dentro de los marcos regulatorios correspondientes, aprendan enfrentando necesidades sanitarias reales: priorización clínica, continuidad del cuidado, trabajo interdisciplinario, resolutividad y uso responsable de nuevas tecnologías.

Pero esta colaboración requiere reglas claras: Financiamiento transparente, criterios de derivación y contraderivación, supervisión clínica, interoperabilidad de la información, seguridad del paciente, entre otros. También indicadores públicos: cuántos pacientes ingresan, cuántos completan efectivamente su tratamiento, cuales especialidades disminuyen los tiempos de espera y cuáles son los resultados clínicos obtenidos. La unidad de medida debe ser la capacidad resolutiva efectiva.

Chile no resolverá una lista de esta magnitud mediante una única intervención. Tampoco las universidades, por sí solas, pueden hacerlo. Pero cuando más de medio millón de interconsultas odontológicas permanecen pendientes, resulta razonable preguntarse si estamos aprovechando suficientemente todas las capacidades disponibles.

Integrar de manera permanente la red asistencial y las Universidades puede generar un doble retorno: mayor oportunidad de atención para quienes hoy esperan y una formación más pertinente para quienes mañana sostendrán nuestro sistema sanitario.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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