Estudiantes, barricadas y crisis europea
En este nuevo capítulo de “Mirada Internacional”, el ex canciller Ignacio Walker analiza la irrupción de los estudiantes secundarios y las barricadas en Francia, con el trasfondo de la crisis europea en materia económica y política.
Las protestas de estudiantes en Francia —con quemas de autos, daños a la propiedad, barricadas y represión policial— responden a las carencias de infraestructura y la baja calidad de la educación pública, con el trasfondo de la desigualdad. Aunque parezca un tema francés con su cultura política de agitación social desde la Revolución Francesa y el “Mayo del 68”, en realidad es un fenómeno mucho más generalizado que plantea interrogantes sobre el presente y futuro de Europa. El 83% de la matrícula en educación básica y media en Francia es pública, contra solo un 37% en Chile, y esa educación recibe además a cientos de miles de inmigrantes cada año. Pero detrás de la demanda por mayor financiamiento, mejor infraestructura y calidad educativa están también la salud, la seguridad, las pensiones y la vivienda, en un contexto fiscal crítico: Francia tiene un déficit fiscal de 5,4% y una deuda pública del 119% del producto, mientras que el gobierno propone un recorte de gasto de 58 mil millones de dólares para el próximo año, insuficiente según los especialistas, justo cuando estudiantes y profesores demandan un aumento de presupuesto.
Desde hace unos 20 años el electorado francés ha elegido una y otra vez presidentes para hacer las reformas que hay que hacer, incluyendo las del financiamiento del Estado de bienestar, que no es sostenible, como ocurrió con Sarkozy, Hollande y Macron. Pero tan pronto llegan al poder y empiezan a introducir esas reformas, empiezan las protestas, la agitación social y las barricadas, lo que hace que las reformas se posterguen y sigan aumentando el déficit y la deuda; Macron intentó subir la edad de jubilación y tuvo que echar marcha atrás tras las protestas y los “chalecos amarillos” de 2018-2019 por el precio de la bencina. Bajo la Quinta República de De Gaulle, Francia ha tenido el mayor período de estabilidad política de su historia, pero debajo de la superficie hay aguas turbulentas: Marine Le Pen encabeza las encuestas, igual que Alice Weidel con “Alternativa por Alemania” a nivel federal, mientras la ultraizquierda de Jean Luc Melenchon ocupa el segundo lugar. Europa no solo administra una situación fiscal crítica, sino una pérdida de dinamismo económico. El financiamiento del Estado de bienestar ha tocado fondo, China sustituye importaciones afectando las exportaciones europeas, y tras la invasión de Ucrania y las presiones de Trump, Europa ha decidido subir su gasto en defensa de menos del 2% a un 5% en diez años. Es el viejo dilema de Samuelson entre cañones o mantequilla: los estudiantes y pensionados exigen mantequilla, mientras los gobiernos aumentan cañones; las grandes víctimas son los partidos tradicionales, la política se polariza y fragmenta, y la gran víctima es la democracia liberal y sus instituciones crecientemente estresadas, con una crisis de liderazgos que es manifestación de una crisis más global al interior de las democracias occidentales.
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