En La Moneda aseguran que es improbable que abandone su cargo
Las redes políticas que afirman al “incombustible” subsecretario Ubilla
Posee manejo y muñeca. Ha protagonizado casi toda la ruta del conflicto en terreno del gobierno de Sebastián Piñera. Ha tenido que ser públicamente respaldado en dos ocasiones esta semana ante la seguidilla de despidos en el Ministerio del Interior por el cuestionamiento a licitaciones. Su soporte político es variado: desde Brahm a Platovsky y de Allamand a Zepeda. Es el mismo círculo que lo sostiene en medio de la tormenta.
Tiene fama de sortear con éxito los conflictos, aunque a todas luces estas dos semanas han sido las más complejas que le ha tocado enfrentar al subsecretario de Interior, Rodrigo Ubilla (RN). La denuncia del sobreprecio en la licitación de equipos para la detección de drogas lo puso en el epicentro de los cuestionamientos públicos y ha costado la salida del Gobierno a tres miembros de su repartición. Sin embargo, es poco probable que este caso termine con su renuncia. En realidad, en La Moneda nadie lo cree porque todos lo consideran “incombustible” gracias a las redes políticas que lo afirman y avalan en este momento.
“En esta vuelta ha tenido que abrir la cuenta corriente de sus redes y apoyos políticos”, comentan en la Alianza. Es más, hay quienes no dudan que tenga que “recurrir a todo su capital político, a la línea de crédito”, considerando que el clima está lejos de apaciguarse si todo apunta a que habrían más renuncias desde Interior y citaciones a declarar ante el fiscal que lleva la investigación, Jaime Retamal.
Si el miércoles salió el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, públicamente a respaldar a su subsecretario, ayer fue el turno del vocero, Andrés Chadwick, quien categórico dijo que Ubilla “cuenta con la confianza del Presidente y no existe ninguna razón o situación que hoy amerite ningún debilitamiento de esa confianza o posibilidades de poner término al ejercicio de sus funciones”.
No sólo la proximidad de las elecciones municipales del 28 de octubre —donde el subsecretario de Interior cumple un rol gravitante en transmitir los resultados— le ha “salvado la vida” a Ubilla estos días, sino el convencimiento que hay en La Moneda hasta ahora de que no está involucrado en nada.
A ojos del Gobierno este caso pasó de un problema de sobreprecios, como se denunció inicialmente, a uno de colusión e intentos de coimas; lo que es más grave, reconocen, pero del cual tienen certeza que Ubilla es ajeno totalmente.
“Después de las municipales tampoco debería salir, no es la idea, a menos que aparezca algo que hizo que no se sabe, ahí claro”, agregan en Palacio.
La poderosa red liberal
Ubilla es parte de los orígenes del ala liberal de RN y por eso tiene vínculos históricos con connotadas figuras del círculo de hierro de la administración de Sebastián Piñera. Partiendo por el propio Presidente quien, afirman, lo conoce al revés y al derecho. “Le tiene confianza”, no es gratuito —añaden— que lo escogiera como subsecretario de Interior, ya que hace las veces de “ministro de fe” del Gobierno.
Todo indica que el caso sobreprecios será un mal rato para Ubilla, por semanas incluso, pero que en lo que se refiere a su permanencia en el Ejecutivo, no llegará a mayores: “No se va”, “no, no le pedirán la renuncia”, “no va a salir”, coinciden en Palacio y sus redes y trayectoria, avalan ese convencimiento.
Además de Pìñera —a quien Ubilla le hizo la campaña presidencial en terreno el 2009 en toda la zona que comprende Valdivia, Osorno, La Unión, Futrono y sus alrededores— el subsecretario tiene fuertes lazos con dos amigos del Presidente: el presidente de TVN, Carlos Zepeda y el presidente del directorio de La Nación, Daniel Platovsky.
Tiene una larga historia común con el ministro de Defensa, Andrés Allamand. Fue su secretario general en RN entre 1994 y 1997 cuando Allamand era el timonel del partido. Fue su jefe de campaña cuando quiso postular al Senado por Santiago Oriente; y luego, cuando postuló en el sur, precisamente en la circunscripción XVI, también fue su brazo derecho en terreno.
Pero en La Moneda uno de sus mayores capitales es la jefa de asesores del segundo piso, María Luisa Brahm, a ojos de Piñera, una de las pocas personas realmente influyentes en su gobierno. Un lazo fuerte. Ambos fueron parte de la fundación y desarrollo del Instituto Libertad, alero y cuna del ala liberal de RN. Fue precisamente Brahm quien lo propuso y recomendó como subsecretario, agregan en La Moneda.
Otros de sus aliados son la subsecretaria de la Segegob, María Eugenia de la Fuente y la intendenta Cecilia Pérez. No hay que olvidar que Ubilla fue promotor y parte —entre octubre y noviembre del año pasado— de la llamada “disidencia” de RN, lo que le valió un conflicto no menor con el presidente del partido, Carlos Larraín, quien incluso se marginó por un tiempo del comité político de los lunes en Palacio en una suerte de “protesta” por el papel de Ubilla en la oposición interna a su gestión.
En el mundo gremialista tiene detractores, en especial en el sector más duro: el senador Jovino Novoa es uno de ellos. Sin embargo, también tiene respaldos: el senador UDI, José Antonio Coloma, es uno de sus aliados, junto a los diputados Felipe Salaberry y Cristián Letelier. Tiene una muy buena relación con Chadwick y se lleva bien con el ministro de la Segpres, Cristián Larroulet, a quien conoce hace años del Instituto Libertad y Desarrollo, contraparte del IL de RN.
El fusible
Todos en el gobierno —asesores y autoridades— definen a Ubilla igual: trabajador, serio y muy leal, incluso con quienes no son de su mismo partido. “Muere con las botas puestas”, agregan y es unánime que es conocido “sentido de la política”, lo que se traduce en olfato, manejo y muñeca.
Por lo mismo, no es gratuito que sea considerado una suerte de “fusible” en La Moneda, que no se quema. Criticado desde la oposición por el papel que ha jugado y por la forma como negocia en terreno para apaciguar los conflictos sociales, ha sido actor relevante de toda la ruta del conflicto del gobierno de Piñera: Rapa Nui, Magallanes, Aysén, Calama y Arauco.
Fue el primero en asumir su cargo, el 9 de marzo del 2010. De hecho, por un día fue el subsecretario del Interior de la Presidenta Michelle Bachelet. Le tocó preparar todo, recibir las carpetas. El entonces ministro Francisco Vidal fue quien le dijo en ese momento: “Así de ordenado nos tiene que entregar en cuatro años más”, a lo que el subsecretario retrucó: “No serán menos de 8 y lo que le entreguemos será por archivo digital”.
Todo indica que el caso sobreprecios será un mal rato para Ubilla, por semanas incluso, pero que en lo que se refiere a su permanencia en el Ejecutivo, no llegará a mayores: “No se va”, “no, no le pedirán la renuncia”, “no va a salir”, coinciden en palacio y sus redes y trayectoria, avalan ese convencimiento.
El punto es la responsabilidad política. En una semana han renunciado distintos funcionarios. El viernes 5 de octubre lo hizo el jefe de la División de Estudios del Ministerio del Interior, el polémico ex fiscal Alejandro Peña. El lunes fue el turno del jefe de la unidad de proyectos de la división de estudios del Ministerio, Felipe Baeza, a quien el subsecretario le pidió la renuncia debido a que era responsable directo de la licitación cuestionada. Y ayer jueves, salió Carlos Álvarez, funcionario de la Unidad del crimen organizado de Interior.
Los despidos son una forma de apaciguar los ánimos, de empoderarse del tema y que el gobierno asuma cierto liderazgo, tratando así de neutralizar a la oposición y que los destruyan públicamente. La responsabilidad política para La Moneda está “cumplida” con la salida de Peña y Ubilla está asegurado, como son las cosas en la administración Piñera, “hasta ahora”.