Rose George, experta en temas de polución, dice que “los océanos están contaminados en todo el planeta”
La periodista y escritora ofrecerá la conferencia inaugural de Exponaval-Trans-Port 2014, la mayor feria naval y marítima de Latinoamérica.
Rose George, periodista británica independiente que ha trabajado en prestigiosos medios internacionales y ha difundido el fruto de sus investigaciones en seis idiomas y ochenta países, instaló exitosamente el año pasado, en la conferencia anual de TED (Technology, Entertainment, Design), la preocupación sobre la falta de medidas sanitarias básicas a nivel mundial y la contaminación en el planeta.
Además de su labor periodística, Rose George ha incursionado en el rubro editorial, recibiendo elogios en 2008 por su libro “La Gran Necesidad”, donde abordó las prácticas de higiene en distintos países de África, Asia y Europa, y las falencias que existen en este ámbito.
El próximo miércoles, la periodista dictará una charla inaugural en la Conferencia Internacional de Exponaval-Trans-Port 2014, titulada “El Desafío de las Armadas y de la Industria Marítima en Eficiencia Energética y Medio Ambiente”, ocasión en que expondrá el tema “Ceguera marítima: cómo la invisibilidad de la industria naviera impacta el medio ambiente”.
Para Rose una Conferencia Internacional como la de Exponaval-Trans-Port 2014 es importante, ya que “congrega a personas que de otra manera no tendrían una instancia para reunirse. Estamos divididos por océanos pero ellos también nos reúnen, son comunes a todos nosotros. Una Conferencia Internacional como la de Exponaval-Trans-Port 2014 no sólo convoca a los representantes de la industria naval y marítima, sino que además logra difusión en muchas formas sobre estos temas, los cuales no son tratados ampliamente de manera pública o en círculos gubernamentales”.
En cuanto a las principales causas de contaminación que hoy existen en los mares del mundo, la especialista explica que su interés particular se encuentra en el “impacto que causan las naves, de las cuales hay cerca de 80.000 transitando en los océanos, transportando el 90% del comercio internacional”.
“Por décadas, el impacto de la industria naviera en la generación de gases de efecto invernadero fue ignorado. Esto se debe en parte a que las naves son holgadamente la forma de transporte masivo más amistosa desde el punto de vista ambiental, pero sus efectos no son benignos debido al volumen de esta industria”, explica.
Y agrega que “en una lista de países contaminantes, la industria naviera figuraría en sexto lugar, justo antes de Alemania, con emisiones de gases de efecto invernadero que equivalen a las de la aviación. Afortunadamente esto se está tomando hoy en cuenta, pero nuevas regulaciones –como el requerimiento de la Unión Europea para que las naves usen combustibles bajos en sulfuros- son impopulares entre los navieros porque su costo es más alto”.
Explica que nuevos estudios muestran que las emisiones de óxidos de nitrógeno y de azufre de los motores de las naves tienen serios impactos en las poblaciones costeras, mientras que otro más reciente indica que una nave portacontenedores transitando a lo largo de la costa de China puede contaminar tanto como 50.000 camiones en un día.
Sin embargo, a su juicio ese no es el único impacto de la actividad naviera, ya que otro tipo de daño que se está verificando tiene una mayor invisibilidad debido a que ocurre bajo el agua.
“Se ha demostrado que el ruido de las hélices propulsoras impacta seriamente a la capacidad de las criaturas marinas para comunicarse. El ruido submarino no proviene solamente de las hélices, ya que los sonares militares, estaciones sísmicas y plataformas de perforación también tienen un impacto”, menciona.
En su opinión, “los océanos están contaminados en todo el planeta. Los plásticos viajan por el agua y las naves van a todos lados llevando el ruido con ellas. Obviamente, el impacto crece cuando las naves están cerca de los asentamientos humanos, pero sus emisiones siguen dañando el medio ambiente dondequiera que vayan. Esta es una emergencia global, no solamente regional”.
“Cualquier gobierno que no se dé cuenta de cuán dependientes somos de los océanos no está haciendo bien su trabajo. No necesitamos de los mares sólo para el comercio o para viajar, sino además para la salud del planeta. No podemos seguir usando los océanos como un vertedero de carbono, plásticos y aguas residuales, o como un lugar sin vida animal donde podamos hacer todo el ruido que queramos”, afirma.