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Mapa de los negocios del ex ministro que está en el banquillo por el Pentagate

Las huellas del dinero que persiguen a Laurence Golborne

por 11 diciembre, 2014

Las huellas del dinero que persiguen a Laurence Golborne
Su paso por Cencosud y su sociedad en las Islas Vírgenes lo dejaron fuera de la carrera presidencial. Los dineros entregados por Penta a sus campañas que investiga la Fiscalía Oriente y la grabación del ex brazo derecho del holding opacan su nueva vida de negocios. Golborne es socio de Felipe Velasco, el hijo de Belisario, en un proyecto minero. Junto a Gabriel Ruiz-Tagle estaría por tomar el control de la Ciudad Deportiva de Iván Zamorano. Y se asoció con otros dos ex ministros de Piñera y tres ex jefes de gabinete en una firma de gestión de proyectos.
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Su pasado lo traiciona. Siempre es el dinero que deja huellas. Cuando era candidato presidencial de la UDI, los cobros unilaterales de la tarjeta Jumbo en la época en que era gerente general de Cencosud, dueño de la cadena de supermercados, y su sociedad en Islas Vírgenes Británicas lo obligaron a abandonar la carrera en abril de 2013. Fuera de la arena política y de vuelta a los negocios, los aportes que realizó Empresas Penta a sus campañas –la primaria presidencial y la senatorial por Santiago Oriente– son parte de la investigación del fiscal de la Unidad de Delitos de Alta Complejidad de la Fiscalía Oriente, Carlos Gajardo.

El martes, La Tercera dio a conocer una conversación con Carlos Eugenio Lavín, uno de los dos socios de Penta, grabada por Hugo Bravo, el ex gerente general y ex director de varias filiales, en su departamento, en la que el empresario le pregunta “¿a Golborne contra qué se le pagó?”. Bravo le responde “a Golborne, desgraciadamente, contra boletas, a una sociedad de él (que está) afuera; y se le pagó antes y después como $400 millones”.

La grabación fue hecha por Bravo en su celular y adjuntada en el juicio laboral en el que busca una indemnización de $2.300 millones, ya que él alega que fue despedido sin recibir un pago por sus más de dos décadas de servicio.

Golborne informó al Servicio Electoral gastos por un total de  $901,5 millones, de los cuales $557,4 millones fueron aportes reservados. Según Bravo, los $400 millones que habría recibido del holding Penta no están incluidos, ya que fueron, de acuerdo a lo que detalla Bravo, contra boletas, lo que significa que Golborne debió justificarlos con la prestación de algún servicio.

“Quien compitió conmigo (Laurence Golborne) gastó diez veces lo que yo. Su declaración es absurda”, aseguró Manuel José Ossandón a ‘Tolerancia Cero’. “Él dice que hay que cambiar la política, pero usa los mismos métodos de la política antigua: chorros de millones de pesos a la calle, sin fiscalización (...). Su campaña está fuera de la ley (...). Lo que he visto en la calle y los contratos de un par de radios superan lo permitido. Y nadie lo fiscaliza, porque, por supuesto, al Gobierno no le interesa fiscalizar nada, menos si son sus candidatos", declaró el ex alcalde de Puente Alto a La Tercera mientras ambos disputaban un escaño a senador por Santiago Oriente. Según sus cálculos, Golborne gastó entre $2.500 millones y $3 mil millones en su campaña senatorial. Ossandón declaró al Servel $523 millones, de los cuales $89 millones fueron aportes reservados y el resto dinero que le facilitó su familia.

Golborne prestó declaración en forma voluntaria en noviembre ante el fiscal Gajardo y, de acuerdo a El Mercurio, le informó que realizó charlas y asesorías comunicacionales a Penta durante seis meses. El diario agrega que lo mismo hizo un representante de Vox Comunicaciones. Se trataría de Gabrielle Lothholz, la socia y gerenta general de Vox.

Se conocieron en Cencosud; él era gerente general y ella, gerenta de comunicaciones. Cuando él renunció en 2009, formó Vox Comunicaciones junto a Esteban Calvo, gerente general para la región andina de Havas Media, la agencia de medios que atendía a Cencosud. Cada uno tenía un 27,5%. Lothholz fue la última en unirse al proyecto como socia y gerenta general, con un 45% de la sociedad. No pasaron seis meses y, en febrero de 2010, Golborne les habría vendido su parte a sus socios.

Bravo, el ex brazo derecho de Empresas Penta, declaró que habría al menos cuatro facturas pagadas por Penta a Vox para financiar las campañas de Golborne, la primaria y la senatorial. Esta decisión, según Bravo, fue adoptada por Délano, Lavín y Carlos Bombal, asesor de Penta.

El 9 de octubre, la PDI registró las oficinas de Vox en Providencia y retiró documentación contable. La empresa habría entregado varios estudios a Penta, cuyos contenidos se desconocen. Algo que llamó la atención al interior de la agencia, ya que Penta nunca figuró como cliente, pero el vínculo entre Lothholz y Golborne fue más allá del emprendimiento conjunto de negocios. Durante la carrera senatorial por Santiago Oriente ella puso a disposición del candidato, de quien es muy amiga, un periodista de la agencia –que hoy estudia en España– para que trabajara con él. El costo habría corrido por cuenta de Vox. No era poco: como gerente de clientes el profesional ganaba alrededor de $3 millones mensuales.

Desde que dejó el mundo político Golborne regresó a los negocios. Es director de Ripley Corp y de su filial Ripley Chile, lo que podría cambiar dependiendo del curso del proceso judicial. A amigos y conocidos les ha comentado muy contento que está participando en Pampa Camarones, un yacimiento mediano de cobre en Arica, que comenzó su producción en julio y cuyos socios son, además, la coreana Samsung; Felipe Velasco, hijo del ex ministro Belisario Velasco; y Arrigoni, una de las mayores fabricantes de estructuras metálicas del país, de los hermanos Dante, Guido y Dino Arrigoni y sus nueve hijos. Arrigoni es presidida por Juan Antonio Guzmán, amigo y mentor de Golborne, socio de la firma de estructuras metálicas y de Pampa Camarones, y presidente también de Extend, la agencia de comunicaciones de las hermanas Marilú, Pilar y Ana María Velasco, que forma parte del comité de crisis de Penta.

Golborne y su abogado Juan Pablo Kinast, ex fiscal del Maule que hoy trabaja en el estudio Philippi, estarían negociando una “suspensión condicionada del procedimiento”, según informó ayer The Clinic. Es decir, una vez formalizados Golborne y los ejecutivos de Vox, el fiscal Gajardo procede a suspender la investigación si los implicados aceptan someterse a ciertas condiciones, como el pago de una multa si existió perjuicio al fisco y, pasado un período –de no  haber  nuevas investigaciones en su contra–, se extingue la acción penal. Esta negociación debe ser aprobada por un Tribunal de Garantía y se da sólo cuando la pena es inferior a tres años y un día.

Golborne estaba pensando regresar a Vox como director, pero la investigación judicial truncó el plan del ex ministro de Minería. Consultado por El Mostrador, el ex candidato respondió que mantendrá su silencio y que sus negocios son privados. Su abogado no respondió a los llamados de este medio.

Su incursión en la minera y el crédito que le dio a Alsacia

Desde que dejó el mundo político Golborne regresó a los negocios. Es director de Ripley Corp y de su filial Ripley Chile, lo que podría cambiar dependiendo del curso del proceso judicial.

A amigos y conocidos les ha comentado muy contento que está participando en Pampa Camarones, un yacimiento mediano de cobre en Arica, que comenzó su producción en julio y cuyos socios son, además, la coreana Samsung; Felipe Velasco, hijo del ex ministro Belisario Velasco; y Arrigoni, una de las mayores fabricantes de estructuras metálicas del país, de los hermanos Dante, Guido y Dino Arrigoni y sus nueve hijos. Arrigoni es presidido por Juan Antonio Guzmán, amigo y mentor de Golborne, socio de la firma de estructuras metálicas y de Pampa Camarones, y presidente también de Extend, la agencia de comunicaciones de las hermanas Marilú, Pilar y Ana María Velasco, que forma parte del comité de crisis de Penta. La amistad surgió hace años por la relación de Guzmán con Alfonso Gómez, ex marido de Marilú Velasco.

Los Arrigoni y Golborne comparten otro vínculo: son socios de Dakota, una sociedad de giro amplio, que en 2009 le prestó 195. 480 UF a Alsacia, la principal operadora del Transantiago, en 110 cuotas, pagaderas a contar de enero de 2010 y a una tasa de interés de 12,5% anual. Así consta en las memorias de la empresa colombiana, porque como Golborne era director de Alsacia el crédito debía ser informado como una transacción con entidades relacionadas. La tasa pactada era bastante más alta que una bancaria, pero por sus constantes problemas financieros puede que Alsacia no haya podido acceder a un préstamo tradicional. O bien los socios de Dakota obtuvieron mejores condiciones en la industria bancaria, porque el crédito no necesariamente salió de sus bolsillos. Sea como fuere, Alsacia pagó el crédito por adelantado a Dakota en 2011, según consta en la memoria de 2012.

Golborne y Guzmán hacen una yunta inseparable. El primero fue ayudante del segundo en el ramo de Termodinámica en Ingeniería Civil de la UC. Trabajaron juntos en Gener; Guzmán en la gerencia general, Golborne en la subgerencia de sistemas y en la gerencia de finanzas. Y en su aspiración presidencial Guzmán fue uno de sus hombres. Donde está uno suele estar el otro. Guzmán fue presidente de Express, operadora del Transantiago controlada por los mismos dueños de Alsacia, entre 2008 y 2013. Golborne fue director de Alsacia entre 2009 y febrero 2010.

Ambos, asimismo, se asociaron en Teamfex, una firma que busca gestionar proyectos de inversión –en temas energéticos, medioambientales, inmobiliarios y financieros–, junto a Luz Granier, ex jefa de campaña de Golborne, luego su jefa de gabinete en las carteras de Minería y Obras Públicas y Energía y subsecretaria de Desarrollo Social; su hermano abogado, Luis Hernán Granier, ex jefe de gabinete de Teodoro Ribera en Justicia; el mismo Ribera; la ex ministra de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, y el abogado Felipe Infante, jefe de gabinete de Luz Granier en Desarrollo Social. Arrendaron uno de los pisos que ocupaba Celfin a BTG Pactual en Isidora Goyenechea con Apoquindo, que les entregarán en los próximos 15 días, y aspiran a estructurar negocios para terceros, desde financiamiento a búsqueda de socios. Un negocio que, según el gerente general de un banco de inversión, no es fácil, porque no se requieren sólo contactos, sino trayectoria y especializarse en algún sector.

Nuevo partner de Bam Bam, su vecino

Golborne y el empresario Gabriel Ruiz-Tagle, que vendió su papelera Pisa y sus paquetes de acciones en el Banco de Chile, Blanco y Negro –por lo que recaudó US$410 millones– y fue subsecretario del Deporte del gobierno de Piñera, han sido presentados como los salvavidas de Iván Zamorano. Con problemas desde su origen y mal administrada, la Ciudad Deportiva, su gran sueño, le costó buena parte de su fortuna levantada en el Real Madrid, Inter de Milán y América de México.



En septiembre el BCI demandó a tres sociedades de Zamorano pidiendo el pago de un crédito por $1.669 millones, cuyas cuotas dejó de cancelar en octubre del año pasado. El Santander agregó otra acción judicial por una deuda de $40 millones. Y lo mismo había hecho antes el Itaú por un préstamo impago de $301 millones.

Desde que obtuvo la concesión, en 2001, por 25 años, la Ciudad Deportiva ha sido una sangría. Partió mal: su cuñado y gerente general de la Ciudad Deportiva, Wilson Flores, no llamó a una licitación, sino a un amigo constructor para desarrollar las obras. No cumplió su cometido y vino un segundo constructor, que tampoco tuvo éxito. Finalmente, se llamó a licitación, pero los costos superaron con creces las estimaciones iniciales. En la página web aparece una inversión de US$7 millones, aunque hay quienes hablan de US$10 millones.

Desde su inauguración, en 2002, nunca arrojó utilidades. Se calcula que, hasta 2009, Bam Bam debió colocar anualmente de su bolsillo cerca de US$ 1 millón para cubrir los gastos.

Otro traspié fue el fracaso de la Universidad del Deporte. Se dilató tanto la decisión que los inversionistas conseguidos por Álvaro Vial, su gestor y desarrollador, entre ellos algunos socios del Banco Security y de Detroit, echaron pie atrás dudando de la factibilidad de la iniciativa.

En el intertanto, el ex pichichi se deshizo de dos elegantes departamentos en Madrid y acciones de dos hoteles en Almería, por lo que obtuvo cerca de $ 1.400 millones. Pero esas utilidades se vieron opacadas por las pérdidas de su empresa de ropa deportiva Kelmex, que no prosperó y cuyo déficit fue cercano a $ 1.500 millones por problemas de gestión.

Cuando dejó el fútbol para comenzar su segundo tiempo en los negocios, el patrimonio de Bam Bam era de unos US$30 millones. El cálculo surge a partir de los sueldos (que son públicos) obtenidos en los clubes en los que jugó, más las primas y premios por partidos ganados. Era otra época, menos jugosa para los jugadores.

Llegó un minuto en que la Ciudad Deportiva debió optar entre dos universidades para lograr financiarse: la Andrés Bello y la San Sebastián, interesadas en usar sus instalaciones para las carreras de Educación Física.

Bam Bam y su cuñado se inclinaron por la San Sebastián y, a partir de 2010, se descuenta de los pagos el valor del arriendo –8.000 UF anuales– que debe desembolsar la Ciudad Deportiva a la junta de alcaldes de La Reina, Las Condes y Vitacura, dueña de las 12 hectáreas en las que se construyeron nueve canchas de tenis, una de fútbol con el mismo pasto del Real Madrid, gimnasio y piscina semiolímpica.

El arreglo con la San Sebastián no fue suficiente. Hace un año el ex pichichi les informó a los tres alcaldes que tenía problemas para pagar los créditos y solicitó aumentar el plazo de la concesión en 18 años, porque así podría renegociar sus deudas bancarias. La junta de alcaldes lo analizó y le respondió que legalmente no podía.

El secreto ronda el acuerdo logrado con Bam Bam. Por lo que se sabe, habría uno o dos socios además de Golborne y Ruiz-Tagle, quien habría llegado por un amigo en común con Zamorano y tendría la mayor participación. Golborne es vecino de Bam Bam en el exclusivo condominio El Mirador de San Damián, considerado el más caro de Chile.

Los terrenos de 1.500 metros costarían, al precio de hoy, $560 millones, pero están vendidos, y una casa, otros $600 millones. Zamorano llegó a vivir al Mirador en 2011, después de preguntar muchas veces si había alguna casa en venta. Golborne lo hizo a mediados de la década del 2000.

Según La Tercera, los nuevos socios aportarán unos $2 mil millones de pesos para servir la deuda bancaria. Y tomarían el control de la Ciudad Deportiva, mientras Bam Bam conservaría el 49 o 50% de la propiedad. La administración dejará de estar en manos de su cuñado Wilson Flores, casado con su hermana Erika, a quien se sindica como el responsable de una pésima gestión en la que, por una opción personal, nunca intervino Zamorano.

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