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La Moneda pone paños fríos para revertir tensión con Nueva Mayoría luego de la caída de Bachelet  del “Olimpo” Presidenta aplaca cuestionamientos por falta de conducción

La Moneda pone paños fríos para revertir tensión con Nueva Mayoría luego de la caída de Bachelet del “Olimpo”

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Marcela Jiménez
Por : Marcela Jiménez Periodista de El Mostrador
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El encuentro de ayer puso paños fríos a la tensión entre La Moneda y sus partidos, sobre todo considerando que más de un timonel había pedido con insistencia, hasta principios de esta semana, una conversación así con Bachelet, sin buenos resultados hasta ahora.


Falta de conducción y de liderazgo, confusión en el quehacer de La Moneda y ausencia de un golpe de timón, eran solo algunos de los principales cuestionamientos que hasta mediados de la semana imperaban en las huestes de la Nueva Mayoría sobre el mal manejo del Gobierno de la crisis desatada por el caso Caval. Ello había instalado una creciente tensión en las relaciones entre la coalición oficialista y Palacio, de la cual la propia Presidenta Michelle Bachelet tuvo que hacerse cargo y poner paños fríos para intentar revertir el enrarecido clima político que ha imperado entre parlamentarios y dirigentes de partido.

Bachelet se reunió ayer en la mañana por más de una hora, a puertas cerradas y acompañada por el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, con los siete timoneles de la Nueva Mayoría. En la ocasión, pidió a sus partidos cuadrarse con el trabajo y conclusiones que arroje el Consejo Asesor creado como respuesta al impacto que han generado el Pentagate y el caso Caval.

No solo eso, varios de los asistentes comentaron que la Presidenta dio “una señal contundente” a la Nueva Mayoría, que tranquilizó los ánimos, que mostró manejo de la dimensión de la crisis que se vive y de la ruta que se debe seguir para salir de ella. Planteó que la única forma de conseguir que las medidas que se adopten tengan legitimidad ante la ciudadanía y contribuyan a salir de la crisis, es que la gente perciba y vea que las iniciativas y sanciones efectivamente “duelan” al mundo político.

Dicen que reconoció el daño que ha sufrido su imagen y el Gobierno producto de los cuestionados negocios de su hijo, Sebastián Dávalos, y su nuera, Natalia Compagnon, y que aseguró que el oficialismo podrá recuperarse de este fuerte golpe político.

Este encuentro puso paños fríos a la tensión entre La Moneda y sus partidos, sobre todo considerando que más de un timonel había pedido con insistencia, hasta principios de esta semana, una conversación así con Bachelet, sin buenos resultados hasta ahora.

Pero también, como una suerte de señal para mejorar el clima político del oficialismo, contribuyó la salida de Paula Walker de la jefatura de la SECOM y su traslado interno al Área de Estudios de la Presidencia, del segundo piso de La Moneda. La asesora es una figura del bacheletismo altamente criticada y cuestionada, de príncipe a paje, en las huestes de la Nueva Mayoría. Es así que, en el marco de las críticas oficialistas al manejo del caso Caval durante las últimas semanas, se apuntaba a ella como la responsable de apostar erróneamente a que el capital político de Bachelet bastaría por sí solo para contener el impacto político de esta crisis y poder dar por cerrado el amargo episodio.

[cita]Lo cierto es que la Mandataria, reconocen en el oficialismo, ha atravesado esta crisis “muy por debajo del estándar, de su propio estándar, al que tenía acostumbrada a la gente”. Recuerdan que incluso en los peores momentos del Transantiago o la revolución pingüina, ella se hizo cargo públicamente, pero señalan que ahora se había quedado “sin respuestas”.  [/cita]

Pero lo cierto es que la Mandataria, reconocen en el oficialismo, ha atravesado esta crisis “muy por debajo del estándar, de su propio estándar, al que tenía acostumbrada a la gente”. Recuerdan que incluso en los peores momentos del Transantiago o la revolución pingüina, ella se hizo cargo públicamente, pero señalan que ahora se había quedado “sin respuestas”.

Las mil copias

Hasta antes de esta reunión con Bachelet, en los partidos era unánime y transversal el cuestionamiento a la estrategia de La Moneda de poner todas las fichas solo en el Consejo Asesor, como única fórmula y señal para solucionar la actual situación. “El problema es que ese consejo no es suficiente como estrategia”, sentenciaba un timonel de la Nueva Mayoría a principios de la semana.

El clima de cuestionamiento al mundo político y las instituciones que impera hoy en la opinión pública, precisaban en la Nueva Mayoría, no resiste esperar 45 días para que recién salga humo blanco con respuestas de ese consejo. Los partidos reclamaban señales concretas y más inmediatas, como, por ejemplo, impulsar la aprobación de la propuesta para quitar el escaño a los parlamentarios que se vean involucrados en irregularidades.

No es gratuito que por separado más de un partido haya dejado sobre la mesa presidencial sus propuestas, como que en 15 días la coalición en su conjunto entregará a La Moneda un paquete de medidas sugeridas.

La tensión de las relaciones entre la Nueva Mayoría y La Moneda tuvo su origen en la suerte de “decepción” que inundó a la coalición con el caso Dávalos. “Había operado la disciplina política en la coalición, el conglomerado estaba funcionando, las reformas estaban saliendo a la luz, se habían revertido los números en las encuestas y por razones externas a la coalición se derrumbó todo”, explicó hace solo unos días un alto dirigente oficialista.

Pero de eso, con el correr de las semanas, se pasó a la molestia y la preocupación por la falta de liderazgo de La Moneda para enfrentar este complejo capítulo. Claramente chocaron los diagnósticos, explicaron en los partidos, que la mejor prueba de ello era que en Palacio no asumían este episodio como una crisis, trataban de darlo por cerrado, en circunstancias que en la coalición el diagnóstico era mucho más duro y descarnado.

“La relación de la Nueva Mayoría con La Moneda está en un momento complejo”, advertía el mismo martes que se lanzó el Consejo Asesor un presidente de partido.

Por lo mismo, el lunes en la mañana a primera hora, los timoneles y secretarios generales de los partidos se reunieron antes del Comité Político con los ministros en La Moneda y aprobaron una suerte de “instructivo” para hacer frente a esta crisis, una hoja de ruta para las huestes oficialistas.

El documento de tres páginas fue aprobado en esa cita y durante la semana ha sido ya distribuido –más de mil copias aseguran– a los distintos estamentos de las estructuras partidarias, en Santiago y regiones.

El texto hace hincapié en la importancia de resguardar la disciplina y la cohesión interna de la Nueva Mayoría en estos momentos, como también en la necesidad de apoyar y apuntalar al Gobierno. Establece como uno de los objetivos principales el imperativo de fortalecer las instituciones, su imagen y confianza, ante el descrédito generalizado en la ciudadanía, como consecuencia de los casos Penta y Caval.

Para los próximos meses, el instructivo plantea como parte de la estrategia un mayor despliegue territorial de la dirigencia y figuras de la Nueva Mayoría, especialmente en regiones, para difundir permanentemente los logros y reformas del Gobierno.

En el documento se precisa que, ante los permanentes “ataques de la derecha” por el caso Caval y los intentos públicos por aplicar la lógica del empate, se pide específicamente “no responder”, que sea la oposición la que hable sola de corrupción, porque la Nueva Mayoría tiene que concentrarse en otros temas, en propuestas, soluciones, el programa de Gobierno, los avances, las reformas.

La hora de las facturas

La falta de conducción desde La Moneda en las últimas semanas dejó el terreno fértil para que la llamada “vieja guardia” de la otrora Concertación sacara todo el talonario de facturas y cuentas pendientes y saliera a cobrar públicamente en el momento más débil y vulnerable que ha vivido el bacheletismo.

Las críticas públicas de figuras como Camilo Escalona desde el PS y del senador DC Andrés Zaldívar, fueron explicadas bajo esa lógica en ambos partidos de la Nueva Mayoría. Del ex timonel socialista se dice que siempre ha tenido una opinión negativa de la gestión de este Gobierno y que “aprovechó” de criticar al ministro Peñailillo con miras a ganar votos en la interna del partido, mientras que en la falange reconocen que la motivación de las duras críticas de su senador responde a “cobrarse la boleta” guardada desde que Bachelet, en su primera administración, lo sacara del Ministerio del Interior a solo cuatro meses de asumir.

La gran tarea de La Moneda, ahora que ya consiguió aplacar la tensión con la Nueva Mayoría, es lograr salir de la mejor manera posible de esta crisis, con un factor no menor en contra y que hasta ahora había sido una de las claves del éxito del bacheletismo: su incombustibilidad.

“Con el caso Caval la Presidenta cayó del Olimpo en el que ha estado por años, se hizo mortal, dejó de ser una ciudadana que representaba a los ciudadanos y pasó a ser una política más, igual que todos”, advirtió un alto asesor de Palacio.

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