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[Opinión] Francisco Alcoholado y su análisis para el 2016: «El año de la grandeza de lo pequeño»

[Opinión] Francisco Alcoholado y su análisis para el 2016: «El año de la grandeza de lo pequeño»

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«Los revolucionarios que nos prometieron felicidad comenzaron a parchar el viejo modelo heredado, se acomodaron, se compraron una casa en la playa y se sintieron cómodos con el poder y la influencia. Aquellos que eran sus enemigos durante la dictadura se les acercaron en los balnearios y las reuniones endogámicas y, con un pisco sour en la mano, les ofrecieron financiar sus campañas, apoyarlos.»


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El análisis de lo político y lo social excedió a los políticos y tecnócratas especialista, la necesidad de afrontar colectivamente tiempos de descrédito de las autoridades y altas tasas de desconfianza en las instituciones que han guiado y normado la vida de la sociedad chilena han llevado a naturalizar el debate de lo político y social, de esta forma poner en jaque es estatus quo de los expertos.

La crisis transversal lleva a que cada uno desde su individualidad busque una salida, no propia, sino que colectiva al estado cartártico que vive Chile, entre casos de financiamiento irregular a la política, colusiones de más de una década que afectan las necesidades básicas de la ciudadanía, corrupción y juegos de poder en el deporte más popular entre la población, entre otros traen consigo la concepción de la necesidad de tener una unidad y herramientas para poder sacar a delante a la colectividad.

Es en este contexto que se sitúa el análisis en base al horóscopo 2016 de Francisco Alcoholado, en Revista Paula, en el que plantea que el siguiente año es el de «la grandeza de lo pequeño», en donde desde la simpleza y la honestidad surgiran nuevos líderes y nuevos procesos sociales que retomarán su fuerza y se levantarán en las calles, haciéndole frente a esos revolucionarios de antes que se quedaron quietos en sus comodidades y no les hicieron asco a financiar sus campañas políticas con aquellos que en algún momento fueron sus enemigos:

A continuación el texto completo:

«Ocurre que nos engañaron y nos convirtieron en un pueblo triste y explotado. La felicidad no era más que un spot publicitario que nos vendieron a finales de los ochenta. La alegría se representó en un jingle pegajoso y simplón, que después hasta sirvió para hacer una película. Pero la alegría nunca llegó. Y me refiero a la alegría colectiva, no a la personal porque en esa, cada uno se rasca con sus uñas. Con las mismas uñas con que nos enseñaron a rascarnos solitos para la salud y la educación, para arreglarnos los dientes, para transportarnos y para salir adelante.

Maximizar el propio bienestar y la competencia se elevaron al nivel Dios. Los revolucionarios que nos prometieron felicidad comenzaron a parchar el viejo modelo heredado, se acomodaron, se compraron una casa en la playa y se sintieron cómodos con el poder y la influencia. Aquellos que eran sus enemigos durante la dictadura se les acercaron en los balnearios y las reuniones endogámicas y, con un pisco sour en la mano, les ofrecieron financiar sus campañas, apoyarlos, y así terminaron convertidos en meros administradores del Estado, en defensores de un sistema que antes despreciaban.

Por felicidad colectiva se entiende la buena vida en común, donde las personas florecen, se enlazan entre clases y razas, y hay un sentido de bienestar compartido, de preocupación por valores comunitarios, y de vinculación con la ciudad, la cultura y el prójimo. Las desigualdades existen pero ya no son aberrantes. Hay un relato común donde todos participan.

La felicidad colectiva es la tarea pendiente, y ella no es algo esotérico: ya las Naciones Unidas en la Resolución del año 2011, dio las directrices sobre la felicidad en un enfoque holístico del desarrollo, expresando que este no solo debe incluir el PIB, que no refleja para nada la satisfacción de una nación.

Es necesario ser creativos e incorporar la felicidad en las políticas públicas, laborales, en el colegio, disminuyendo la competencia y fomentando la solidaridad, el compartir. Las empresas ganarían más dinero si las personas se sintieran más felices con su trabajo. El ser humano se realiza en la cooperación, no en la competencia.

El 2016 es un año de inflexión, donde aquello despreciado y considerado como poco importante cobra la máxima relevancia: la amistad, el significado de las cosas, el colaborar, y así, el pueblo se movilizará asertivamente asumiendo su rol de personaje principal a través de la aparición de nuevas figuras, de la creación de redes de cambio y de las elecciones que se vendrán. Los viejos personajes serán descartados.

En este Horóscopo cada signo trae un Ángel que representa el don para el año próximo; un Diablo, que significa la sombra, aquello que obstruye y dificulta; la Imagen que muestra una escena arquetípica y da luces sobre lo que viene; la situación de los astros sobre tu signo en 2016; un Animal o Tótem que personifica el poder y la forma animal que tienes que asumir y funciona como un maestro de la naturaleza; y un Cuento que trae moralejas sobre nosotros».

Publicado en Revista Paula.

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