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Rolf Schulze, embajador del país europeo en Chile

“El caso de Volkswagen no ha dañado la imagen de Alemania en el extranjero”

por 26 noviembre, 2015

“El caso de Volkswagen no ha dañado la imagen de Alemania en el extranjero”
Llegó en agosto a Chile desde Tailandia, donde fue embajador los últimos cuatro años. Antes de eso se desempeñó en el mismo cargo en Vietnam (2007-2011). Rolf Schulze, el nuevo embajador de Alemania en nuestro país, aborda en esta, su primera entrevista con un medio nacional, el foco de lo que será su gestión durante los próximos años. Habla de la crisis de refugiados de guerra que vive Europa, el caso de Volkswagen y la denuncia realizada por la revista Der Spiegel sobre los pagos a la Fifa para que Alemania fuera anfitrión de la Copa del Mundo 2006. Sobre los recientes atentados terroristas en la capital francesa y que terminaron con más de 100 víctimas fatales, afirma que “no solamente afecta a París, sino a todos nosotros”.
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-¿Cuál es su impresión de Chile hasta ahora?
-Tengo una impresión personal y una oficial. La verdad es que ambas coinciden. Para mí y mi mujer es un país encantador, que nos ha recibido con los brazos abiertos. Para Alemania, como embajador, es un socio importantísimo en América Latina. Un país con el cual tenemos unos lazos muy estrechos.

-Esos lazos entre Chile y Alemania existen hace varios años. ¿En qué ámbitos ve usted que se manifiesta esa relación?
-En el comercial, Alemania es un socio importantísimo. El comercio entre ambos países es el más importante para Chile en la Unión Europea, en el 2014 fue de 3.4 billones de euros. En lo cultural y científico también es increíble. Hay 27 colegios alemanes en Chile de altísimo nivel educacional. He visitado algunos de ellos. Hay 18 mil alumnos chilenos que aprenden alemán, una cifra impresionante. Mi gobierno apoya este proceso con 7 millones de euros cada año. Para ilustrarle la importancia de lo cultural: hay más de 900 estudiantes chilenos en universidades alemanas; 180 artistas viven y trabajan en Alemania. Son números muy impresionantes. En lo político, económico, cultural y científico tenemos unos lazos muy estrechos y productivos, pero hay más que hacer. Alemania como país altamente industrializado tiene mucho que ofrecer y hay potencial a futuro.

-¿Cuál es la visión de su gobierno sobre Chile?
-Chile juega un papel internacional muy importante. Es socio de OCDE, con lo que asumió aún más responsabilidad internacional. Recientemente Chile decidió acoger a refugiados sirios en este país, una señal muy fuerte de que está dispuesto a asumir más responsabilidad internacional. Es decir, en el ámbito político hay una cooperación muy estrecha. Quería añadir que las dos jefas de Estado se entienden muy bien. La Canciller Merkel y la Presidenta Bachelet se entrevistaron recientemente en la Asamblea General de la ONU y hay un buen entendimiento político y personal.

-¿Cuáles serán los puntos fuertes de su gestión como embajador en Chile?
-Hay dos ámbitos muy específicos donde yo quisiera desarrollar más actividades. Por un lado, la formación profesional técnica, que es la formación de oficio dual (Duale Berufsausbildung). Hay dos elementos en esta formación para los jóvenes estudiantes. Uno es enseñanza en la clase, universidad o institución de formación profesional. Otra es la enseñanza en la empresa, in situ. La experiencia alemana de los últimos 70 años es que con ese sistema hay jóvenes especialistas que satisfacen también la demanda del mercado laboral. Estamos dispuestos a intercambiar nuestras experiencias. Ya hay mucho en esa línea, como la Cámara Chileno Alemana de Comercio e Industria (Camchal), la Cooperación Alemana GIZ y el Colegio Alemán. Hay muchos programas excelentes, pero mi desafío será darles a esos programas una filosofía común y unirlos. Lo discutí con la Presidenta recientemente y está la idea de elaborar un texto bilateral entre los dos gobiernos, en el cual se identifican los intereses de ambas partes.

"No puede ser que algunos países aceptan a miles de refugiados y otros socios europeos duden. Tenemos cierta deficiencia de cooperación en el seno de la Unión Europea y tendríamos que mejorar nuestros procesos. Hay que elaborar una fórmula de distribución más equilibrada entre los países miembros de la UE. Queda mucho por hacer para mejorar todos esos procesos. Pero, una vez más, no hay solución fácil ni inmediata. En este contexto también es importantísima la decisión del gobierno chileno de acoger a refugiados sirios. Poco importa el número, pero la señal es importantísima y dice que aunque estén muy lejos de Europa están dispuestos a asumir responsabilidad".

-¿Y el otro ámbito?
-Las energías renovables que son importantísimas. En Alemania un 35% de la energía proviene de la ERNC. Todos los expertos internacionales están de acuerdo en que hay pocos países tan bien preparados para tener energías renovables como Chile. En Atacama podría producirse electricidad para todo el continente sudamericano. Mi gobierno está dispuesto a apoyar ese proceso en Chile, desarrollar aún más las ERNC. Mi gobierno, a través del Banco Central (KFW), ha prestado 100 millones de euros para el proyecto “concentrated solar power” y así apoyar el desarrollo de las energías renovables.

Refugiados, Copa del Mundo 2006 y los ataques a París

-Actualmente en Chile el gobierno está impulsando una serie de reformas, como la educacional y también ha iniciado un proceso constituyente, ¿cómo ve usted la situación política interna de Chile?
-No sería oportuno para mí como embajador recién llegado pronunciarme en público sobre la política interior de mi país anfitrión.

-Hace poco hubo dos escándalos que involucraron a Alemania. La revelación de que Volkswagen tenía un software escondido que alteraba las emisiones contaminantes de sus autos y el reportaje de la revista Der Spiegel sobre la supuesta "compra" de la Copa del Mundo 2006 que se realizó en Alemania. ¿Cuánto afectan estos dos escándalos a la imagen de su país?
-Estoy de acuerdo de que se trata de dos casos muy serios y que hay que investigar. El gobierno ha pedido claramente a Volkswagen que publique todos los hechos y que clarifique todos los pormenores en la construcción de los motores. Según todo lo que sabemos hasta ahora, se trata de un caso aislado. No es representativo de las empresas alemanas. Hay una empresa alemana que no ha cumplido con sus responsabilidades nacionales e internacionales. Es la responsabilidad de Volkswagen reparar los daños técnicos, políticos y financieros. El gobierno alemán vigilará que cumpla con esas responsabilidades. Afortunadamente este caso no ha dañado la imagen de Alemania en el extranjero. Los clientes de productos alemanes saben que son de alta calidad.

-¿Y respecto de la publicación del Der Spiegel sobre los pagos para que Alemania fuera anfitrión de la Copa del Mundo 2006?
-Alemania y Chile tenemos algo en común. Somos los dos campeones. Quería utilizar esta oportunidad para felicitar a Chile por la Copa América. Un gran triunfo. Además, este año hay muchos jugadores chilenos en la Bundesliga. Sobre el Mundial del 2006, le puedo decir que fue una fiesta nacional. Las calles estaban llenas y la gente festejó. Por eso se toma muy en serio la publicación. Yo espero que haya una explicación para esas publicaciones. Sería dañoso para la imagen del fútbol alemán. Y sería una gran decepción, pero todavía tengo la esperanza de que habrá respuesta a esas denuncias.

-¿Cuál es la posición de su gobierno sobre los recientes atentados terroristas que afectaron a París?
-El gobierno alemán se ha declarado solidario con Francia: la Canciller ha expresado de inmediato su compasión en vista de los atentados y el sufrimiento inmenso que causaron. Alemania está al lado de Francia. Este ataque no solamente afecta a París, sino a todos nosotros.

-La guerra en Siria ha generado una crisis humanitaria en Europa, a donde llegan miles de refugiados. Alemania ha aceptado una gran cantidad de estos, sin embargo, a nivel interno se generan problemas sociales y raciales. Hace algunos meses, por ejemplo, grupos de extrema derecha quemaron un hogar de refugiados en Tröglitz. ¿Cuál es su visión de esta crisis? ¿Qué medidas está tomando Alemania para evitar que se produzcan este tipo de atentados contra los refugiados?
-No habrá solución fácil ni inmediata. Es un desafío totalmente nuevo. No hay libros ni enciclopedia donde buscar soluciones. Cada día se presentan nuevos problemas y desafíos. Para a fin de este año Alemania espera a un millón de personas. Todavía hay gran hospitalidad de mis compatriotas. Si recuerda, las imágenes de la estación central de Múnich, donde cientos de alemanes recibieron a los refugiados con ropa y comida, ayudándoles con los chicos. Pero claro, con las cifras que tenemos hay unos problemas logísticos, políticos y sociales cada vez más serios.

Desafortunadamente hay casos aislados de xenofobia que no son representativos. En su mayoría mis compatriotas ven y entienden que por el corto plazo no hay otra solución que acoger. No se puede decir a un refugiado sirio, a una persona que escapa de un país con guerra interna y un conflicto sangriento, con miles de muertos cada día, 'perdone, señor, usted ha elegido un mal momento, por favor venga el año que viene'. Nosotros sí somos cristianos que tienen el principio de misericordia. Yo estoy convencido de que ahora mismo es el momento de misericordia aunque sea un desafío tremendo, con muchísimos problemas, hay que tener las puertas abiertas para estas personas. Pero lo que necesitamos es un proceso organizado dentro de la Unión Europea. No puede ser que algunos países aceptan a miles de refugiados y otros socios europeos duden. Tenemos cierta deficiencia de cooperación en el seno de la Unión Europea y tendríamos que mejorar nuestros procesos. Hay que elaborar una fórmula de distribución más equilibrada entre los países miembros de la UE. Queda mucho por hacer para mejorar todos esos procesos. Pero, una vez más, no hay solución fácil ni inmediata. En este contexto también es importantísima la decisión del gobierno chileno de acoger a refugiados sirios. Poco importa el número, pero la señal es importantísima y dice que aunque estén muy lejos de Europa están dispuestos a asumir responsabilidad.

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