Informe de ministro de Transportes es clave en defensa de supermercados por colusión
«Estimación de los daños económicos generados por la colusión en la industria del pollo en Chile». Así se llama el estudio que fue elaborado por el actual ministro de Transporte y Telecomunicaciones, Andrés Gómez-Lobo, en su calidad de profesor asociado del Departamento de Economía de la Universidad de Chile.
Las tres cadenas de supermercados acusadas de colusión (Cencosud, SMU, y Walmart Chile) preparan ya su defensa.
Estas, ocuparán un informe encargado por la Fiscalía Nacional Económica (FNE) al Departamento de Economía de la Universidad de Chile respecto al impacto provocado por el marco del llamado «Cartel del Pollo» que tenía como protagonistas a las firmas: Agrosuper, Ariztía y Don Pollo.
El estudio, llamado «Estimación de los daños económicos generados por la colusión en la industria del pollo en Chile«, es de agosto de 2012 y fue elaborado por el actual ministro de Transporte y Telecomunicaciones, Andrés Gómez-Lobo, en su calidad de profesor asociado del Departamento de Economía de la Universidad de Chile y José Luis Lima como investigador asociado de dicha instancia, consigna La Tercera.
Las empresas productoras de pollo están integradas verticalmente desde la reproducción, gestación, incubación, crianza o engorda, faenamiento, elaboración de productos terminados y la distribución y comercialización de los productos, detalla el documento.
Y agrega: hay tres canales de venta para estos productos. El primero es el canal supermercadista, el segundo es el canal tradicional -que incluye a almacenes, carnicerías y otros negocios- y el tercero es el canal industrial -que incluye a los productores de cecinas y el sector de hoteles, restaurantes y catering, entre otros-.
«Como se puede apreciar, las empresas del rubro venden en el mercado mayorista a empresas intermediarias o productoras (denominadas genéricamente como intermediarias de ahora en adelante), que luego venden sus productos a consumidores finales. Esto será relevante para la discusión metodológica que se presenta más abajo», acota el informe.
«La colusión genera un daño económico a múltiples agentes. Por un lado están los compradores directos de las empresas coludidas, quienes pagan un precio superior al que existiría en ausencia de colusión. Pero en la medida que estos compradores son intermediarios – que resulta ser el caso en la presente aplicación – también serán afectados los clientes de estos últimos. Este daño secundario se produce en la medida que los compradores directos traspasan parte del alza de los precios colusivos a sus propios clientes y así sucesivamente hasta llegar al consumidor final», declara.
En esa línea, apunta que «en el caso de la colusión en el mercado nacional de pollo, los compradores directos son las empresas intermediarias que compran pollo al por mayor. Los compradores indirectos son los consumidores finales, quienes compran estos productos a los distribuidores o supermercados».