Tuit más, votos menos: lo que no entendieron Ossandón y Kast en su estrategia digital
«El problema fue que no se preocuparon de alcanzar a otro público distinto al que los sigue tradicionalmente», advierte el Observatorio de Política y Redes de la Universidad Central.
(*) En la última semana previa a las elecciones primarias, los candidatos utilizaron sus redes sociales como herramientas de campaña, aunque no en igual medida.
Mirando el comportamiento en Twitter, da la impresión que el territorio digital se convirtió en el último recurso para movilizar a los indecisos y motivar a los que, siendo adeptos, se verían tentados de quedarse en casa el domingo 2 de julio.
Es que la batalla parecía estar reñida y esos últimos manotazos a punta de Twitter parecían una buena opción para captar cualquier intención de voto, a bajo costo y con potencial impacto.
Así lo parecen haber entendido aquellos a los que las encuestas no les habían dado el favoritismo, como Ossandón y Kast, pero que tendrían la esperanza más recóndita de una opción de superponerse en las elecciones.
Así, en la semana entre el 26 de junio y el domingo de elecciones, tanto el diputado de Evopoli como el senador independiente, smartphone en mano, produjeron en total más de 100 tuits, algo así como 12 posteos por día! Ambos generaron eco entre sus seguidores, logrando una buen número de RT e incluso interacciones con su propia cuenta.
El problema, seguramente, fue que no se preocuparon de alcanzar a otro público distinto al que los sigue tradicionalmente. Pues aquellos que les dieron RT y apoyaron sus consignas en el territorio digital eran los seguidores de siempre que, como bien habíamos visto en las semanas anteriores (valoraciones), ya venían trabajando codo a codo con los candidatos, aunque posiblemente mal enfocando sus esfuerzos.
La llave de llevar el mensaje a los indecisos no pasa por cierto por que los seguidores de siempre retuiteen como locos, sino alcanzar otros nuevos, fuera de las redes tradicionales.
Por el contrario, los que estaban más confiados, al menos según lo que las encuestas habían pronosticado, no se molestaron tanto en producir contenido, al menos no de manera activa.
Por eso tal vez Piñera y Sánchez se lo tomaron con más calma, a lo más dos tuits diarios, que nisiquiera tuvieron mucho impacto entre sus seguidores. Acá la estrategia también es clara, si vas a ganar, mejor no revuelvas mucho las aguas, y sobre todo, no empieces disputas en las redes sociales.
Uno sabe donde empiezan, pero no donde terminan.
(*) Análisis del Observatorio de Política y Redes de la Universidad Central.