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PAÍS

Los nudos y dilemas del "regreso progresivo a clases" en plena pandemia

por 16 abril, 2020

Los nudos y dilemas del
El tema se complicó más esta semana con la salida de libreto que protagonizó el ministro de Salud, Jaime Mañalich, cuando el domingo 12 de abril, en una entrevista en televisión, dijo que junto al Mineduc estaban “preparando un protocolo de apertura de colegios”. Desde el Ministerio de Educación confesaron que no tenían planificado que se anunciara la medida esta semana, que es una iniciativa del Minsal, “elaborada por Mañalich y su equipo central con las subsecretarías”, que no incluye a la mesa técnica de expertos y, menos, a la Mesa Social. Una política que es parte de la estrategia de cuarentenas “dinámicas y flexibles” que deben combinarse con el proceso de contagio paulatino por el que apostaría el Minsal, con el objetivo de ir creando ciclos de inmunización.
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No han sido semanas fáciles ni tranquilas para el Ministerio de Educación. El jefe de la cartera, Raúl Figueroa, estuvo en el epicentro de las críticas de los apoderados, profesores y especialistas ligados al mundo educacional por el posible regreso a las clases presenciales el 27 de abril. Una idea que nunca habría estado realmente planificada en el Mineduc y que en La Moneda causó molestia por el mal manejo que hizo Figueroa de un tema que "genera más ansiedad e incertidumbre en las familias”, según confesó un asesor presidencial.

No solo eso. También ha habido duras críticas por la decisión de adelantar las vacaciones de invierno a contar del 13 de abril, con el objetivo –explicaron en el Mineduc– de alivianar las cargas de los hogares en cuarentena y, al mismo tiempo, dar espacio al ministerio y los recintos escolares para completar la ayuda a estudiantes para solucionar los problemas de conectividad y la repartición de textos escolares.

El principal reparo a la medida es que ahora los alumnos deberán tener clases de corrido hasta –al menos– enero de 2021, mientras que otras escuelas plantearon que estas dos semanas de vacaciones interrumpen el ritmo de trabajo que ya se había logrado en la modalidad a distancia.

A pesar de la instrucción oficial del Mineduc, no todos los establecimientos siguieron la recomendación y varios colegios privados, otros para deportistas o artistas, los Waldorf y Montessori, han mantenido sus clases debido a que sus estudiantes dan exámenes libres.

En el marco del lanzamiento del canal educativo del CNTV, anunciado el martes 14 por el Presidente Sebastián Piñera, el ministro de Educación aprovechó para dar por cerrada la polémica por el retorno a clases, prácticamente descartó la vuelta a clases para el 27 de abril y señaló que es una medida sanitaria que depende del Ministerio de Salud. De paso, envió un mensaje a quienes lo habían criticado: “Quiero hacer un llamado a todos quienes ven con cierto grado de mezquindad política, que ven la oportunidad de sacar provecho de esto, no lo hagan”.

Desde el Gobierno afirmaron que aún no hay claridad de la fórmula que se utilizará para definir qué colegios y de qué comunas ingresarán a un reintegro progresivo de clases presenciales. Pero sí hay ciertos pisos mínimos, como que en lugares en cuarentena no habrá clases, con la salvedad que estudiantes que estén en esas comunas podrían salir a clases a su colegio ubicado en otra zona. También se maneja reducir el número de alumnos en salas de clases y una etapa de reeducación para evitar el atochamiento en el transporte, por lo que se observan medidas como las de Corea o Alemania, donde se ha eliminado el uso de asientos.

El tema del regreso a clases se complicó aún más esta semana por la salida de libreto que protagonizó el ministro de Salud, Jaime Mañalich. El domingo 12 de abril anunció, en una entrevista en CNN Chile, que el Minsal junto al Mineduc estaban “preparando un protocolo de apertura de colegios”, lo que incluso fue destacado en la cuenta de Twitter de dicha cartera. El punto es que la medida –que busca reintegrar progresivamente a los escolares a sus clases presenciales– estaba siendo estudiada “en reserva” desde hace una semana, no era algo para ser aún comentado públicamente.

Desde el Ministerio de Educación confesaron que no tenían planificado que se anunciara la medida esta semana, es más, cercanos a la cartera aseguraron que el retorno escalonado a clases es una iniciativa del Minsal, “elaborada por Mañalich y su equipo central con las subsecretarías”, que no incluye a la mesa técnica de expertos, menos a la Mesa Social. Una política que es parte de la estrategia de cuarentenas “dinámicas y flexibles” que deben combinarse con el proceso de contagio paulatino de la población por el que apostaría el Minsal, con el objetivo de ir creando ciclos de inmunización.

“Hay un balance muy complicado que cuidar (...), cómo lograr que el máximo de población en un periodo de 3 o 4 años, lo que dure esta pandemia, se haga inmune a la enfermedad, produciendo el menor sufrimiento desde el punto de vista de mortalidad y hospitalización posible”, explicó la máxima autoridad del Minsal en una entrevista en Radio ADN.

Tanto la subsecretaria, Paula Daza, como Mañalich, han recalcado que la cuarentena trae consigo problemas de hacinamiento, afecta la salud mental de las familias y provoca el aumento del consumo de alcohol, panorama al que se le debe agregar el incremento de casos de violencia intrafamiliar, factores que reforzarían la idea gubernamental de no implementar una cuarentena total simultánea en el país.

La presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, Camila Rojas, planteó que el ministro hace un “chantaje inútil y despreciable” al emplazar a las víctimas a “elegir entre arriesgar tu vida contagiándote y arriesgar tu vida ante tu agresor (...). Para los casos de violencia contra las mujeres y también contra niños y niñas, que aumentan en estas circunstancias, se requieren medidas. Por ejemplo, en otros países se han habilitado hoteles para que víctimas de violencia puedan pasar su confinamiento allí. La CIDH y la ONU proponen varios puntos, al Presidente le hicimos llegar otras tantas. Aislar a los agresores es una de ellas”.

Esta es una discusión en la que el Mineduc no ha querido entrar. Fuentes de Gobierno afirmaron que al ministro Figueroa se le pueden “cargar los problemas de las clases a distancia, pero hay varios ministerios que están pasando colados”. La crítica apunta principalmente al Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, dirigido por Carolina Cuevas, encargada de las políticas sobre violencia intrafamiliar, y a la Subsecretaría de Telecomunicaciones, liderada por Pamela Gidi, responsable de aplicar las políticas de conectividad y paquetes de datos anunciados por el Presidente Piñera para los estudiantes más vulnerables. En La Moneda reconocieron que “no se ha levantado un trabajo coordinado con los ministros, cada uno está por su lado, el resto todo lo controla Mañalich”.

Hacinamiento en las salas

Sobre el retorno a clases presenciales escalonado hay varios puntos por resolver. En el Ministerio de Educación no tendrían mucha claridad aún, ya que la fórmula para definir en qué comunas se aplicaría y cuándo, depende de los criterios que establezca el equipo de salud encargado de la pandemia por coronavirus.

La cartera de Figueroa estaría a cargo del área más logística y de “crear las condiciones necesarias para volver a clases”, como procurar que se cumplan las medidas de distanciamiento social que ha recomendado la Organización Mundial para la Salud (OMS), las que pasarían desde generar horarios diferenciados hasta de reducir las jornadas escolares para dividir los cursos. “Es complejo, las realidades son distintas a lo largo de todo el país, es muy probable que en algunas comunas se vuelva a clases y en otras no”, acotaron desde el oficialismo.

La idea es que, llegado el momento y afinados mejor los detalles operacionales, sea el Presidente Piñera quien anuncie las medidas.

Hasta entonces, el Ministro de Educación estará en constante conexión con los distintos actores educativos para generar las condiciones que permitan gradualmente regresar a clases y, para ello, se debe elaborar un diagnóstico integral, que incluya la situación emocional y el estado de las clases de los alumnos. El Mineduc explicó que se establecerá una “fase de nivelación, porque no todos los alumnos van a volver en las mismas condiciones, una fase de adecuación curricular, en orden a que los contenidos esenciales sean los que concentren la atención de los establecimientos en este periodo. Nuestro objetivo es que la crisis sanitaria no impacte el sistema educativo”.

Pero entre los distintos actores educativos hay preocupación, principalmente por el grado de hacinamiento en algunas escuelas que tienen hasta 45 estudiantes por sala de clases, que corresponden al sector público y subvencionado. La Red de Docentes Feministas realizó una aproximación de la movilidad que tendrían 30 niños en una sala de 7,7 por 5,7 metros. Para mantener las disposiciones de distanciamiento social de la OMS, cada niño o niña debe tener 1 metro de distancia que se aplica en un diámetro a la redonda de su cabeza.

Una medida difícil de hacer efectiva, ya que, según la información de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), en Chile cada estudiante tiene un espacio de 1,1 m² entre cada pupitre de clase. “Podemos ver que cada estudiante no podrá moverse de su lugar para no entrar en el espacio de su compañero(a). El profesor o la profesora no podrá desplazarse por la sala”, advirtieron las docentes. Las estimaciones fueron hechas sobre la base de los datos del Mineduc publicados en el “Anexo 1: programas arquitectónicos de recintos” y de la CChC, “Apartado III: Infraestructura que nos involucra de uso social Educación”.

Para el doctor Juan Carlos Said, Máster en Salud Pública del Imperial College de Londres, es fundamental que la decisión sea tomada “por la autoridad sanitaria, por número de contagio y la letalidad del virus. En ese contexto es una alternativa posible que se vuelva de a poco a clases, pero es muy anticipado tomar decisiones a dos meses”. Agregó que “hay mucha incertidumbre respecto a cómo están las cifras, las camas disponibles por comuna, es muy difícil hablar de cómo va a ser esa vuelta a clases, ya que va a depender de cómo esté la situación en ese momento”.

Por otra parte, con la vuelta a clases progresiva también es una preocupación que los estudiantes se conviertan en vectores de contagios. Said subrayó que “los estudiantes ayudan a la circulación del virus, pero no son los más afectados, quizás suspender las clases no es tan relevante como una cuarentena total, pero debe ser evaluado semana a semana”.

Desde el Centro de Producción del Espacio de Universidad de Las Américas, los investigadores Carlos Aguirre, Francisco Vergara y Juan Correa, advirtieron que “una vuelta a la normalidad completa del sistema educativo, tendría un efecto importante en la movilidad total del sistema de transporte de la ciudad”. Sobre ese punto, los investigadores de la UDLA agregaron que “los viajes con destino estudios alcanzan cerca de 20% del total de los viajes según la Encuesta Origen Destino, con lo cual un retorno completo del sistema se traduciría en mayor cantidad de personas moviéndose a lo largo de la ciudad y contactándose con otras personas, lo que va en contra de evitar la expansión del virus en la ciudad”.

Desde el Gobierno afirmaron que aún no hay claridad de la fórmula que se utilizará para definir qué colegios y de qué comunas ingresarán a un reintegro progresivo de clases presenciales. Pero sí hay ciertos pisos mínimos, como que en lugares en cuarentena no habrá clases, con la salvedad que estudiantes que estén en esas comunas podrían salir a clases a su colegio ubicado en otra zona. También se maneja reducir el número de alumnos en salas de clases y una etapa de reeducación para evitar el atochamiento en el transporte, por lo que se observan medidas como las de Corea o Alemania, donde se ha eliminado el uso de asientos.

Dudas y preocupaciones

Para la directora ejecutiva de Educación 2020, Alejandra Arratia, en estos momentos "lo más importante es entender que vamos a tener que volver con flexibilidad, aquí lo que importa es el cuidado de los niños, niñas y jóvenes”. Dijo que entiende que el ministro Figueroa se encuentra en una “situación incierta”, porque es difícil tomar medidas por adelantado y que, por lo mismo, “una de las lecciones de esta pandemia es que no tenemos tanto control como creíamos que lo teníamos (...). Pero, si uno mira los otros países, se ha ido dando cuenta que no van a volver tan rápido a clases y que se debe dar flexibilidad a todos los actores educativos”.

Arratia puntualizó que lo importante es que en el proceso de regreso a clases se debe dar certezas a las familias: “Tranquilizará poder dar confianza, saber que desde la política pública se va a dar seguridad para que este año no se pierda, también que se mantendrán las subvenciones a las escuelas y que requisitos como la asistencia serán más flexibles”.

La diputada Rojas tiene reparos con el regreso escalonado. “Es impracticable en recreos, en almuerzos, el ministro habla de turnos y como siempre, con algo así, se les cargaría la mata a docentes y asistentes, tendrían que ser policías del distanciamiento social. Lo sensato es que las clases se retomen cuando haya condiciones sanitarias. Y lo que dice el ministro sobre la importancia de las clases presenciales, es de sentido común, el valor de lo que ocurre en las escuelas y aulas es incalculable y no solo por los contenidos, el punto que no porque sea importante y de un valor muy, muy importante, se va a apurar la vuelta bajo cualquier circunstancia, o luego una vez que se vuelva empezaremos la carrera de los contenidos y evaluaciones”.

La vocera de la ACES, Isidora Godoy, adelantó que no volverán a clases mientras los contagios sigan en ascenso y que la medida de reingreso a clases “es ridícula, nos cancelan las clases cuando tenemos pocos contagios y ahora que estamos llegando a los 10 mil nos quieren hacer volver. Esto demuestra que el Gobierno quiere intentar tomar el control para demostrar su eficiencia y volver a la normalidad, pero la realidad es que se nota una vez más que están improvisando”. Agregó que “en un colegio privado es posible, porque cuenta con medidas mínimas de salubridad, pero en cambio en los municipales no, se viene el invierno y nos encontramos con techos malos que se llueven, baños sucios, entre otras razones”.

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