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La pesada mochila del CAE: estudio arrojó que morosidad subió al 44%

por 19 mayo, 2020

La pesada mochila del CAE: estudio arrojó que morosidad subió al 44%
La última edición del estudio “Endeudar para Gobernar”, de Fundación SOL, dejó en evidencia la compleja situación que afecta a los 559.058 deudores que ya están pagando el CAE. Durante el 2019 se constató que un total de 248.699 de ellos estaban morosos, de los cuales el 76% corresponde a quienes nunca terminaron su carrera y tienen una deuda de $4,5 millones en promedio. Situación que podría agudizarse en medio de la crisis económica que ha generado la pandemia. Los mayores niveles de morosidad se registran en Arica y Parinacota (55,5%), Coquimbo (48,8%), Tarapacá (48,7%), Magallanes (48,7%), Biobío (48,7%) y Antofagasta (47,5%).
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En medio de la pandemia por el coronavirus el pago de las deudas se ha vuelto un verdadero dolor de cabeza para las familias. En ese contexto, la bancada de diputados del PPD propuso hace unas semanas un proyecto de ley que buscaba suspender los pagos del Crédito con Aval del Estado (CAE) y del Crédito Fondo Solidario, moción que no prosperó, ya que se consideró inconstitucional por involucrar recursos del Estado.

Una idea que ha rondado hace un tiempo, pero a la que el Gobierno cerró la puerta ya en marzo, cuando el ministro de Educación, Raúl Figueroa, dijo que los pagos se podían "hacer de forma online, por lo tanto, no hay suspensión” y agregó que el proceso de reprogramación del crédito seguía operativo y, para los que necesitan realizar ese trámite, podían hacerlo en línea.

El CAE ha generado una situación compleja, que afecta directamente a 559.058 deudores que ya han ingresado a su periodo de pago y cuyo promedio de deuda oscila entre los $3 millones y $7 millones, con una cuota mensual –al menos– de $40 mil, aunque hay casos en donde el monto pactado puede llegar a los $200 mil mensuales. Para disminuir el costo de la cuota, se debe postular a la rebaja del 10% del salario, cuyo ajuste no es automático y se debe renovar cada seis meses.

Se suma a este panorama, la última versión del estudio “Endeudar para gobernar y mercantilizar: el caso del CAE (2020)” de la Fundación SOL, que arrojó un aumento de la morosidad entre los deudores del Crédito con Aval del Estado, desde un 40,1% en 2018 a un 44,5% en el 2019, lo que significa un total de 248.699 deudores, cifra que se podría incrementar en el marco de los efectos económicos que está generando la pandemia del COVID-19.

Entre los deudores CAE que egresaron de sus carreras, la morosidad llega al 35%, lo que equivale a 151.293 personas, mientras que entre los desertores se disparó a un 76,8%, con una deuda promedio de $4,5 millones, cifra que aumenta sobre la base de los intereses, que llegan al 6% en caso de atraso en el pago para los que adquirieron los créditos antes de 2011.

El estudio, realizado por los investigadores Marco Kremerman, Alexander Páez y Benjamín Sáez, estableció que la alta morosidad se traduce en un gasto para el Estado, debido a que los bancos –que han entregado entre 2006 y 2019 más de 3 millones de créditos CAE (nuevos y renovados)– cobran la garantía estatal de, al menos, un 50% de los créditos CAE entregados a más de 900 mil estudiantes, desde su creación.

En la Región Metropolitana, en todas las comunas la morosidad en los estudiantes CAE supera el 28%. La que tiene el mayor porcentaje de morosos es Lo Espejo (49,9%) y la que muestra menos morosidad es Vitacura (28,7%). El estudio de Fundación SOL destacó que “la incidencia de la pobreza multidimensional constituye una diferencia significativa. De manera que las comunas con mayor morosidad son también aquellas con mayores carencias en el acceso a dimensiones tan relevantes como vivienda, salud, educación, trabajo, movilidad y redes (...). En las comunas con mayor morosidad, un 29,9 % de las personas se encuentra en situación de pobreza multidimensional”.

La morosidad se disparó en aquellos deudores que no pudieron terminar su carrera, al igual que los montos adeudados. Los desertores al día tienen una cuota del CAE de $44 mil y un monto total de deuda de $3,8 millones, mientras que para los desertores morosos su cuota mensual –en promedio– llega a los $39 mil y su deuda total a $4,5 millones, a lo que hay que sumar los intereses y gastos de administración de los bancos. Entre los egresados y egresadas, el monto total de deuda puede variar entre $6,4 millones para los morosos y $7,3 millones en el caso de los que están al día.

La morosidad se concentra en los que estudiaron en Institutos Profesionales (IP) y Centros de Formación Técnica (CFT). En el caso de los CFT, el 78,3% de sus estudiantes con CAE que debieron desertar se encuentra moroso, mientras que entre los que egresaron la cifra de impagos llega a un 43,9%, que implica un total de 46.484 personas. En los IP los porcentajes son similares, pero dada la alta concentración de estudiantes en estos centros educacionales, el número total de morosos se dispara 114.054 personas, concentrando el 45% de los morosos.

En el caso de los estudiantes de universidades, la mayor cantidad de deudores CAE morosos se concentra en las instituciones privadas no tradicionales, las que no son parte del Consejo de Rectores: 67 mil de sus egresados o desertores con CAE se encuentran en mora, el equivalente a un 35% de morosidad total de este tipo de institución. En las universidades del Estado, la morosidad llega al 33%, equivalente a 9 mil estudiantes, y en la privadas del CRUCH es de un 29,9%.

“Las personas que han desertado y se encuentran morosas, pasaron de un 73,6% en 2017 a un 76,8% en 2019. Para quienes han egresado de la ESUP la situación tampoco ha mejorado. Si en 2017 un 30,3% de las personas egresadas se encontraban morosas, a fines de 2019 la proporción había aumentado a un 35,5 %. Así, en 3 años, la morosidad general del CAE subió de un 40,3 % a un 44,5 %”, consigna el estudio de Fundación SOL.

En el documento se precisó que “el total de personas morosas se aproxima peligrosamente a las 250 mil a nivel nacional. En un contexto de crisis económica y social como el experimentado recientemente en el país, el CAE contribuye a dificultar la capacidad de los hogares para pagar, con lo cual es posible que en el futuro esta cifra acelere la tendencia creciente observada en los últimos años”.

Al revisar los datos por región, se puede observar que los territorios donde se registran mayores niveles de morosidad son: Arica y Parinacota (55,5%), Coquimbo (48,8%), Tarapacá (48,7 %), Magallanes (48,7%), Biobío (48,7 %) y Antofagasta (47,5 %). En el caso del Biobío, la morosidad se registra en 35 mil estudiantes. Pese a que Valparaíso y la Región Metropolitana tienen menores porcentajes, su tamaño poblacional hace que concentren una gran cantidad de estudiantes morosos. En Valparaíso, la cifra se empina sobre 26 mil estudiantes y más de 99 mil en el caso de la RM.

En la Región Metropolitana, en todas las comunas la morosidad en los estudiantes CAE supera el 28%. La que tiene el mayor porcentaje de morosos es Lo Espejo (49,9%) y la que muestra menos morosidad es Vitacura (28,7%). El estudio de Fundación SOL destacó que “la incidencia de la pobreza multidimensional constituye una diferencia significativa. De manera que las comunas con mayor morosidad son también aquellas con mayores carencias en el acceso a dimensiones tan relevantes como vivienda, salud, educación, trabajo, movilidad y redes (...). En las comunas con mayor morosidad, un 29,9 % de las personas se encuentran en situación de pobreza multidimensional”.

Retorno a la banca

A pesar de la alta morosidad entre los deudores CAE, el retorno de la deuda a la banca ha sido constante, debido a la garantía estatal, la cual cuenta con el pago del monto entregado, más el interés de un 6% –a los estudiantes se les cobra el 2%–, además de una garantía o “recompra” que puede ir desde un 6% hasta un 25% del crédito adeudado, dependiendo del acuerdo y negociación que haya tenido el banco con la Comisión Ingresa, órgano autónomo encargado de administrar el CAE.

Desde 2006, la Comisión Ingresa ha aprobado 3.362.336 Créditos con Aval del Estado, que incluye carteras de estudiantes nuevos y las que se renuevan anualmente. Según el estudio de Fundación SOL, basado en la información entregada por Ingresa vía Ley de Transparencia, los bancos que se adjudicaron las licitaciones cursaron créditos por un monto equivalente a $5,95 billones.

De esas carteras de crédito, el Estado de Chile ha comprado 1.612.943 créditos a los bancos, lo que equivale a $3,28 billones, un 55,1% del total de los créditos entregados. Cabe recordar que, en el proyecto original del CAE, se esperaba que las entidades bancarias cobrarán la garantía estatal solo en un 25% de los casos, que era más o menos el nivel de morosidad que se esperaba para el CAE

El monto total que ha pagado el fisco por el 55,1% de los créditos CAE es de $4,11 billones. Entre 2006 y 2019, ha pagado un “sobreprecio o recarga” de más de $828 mil millones a los bancos. Hay tres entidades financieras que concentran el 90% de los créditos CAE: el Banco Scotiabank, Banco Estado y el Banco Itaú-CorpBanca.

Las tres instituciones de Educación Superior con mayor tasa de "recompra" y mayor cantidad de ingresos por CAE son Universidad Autónoma (69,7%), la Universidad Mayor (68,3%) y Universidad San Sebastián (64,8%). Las tres instituciones con mayor tasa de recompra son la Universidad de O’Higgins, con un 77,1%, la Universidad SEK con un 72,4%, y el Instituto Profesional CIISA, con un 71,7% de créditos CAE recomprados por el fisco.

¿Nuevo CAE COVID-19?

En el marco de la pandemia por el coronavirus, la crisis económica al interior de los hogares ha llevado a que se prioricen otros gastos, en vez del pago de la universidad, el Instituto Profesional o el Centro de Formación Técnica. El CAE es una política que abarca el denominado “arancel de referencia” para cada institución y carrera, pero en gran parte de estas existe un saldo entre el arancel real y el de referencia, al cual se le llama “copago”.

Este diferencial no aplica para los estudiantes con gratuidad, ya que el copago es costeado por las instituciones, lo que ha generado una crisis económica en varias de ellas. En el caso del CAE, el copago es financiado por los estudiantes y sus familias, y esta diferencia puede llegar a los $2 millones mensuales. Debido a la disminución de ingresos en los hogares por la pandemia, la morosidad en este “copago” se ha disparado desde abril. Por ejemplo, en la Universidad San Sebastián se duplicó, según detalló el rector Carlos Williamson. En el CRUCh estiman que pueden dejar de recibir MM$79.912 en aranceles, por la morosidad y suspensión del año académico.

Frente a este panorama, desde las universidades privadas no tradicionales se ha propuesto generar una especie de crédito especial con garantía estatal para los estudiantes, con el objetivo de financiar el copago, lo que significa agregar unos $5 millones más a la deuda a los beneficiarios del CAE que están actualmente estudiando.

Según el estudio de Fundación SOL, la casa de estudios que tiene mayor copago es la Universidad del Desarrollo, en la que alcanza a los $3.090.295 la diferencia –promedio– entre el arancel real y el de referencia. La sigue la Universidad Adolfo Ibáñez, que tiene un copago promedio de $2.634.687 y, en tercer lugar, la Pontificia Universidad Católica de Chile, con un copago de $2.113.563. La Universidad de Los Andes es la otra institución que supera los $2 millones de copago anual y en el resto de las universidades oscila entre los $800 mil y $1,7 millones.

En cuanto a los IP, el Instituto Internacional de Artes Culinarias y Servicios, junto a la Escuela Moderna de Música –ambas instituciones pertenecen al Grupo Laureate– presentan las mayores diferencias entre arancel real y de referencia. Por otra parte, Inacap y Santo Tomás, mantienen una diferencia entre aranceles en promedio de $264.708 y $313.636, respectivamente. Las mayores diferencias corresponden al CFT Región de Los Lagos, cuyo promedio de copago supera los $935 mil pesos, el CFT San Agustín sobre los $556 mil pesos, el CFT de ENAC con $450 mil pesos y, finalmente, Inacap con $372.896 de copago.

No está claro si el Gobierno tomará una medida especial respecto a la morosidad del copago, pero durante las últimas semanas se ha incrementado la presión para que el denominado CAE 2.0 sea reintegrado a la tabla de discusión en El Congreso. Su aprobación deja fuera del proceso a la banca, pero no soluciona el problema del endeudamiento y la morosidad de los estudiantes CAE.

Revisa el estudio completo de Fundación SOL aquí.

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