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Tecnologías con acento latinoamericano: la escuela que busca disputar relato digital desde el arte CULTURA Crédito: Centro de Cultura Digital de México

Tecnologías con acento latinoamericano: la escuela que busca disputar relato digital desde el arte

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Tatiana Oliveros
Por : Tatiana Oliveros Artista, colaboradora de El Mostrador Cultura
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El Centro de Cultura Digital de México invita a postular para Aula Virtual 2026, una edición que reunirá a artistas y creadores de América Latina para explorar inteligencia artificial, sonido, imagen y tecnologías críticas desde una mirada situada, colectiva y territorial.


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Mientras la inteligencia artificial redefine aceleradamente los modos de producir imágenes, sonidos y contenidos a escala global, distintas iniciativas latinoamericanas comienzan a preguntarse algo más profundo que la mera actualización técnica: quién produce esas tecnologías, desde qué imaginarios culturales operan y qué otras formas de relación con ellas podrían construirse desde el sur global.

En ese escenario aparece “Aula Virtual – 2º 2026”, el programa impulsado por el área Educativa y de Comunidades del Centro de Cultura Digital de México, que abrió una invitación para estudiantes, artistas y público general de América Latina interesados en explorar cruces entre arte, tecnologías y pensamiento crítico.

La edición de este año se presenta como un ciclo extraordinario. “Mientras el norte transita el verano y el sur habita el invierno, el Aula Virtual se convierte en un punto de encuentro para trazar ejes cardinales que nos conectan geográficamente”, señalan desde la organización.

En esta ocasión, el programa hospedará y coproducirá la Escuela de Sensibilización Tecnológica Latinoamericana, una instancia desarrollada junto a Toda la Teoría del Universo y Asimtria.org.

La iniciativa propone abrir un espacio regional de aprendizaje y experimentación colectiva en torno al cruce entre arte, tecnologías y pensamiento crítico, promoviendo el acceso a herramientas digitales desde perspectivas situadas en América Latina. El programa parte de una premisa clara: entender que la tecnología no es solamente una herramienta técnica, sino también un lenguaje cultural, un territorio político y un campo de experimentación artística.

Susana Chau y la construcción de redes latinoamericanas

Detrás de esa línea conceptual aparece también la figura de Susana Chau, curadora, investigadora y gestora cultural chilena que desde hace más de una década desarrolla trabajo en los cruces entre arte, ciencia y tecnología desde una perspectiva latinoamericana.

Hace doce años fundó Toda la Teoría del Universo, plataforma de artes y tecnologías que actualmente dirige, y desde 2015 impulsa el Festival/Encuentro homónimo, articulando redes de colaboración entre artistas, investigadores y espacios culturales de distintos países del continente.

Su trayectoria combina investigación, curaduría y producción artística experimental. Ha diseñado programas formativos como la Escuela de Sensibilización Tecnológica, edita la revista Rudimentos y ha desarrollado proyectos apoyados por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes de Chile.

Además, es Magíster en Gestión Cultural, con una investigación centrada en las residencias artísticas como tecnologías de mediación y producción colectiva. Paralelamente desarrolla proyectos en sonido y audiovisual experimental presentados en festivales y residencias de América Latina.

Ese cruce entre pensamiento crítico, tecnología y trabajo territorial atraviesa también el espíritu de Aula Virtual 2026.

“La tecnología no es solamente una herramienta de producción, sino también una posibilidad para imaginar otras formas de relación con el conocimiento, el territorio y las comunidades”, explica Chau sobre el enfoque de la escuela.

Chile y el nuevo diálogo regional

La participación chilena dentro de la convocatoria también ocupa un lugar relevante dentro de la conversación regional. Desde TTU destacan que Chile ha desarrollado una escena sólida vinculada a artes mediales, sonido experimental y cultura digital, especialmente desde espacios independientes y descentralizados.

Al mismo tiempo, Chau considera que las transformaciones sociales y migratorias recientes han permitido que el país dialogue de manera más cercana con problemáticas compartidas por el resto del continente.

“Durante mucho tiempo Chile muchas veces se pensó a sí mismo como una especie de isla dentro de América Latina”, señala. “Pero hoy esa percepción ha cambiado mucho. Las discusiones sobre desigualdad, extractivismo, territorios, pueblos originarios, acceso a tecnologías o precarización atraviesan gran parte del continente, y Chile no está fuera de eso”.

Además, destaca que el formato online permitirá descentralizar el acceso a este tipo de experiencias formativas, tradicionalmente concentradas en Santiago o en circuitos culturales específicos.

“La posibilidad de participar de manera online abre el espacio para que personas de distintas regiones del país puedan acceder, compartir sus experiencias y entrar en diálogo con otras realidades latinoamericanas desde sus propios territorios”, concluye.

Tecnología, territorio y pensamiento crítico

La articulación regional surgió a partir del trabajo conjunto entre el Centro de Cultura Digital y Aula Virtual, quienes impulsaron esta colaboración con organizaciones independientes de Chile y Perú. Según relata la curadora, uno de los aspectos centrales del programa es que tanto docentes como participantes trabajan desde experiencias concretas y contextos situados, más que desde modelos académicos tradicionales.

“Quienes participan como docentes no llegan desde una idea abstracta de academia, sino desde prácticas vivas y procesos desarrollados en sus propios contextos”, señala. “Cada artista comparte desde su experiencia concreta: desde su territorio, sus investigaciones, sus lenguajes y las preguntas que atraviesan su trabajo”.

La propuesta aparece en un momento donde las discusiones sobre inteligencia artificial y automatización suelen estar dominadas por discursos tecnológicos producidos desde Estados Unidos, Europa o Asia. Frente a eso, la escuela plantea la necesidad de construir otras aproximaciones vinculadas a la experiencia latinoamericana.

“En América Latina muchas veces seguimos entendiendo la tecnología y la formación desde modelos externos, asociados a ideas de progreso, desarrollo o innovación que vienen principalmente desde las hegemonías occidentales”, sostiene Chau.

Sin embargo, agrega, gran parte de los procesos históricos de construcción de conocimiento en el continente han operado desde otros lugares: la mezcla, la adaptación, los oficios, las prácticas comunitarias y los sistemas colectivos de transmisión de experiencia.

“En el continente, gran parte del conocimiento se ha construido desde la práctica, desde la mezcla y desde formas de transmisión que no separan tanto la experiencia, el cuerpo, el territorio o la vida cotidiana”, explica. “Eso aparece en los oficios, en las prácticas populares y en muchas formas de creación que no necesariamente pasan por estructuras institucionales tradicionales”.

Inteligencia artificial y tecnologías situadas

La Escuela de Sensibilización Tecnológica Latinoamericana estará dividida en tres módulos principales: exploración y alfabetización sonora situada; interactividad, medios inmersivos y memoria territorial; y teoría crítica, inteligencia artificial y diseño de proyectos.

A lo largo del proceso, los participantes experimentarán con sonido, imagen, IA, interactividad y realidades extendidas, trabajando en la construcción de una obra interdisciplinaria colectiva que será presentada en una exhibición final.

Desde esa perspectiva, la escuela propone pensar las tecnologías no únicamente como dispositivos técnicos, sino también como formas culturales atravesadas por contextos políticos, económicos y sociales.

“Las tecnologías no son neutrales. Siempre están atravesadas por formas de pensar el mundo, por sistemas económicos, políticos y culturales”, afirma la investigadora. “Por eso creemos que es importante preguntarnos cómo apropiarnos de esas tecnologías desde nuestras propias cosmovisiones, identidades y experiencias territoriales”.

La discusión incluye además conceptos como “tecnologías situadas”, futuros latinoamericanos y vínculos entre arte, ecologías locales y saberes ancestrales. Para Chau, el desafío no pasa únicamente por utilizar inteligencia artificial o herramientas digitales, sino por preguntarse qué relatos y sensibilidades pueden producirse desde América Latina utilizando esas plataformas.

“Nos interesa que la tecnología también pueda dialogar con saberes ancestrales, con ecologías locales y con maneras distintas de entender la relación entre humanidad y naturaleza”, señala.

Aprendizaje colectivo y colaboración continental

Uno de los ejes centrales del programa será el trabajo colaborativo. La escuela no funciona desde una lógica competitiva ni individualizada, sino desde procesos colectivos donde el conocimiento circula entre experiencias diversas.

“Aporta humanidad y profundidad al aprendizaje”, explica Chau sobre el intercambio entre participantes de distintos países. “Cuando las personas comparten experiencias desde sus propios contextos, el conocimiento deja de ser solamente técnico y se vuelve también sensible, político y cultural”.

Según describe, muchas veces los aprendizajes más significativos aparecen fuera de la estructura formal de enseñanza: en conversaciones, errores compartidos, referencias cruzadas o distintas maneras de resolver un mismo problema creativo.

Ese tipo de aprendizaje colectivo es algo que para TTU siempre ha sido fundamental”, agrega.

La exhibición final del programa tampoco se plantea únicamente como una suma de obras individuales. Más bien, como la materialización visible de un proceso común atravesado por distintos territorios y experiencias culturales.

“Lo valioso no es únicamente la obra final, sino todo lo que ocurre entre medio: las conversaciones, los desacuerdos, las referencias compartidas, las colaboraciones inesperadas y las nuevas preguntas que aparecen cuando personas de distintos lugares del continente trabajan juntas”, explica.

En ese sentido, la curadora insiste en que las formas colaborativas de transmisión de conocimiento no son nuevas dentro de América Latina, sino prácticas históricas presentes en pueblos originarios, oficios y comunidades territoriales mucho antes de la aparición de las tecnologías digitales.

“Muchas veces cuando hablamos de tecnología pensamos únicamente en dispositivos o herramientas digitales, pero también existen tecnologías humanas y culturales que organizan la manera en que nos relacionamos, aprendemos y transmitimos experiencia entre generaciones”, sostiene.

Fechas y proceso de postulación

La invitación estará abierta entre el 25 de mayo y el 11 de junio de 2026. Los resultados serán publicados el 18 de junio a través de los canales digitales del Centro de Cultura Digital, mientras que las clases se desarrollarán entre el 22 de junio y el 28 de agosto.

Podrán postular estudiantes de artes, artistas de corta y mediana carrera y personas interesadas en cursar el programa completo de la Escuela de Sensibilización Tecnológica Latinoamericana. El espacio cultural aclaró que los módulos no podrán realizarse de manera independiente y que los participantes deberán contar con al menos un 80% de asistencia para acceder a la exhibición final y a la constancia de participación.

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