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Resurgimiento de tomas divide a comunidad académica y anticipa segundo semestre de radicalización PAÍS Foto: AgenciaUNO

Resurgimiento de tomas divide a comunidad académica y anticipa segundo semestre de radicalización

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Andrés Cárdenas Guzmán
Por : Andrés Cárdenas Guzmán Periodista El Mostrador
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La Confech volvió a las calles, pero también reaparecieron las divisiones dentro del mundo universitario. Con tomas, críticas a las reformas de Kast y advertencias de un segundo semestre más conflictivo, el movimiento estudiantil vuelve a instalarse en el centro del debate.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
La primera gran marcha de la Confech bajo el gobierno de Kast dejó una estudiante con fracturas faciales, 35 detenidos y una bandera chilena arrebatada a quienes protestaban contra la protesta. En el Campus Juan Gómez Millas de la U. de Chile, la toma ya paraliza clases y hace colapsar plataformas digitales, mientras académicos piden intervención urgente de la Rectoría. El segundo semestre, advierten los propios dirigentes, podría ser más intenso.
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El miércoles 3 de junio, mientras miles marchaban por la Alameda bajo la consigna “La educación pública se defiende”, un grupo de estudiantes de la Universidad Católica –integrantes del Movimiento Solidaridad– salió al frontis de su Casa Central con una bandera chilena y un lienzo: “No queremos un Chile paralizado, queremos un Chile que prospere”. Un manifestante les arrebató la bandera.

La imagen resume el estado del debate universitario: un movimiento estudiantil en pleno resurgimiento, pero también una fractura cada vez más visible entre quienes apuestan por la movilización y quienes rechazan los costos académicos de las paralizaciones.

La Confech convocó la movilización del 3 de junio apenas dos días después de la primera Cuenta Pública del Presidente José Antonio Kast, con tres demandas concretas: rechazo al proyecto “Escuelas Protegidas” –aprobado en el Congreso el día anterior con 104 votos a favor–, a la “megarreforma” fiscal y a los recortes al presupuesto de Educación. Durante la jornada se registraron incidentes, detenidos y personas lesionadas, entre ellas, una estudiante de Derecho de la Universidad de Chile que resultó con graves heridas faciales.

La jornada se replicó en Santiago, Concepción, La Serena, Talca y otras ciudades, con más de 25 federaciones adheridas.

La otra orilla: “Creemos en el diálogo, no en la paralización”

El episodio de Solidaridad UC no fue espontáneo. El movimiento decidió manifestarse luego que la moción de paralización en la PUC fuera aprobada internamente con un 64,7% de respaldo. Benjamín Barrios, coordinador político de la agrupación, dijo a la prensa que se oponen a las movilizaciones “porque no logran las soluciones para la UC y el Chile de hoy; creemos mucho más en el diálogo y las propuestas”.

Tras el incidente con la bandera, Solidaridad UC declaró: “Nos dijeron que marchaban con derecho a manifestarse. Pero está claro cómo reaccionan cuando se encuentran con una opinión distinta”. Y en la misma línea, el diputado Diego Schalper (RN) –fundador del movimiento– condenó “la violencia, los desmanes e incivilidades que terminan opacando cualquier demanda legítima”, y destacó que Chile necesita “jóvenes comprometidos con las ideas, las propuestas y la construcción de un mejor futuro”.

En la UC, el Movimiento Gremial se sumó a las críticas y acusó un retorno selectivo del activismo estudiantil. En un comunicado, sostuvo que “volvieron a salir a las calles después de callar por cuatro años” y remató con una crítica directa a la principal organización estudiantil del país: “La Confech no es de los estudiantes”.

La marcha del 3 de junio por la Alameda marcó el regreso de la Confech a las calles bajo el Gobierno de José Antonio Kast.

“Esperamos llegar a aportar, no con una superioridad moral ni para nada parecido”

El retorno de la movilización estudiantil coincide además con la reactivación de una de sus principales estructuras de representación. Luego de tres años sin elecciones regulares, la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) volvió a constituir una directiva electa, encabezada por Laura Mlynarz (JJCC), quien ha planteado como prioridad la reconstrucción de la organización y su reinserción en los espacios nacionales de coordinación estudiantil.

“Es relevante volver a participar de la Confech, un espacio que lamentablemente está un poco deslegitimado o desarticulado”, señaló en una entrevista difundida por la FECh y compartida con El Mostrador. La dirigenta sostuvo que uno de los desafíos será reconstruir confianzas entre las distintas federaciones universitarias y fortalecer una agenda común frente a los cambios impulsados por el Gobierno. “Esperamos llegar a aportar, no con una superioridad moral ni para nada parecido, pero sí con ganas de escuchar, de discutir y de entender”, afirmó.

Sus declaraciones son leídas por distintos actores universitarios como una señal de que la principal federación estudiantil del país busca recuperar protagonismo en un escenario marcado por el regreso de las marchas, paros y tomas.

La Coordinadora Feminista 8M, Modatima, ACES, CONFECh, Memorarte, Comisión Contra la Tortura, MST se movilizaron en Plaza Baquedano durante la Cuenta Pública.

Gómez Millas en toma: la denuncia que escaló hasta rectoría

El Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile permanece en toma desde el 28 de mayo. Los estudiantes justificaron la ocupación por la crisis de salud mental, las condiciones laborales de funcionarios y la necesidad de articular una respuesta frente al escenario político nacional, aunque reconocieron que aún no cuentan con un petitorio definitivo. La movilización afectó el funcionamiento de las plataformas UCampus y UCursos, dificultando tanto las clases como otras actividades académicas.

En este contexto, el director del Departamento de Sociología de la FACSO, Octavio Avendaño, envió una carta a la rectora Rosa Devés y a la rectora electa Alejandra Mizala –a la que tuvo acceso este medio– solicitando una “urgente intervención”. El académico cuestionó la negativa de la directora del Departamento de Educación, Susan Sanhueza, y de representantes de los funcionarios a mantener actividades remotas mientras dure la toma, y calificó la situación como “de extrema gravedad” por el impacto sobre la docencia, la investigación y las postulaciones a proyectos Fondecyt.

En la misiva, Avendaño acusó además que algunos grupos de académicos y funcionarios han contribuido a sostener las movilizaciones. “Ya no podemos hablar de ‘acampes’ cuando todos los semestres enfrentamos situaciones de este tipo”, escribió, agregando que se estaría imponiendo “la voluntad de grupos minoritarios, radicalizados y fanáticos”.

El sociólogo advirtió que, si no recibe una respuesta de rectoría, remitirá los antecedentes a la Contraloría, incluyendo denuncias sobre el presunto financiamiento de una toma durante 2025 por parte de algunos docentes.

El horizonte del segundo semestre

El malestar no se limita a Santiago. Dirigentes estudiantiles de las universidades de Talca, Diego Portales y Mayor se sumaron a las críticas contra los primeros meses del Gobierno de José Antonio Kast y respaldaron la movilización convocada por la Confech.

Estudiantes marcharon por las calles de Iquique en el marco de la convocatoria nacional impulsada por la Confech.

En declaraciones a Radio Universidad de Chile, el presidente de la FEUTAL, Bruno Díaz, resumió el inicio de la administración en tres palabras: “Miedo, recortes y retrocesos sociales”, apuntando contra los cambios a la gratuidad, la BAES y la megarreforma tributaria.

Desde la FEDEP, su presidenta Sofía Ávila advirtió que los ajustes presupuestarios amenazan con profundizar la precarización estudiantil y acusó la instalación de un discurso que “criminaliza la movilización social”.

En la misma línea, Diego Torres, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Mayor, calificó como “muy negativo” el balance del Ejecutivo y sostuvo que tanto la megarreforma como Escuelas Protegidas representan “profundos retrocesos” para estudiantes y trabajadores.

Detrás de las críticas aparece una misma idea: que la movilización estudiantil vuelve a instalarse como respuesta frente a lo que consideran una amenaza a derechos conquistados durante las últimas décadas.

Pero la advertencia más inquietante provino desde la propia Confech. Su vocera, Angy Morán, dijo a la agencia EFE que “tenemos mucha incertidumbre” y anticipó que “para el segundo semestre la cosa va a estar complicada”. A su juicio, la gratuidad universitaria –una de las principales banderas del movimiento estudiantil de 2006 y 2011– enfrenta un escenario que obliga a mantenerse en alerta.

La movilización convocada por la Confech también tuvo eco en Valdivia.

El segundo semestre traerá la discusión del Presupuesto 2027, la tramitación de la megarreforma en el Senado y los efectos concretos de los recortes sobre las comunidades universitarias. Con Gómez Millas aún en toma, una estudiante de Derecho hospitalizada tras la marcha del 3 de junio y una Confech que busca rearticularse, el conflicto estudiantil parece estar lejos de cerrarse. Para sus dirigentes, lo ocurrido hasta ahora no es un punto de llegada, sino apenas el comienzo.

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