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La trastienda del Encuentro Nacional de Alcaldes en La Serena AQUÍ COQUIMBO El Mostrador

La trastienda del Encuentro Nacional de Alcaldes en La Serena

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José Manuel Vergara Alcaíno
Por : José Manuel Vergara Alcaíno Periodista de “Aquí Coquimbo” de El Mostrador
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La visita de José Antonio Kast al encuentro nacional de alcaldes estuvo marcada por manifestaciones, tensiones con ediles de oposición y cuestionamientos al operativo de seguridad. Paralelamente, reuniones reservadas y figuras como Tomás Vodanovic concentraron la atención política del evento.


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El Teatro Centenario de la capital regional fue el epicentro del municipalismo nacional durante la semana pasada, congregando a más de 220 alcaldes y alcaldesas de todo el país en el Encuentro Nacional de la AChM. Durante cuatro jornadas, los ediles debatieron sobre seguridad y gestión, compartiendo paneles con figuras de la talla de Katherine Martorell, Pablo Longueira y la exministra Jeannette Jara.

Sin embargo, más allá de los extensos plenarios de análisis y los votos políticos, el verdadero balance de la cita estuvo marcado por la tensión presidencial, las reuniones reservadas en restaurantes y cafés locales, el fenómeno de los “alcaldes influencers” y los excesos de la seguridad oficial.

El “viacrucis” de Kast, el termómetro de los aplausos y el “corralito” a la prensa

Aunque el programa original prometía discursos de autoridades nacionales, el verdadero plato fuerte de la semana fue la inesperada y exprés visita del Presidente José Antonio Kast, realizada el pasado jueves.

El mandatario arribó pasadas las 14:30 horas al Aeródromo La Florida, donde fue recibido bajo un estricto protocolo por el delegado presidencial Víctor Pino, el gobernador Cristóbal Juliá y la plana mayor de las fuerzas de orden y seguridad de la región. Las sonrisas institucionales en la pista de aterrizaje, eso sí, contrastaron drásticamente con lo que le esperaba en el centro histórico de La Serena.

Al llegar al Teatro Centenario, cerca de las 15:00 horas, el panorama en calle Cordovez distaba mucho de ser una bienvenida ideal. Separados por vallas papales, decenas de manifestantes apostados en las afueras del recinto recibieron al jefe de Estado en medio de un ambiente de fuerte división. Mientras algunos intentaban aplaudir, los gritos de “mentiroso” y otros epítetos terminaron por ahogar cualquier muestra de apoyo.

Puertas adentro, el clima dio paso a un aplauso respetuoso, aunque tenso, por parte de la audiencia municipal. El bloque de centroderecha, liderado localmente por la alcaldesa anfitriona, Daniela Norambuena, y el presidente de la AChM, Gustavo Alessandri, hizo sentir su localía para respaldar al mandatario, mientras los ediles de oposición optaron por mantener las manos inmóviles.

De hecho, el termómetro de los aplausos dejó algunas lecturas interesantes antes de la intervención presidencial. Durante la presentación de las autoridades presentes, uno de los más ovacionados por los alcaldes oficialistas fue el ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, consolidando su arrastre entre el mundo municipal.

El punto cúlmine de la fricción ocurrió cuando Kast subió al escenario. Ante las primeras pifias y reclamos de algunos alcaldes de izquierda, el Presidente clavó la mirada en el público, exigió compostura y lanzó una frase tajante antes de iniciar su discurso: “Aquí el municipalismo lo tomamos en serio“. Tras el llamado al orden, la tensión disminuyó y la intervención pudo desarrollarse sin mayores sobresaltos.

Sin embargo, una situación incómoda se produjo inmediatamente después de que el mandatario terminara su participación. Durante el receso dispuesto para despedir al Presidente, la seguridad presidencial implementó un insólito “corralito”, prohibiendo la salida de periodistas y asesores que se encontraban en el segundo piso del teatro.

La instrucción era clara: nadie podía bajar hasta que Kast abandonara el recinto y abordara su vehículo. El problema fue que el mandatario decidió quedarse en el hall conversando relajadamente, tomándose fotografías y recibiendo saludos y también algunas críticas– de los alcaldes que se acercaban.

La situación se volvió particularmente incómoda. Mientras el Presidente prolongaba su permanencia en el recinto, la seguridad impedía de manera inflexible que la prensa local descendiera, ya fuera para reportear o simplemente para retirarse del lugar.

El episodio generó molestia entre los profesionales de los medios, quienes reclamaron hasta que finalmente la escolta accedió a liberar el acceso.

Las juntas en cafés y restaurantes

Pero el verdadero análisis político no ocurrió bajo los focos del Teatro Centenario, sino en la discreción de restaurantes, cafés y sedes privadas de la conurbación, que se transformaron en escenario de intensas reuniones reservadas destinadas a proyectar el mapa electoral de los próximos años.

Uno de los que más se movió en privado fue el exministro Pablo Longueira. Al histórico dirigente gremialista se le vio desplegando una intensa agenda de reuniones con militantes y alcaldes de la UDI, en una cruzada personal por reunir apoyos que permitan a su sector recuperar la conducción nacional del partido.

Por su parte, las fuerzas oficialistas de izquierda tampoco se quedaron atrás. El Frente Amplio realizó una masiva reunión nacional, encabezada por Tomás Vodanovic y la directiva nacional de la colectividad, instancia en la que se delineó parte de la estrategia municipal con la que pretenden enfrentar el avance de la oposición.

En paralelo, dirigentes de Renovación Nacional desarrollaron sus propias instancias de coordinación junto a militantes y autoridades locales, aprovechando la presencia de su dirigencia nacional para ordenar las filas internas.

El copucheo, las negociaciones y la alta política local y nacional, definitivamente, se trasladaron mucho más allá de los límites del Teatro Centenario.

El “efecto Vodanovic” y las copias infructuosas en el Frente Amplio

Fuera de las intrigas de pasillo, quien verdaderamente se robó la película durante el encuentro fue el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic.

El edil capitalino pareció transformarse en el auténtico “gurú” del evento. Su presencia no pasó desapercibida para nadie y fue, por lejos, uno de los personajes más requeridos por la prensa para obtener declaraciones y por alcaldes, alcaldesas y equipos de comunicaciones para asegurar una fotografía destinada a las redes sociales.

Aprovechando el buen clima de la costa serenense, Vodanovic se calzó las zapatillas y salió a correr por la Avenida del Mar, coronando la rutina con la ya clásica postal frente al Faro Monumental.

La anécdota más comentada la protagonizó el alcalde de Monte Patria, Cristian Herrera. Esa misma mañana, y prácticamente en simultáneo con Vodanovic, publicó en sus redes sociales una fotografía similar: trotando, sudoroso y celebrando su reciente incorporación al Frente Amplio.

El notable paralelismo no tardó en convertirse en tema de conversación en distintos grupos políticos de WhatsApp de la región. Entre bromas y comentarios, la pregunta se repetía una y otra vez: ¿intentó o no replicar el estilo comunicacional de la estrella de Maipú?

Lo cierto es que si la intención era reproducir el denominado “efecto Vodanovic”, los resultados estuvieron lejos de alcanzar el mismo impacto.

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