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Cientista Francisco Sánchez y protestas en Irlanda: la ultraderecha “está canalizando el conflicto”

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El cientista político sostuvo que las violentas manifestaciones registradas en Belfast tras el ataque cometido por un refugiado sudanés reflejan problemas de integración y convivencia cultural que, a su juicio, están siendo capitalizados principalmente por sectores de extrema derecha.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Francisco Sánchez afirmó que detrás de las protestas antiinmigración en Irlanda del Norte existe un conflicto cultural asociado a la integración de comunidades migrantes y a diferencias religiosas y sociales. El académico señaló que la extrema derecha ha logrado canalizar ese malestar debido a la ausencia de respuestas desde otros sectores políticos, situación que, a su juicio, explica su creciente respaldo electoral.
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Las violentas protestas registradas en Belfast, Irlanda del Norte, tras el ataque con arma blanca cometido por un refugiado sudanés, han reabierto el debate sobre migración, integración y convivencia cultural en Europa. Para el cientista político y director del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca, Francisco Sánchez, los hechos responden a tensiones que se vienen acumulando desde hace años y que hoy están siendo aprovechadas políticamente por la extrema derecha.

El académico planteó que uno de los factores de fondo es la dificultad que enfrentan muchas sociedades receptoras para integrar adecuadamente a las comunidades migrantes. “Evidentemente hay un problema de integración de personas migrantes en las sociedades de acogida. Y esto se ve en Europa y se ha visto, por ejemplo, durante todo el proceso migratorio de venezolanos”, señaló en entrevista con Al Pan Pan de El Mostrador.

Sánchez agregó que muchos migrantes llegan después de haber vivido situaciones traumáticas o contextos de violencia que dificultan aún más los procesos de adaptación. “Muchas de las personas que migran están sometidas a procesos de estrés y situaciones postraumáticas. Y es verdad que puede haber alta incidencia de personas con enfermedades mentales. No estoy justificando, por supuesto, un asesinato es un asesinato, pero esto dificulta o visibiliza mucho más el enfrentamiento”, explicó.

A juicio del especialista, la situación particular de Belfast incorpora además elementos históricos y culturales propios de Irlanda del Norte. Recordó que se trata de una sociedad donde la violencia política y comunitaria estuvo presente durante décadas y donde las heridas del conflicto aún no desaparecen completamente.

“Belfast, primero, es una sociedad que está más familiarizada con la violencia como forma de procesamiento del conflicto. No te olvides que los acuerdos de Viernes Santo fueron recién hace treinta años”, indicó.

El académico sostuvo que las diferencias religiosas que históricamente marcaron la vida política de Irlanda del Norte hoy se mezclan con nuevos desafíos asociados a la inmigración y a la diversidad cultural. “Hay una sensación de conflicto cultural. Eso es lo que está explotando la extrema derecha, posiblemente porque no se quiere hablar del tema. Hay un problema real de integración y de convivencia multirreligiosa”, afirmó.

Según Sánchez, la llegada de comunidades con tradiciones culturales y religiosas distintas puede intensificar tensiones preexistentes. “Si estamos hablando de grupos que durante años veían un gran conflicto entre si crees en el Papa o no crees en el Papa, imagínate ahora si cambiamos de Dios, cambiamos de iglesia, cambiamos del rol de la mujer, del rol de la familia o de la alimentación”, señaló.

En ese contexto, el cientista político considera que la principal ventaja de los movimientos de extrema derecha ha sido ocupar un espacio que otros sectores han dejado vacante en el debate público. “Todos estos conflictos han servido como caldo de cultivo para que la extrema derecha pueda explotar. Y uno de los problemas añadidos es que no ha habido respuesta por parte de otros sectores”, sostuvo.

Para Sánchez, el fenómeno trasciende a Irlanda del Norte y se observa en distintos países europeos donde los cuestionamientos sobre inmigración son crecientemente liderados por partidos y movimientos nacionalistas. “Todo el conflicto de la migración, los únicos que lo están canalizando son ellos”, afirmó.

Por lo mismo, advirtió que mientras no existan respuestas alternativas que aborden las preocupaciones de parte de la ciudadanía, la influencia de estos sectores seguirá aumentando. “Si los únicos que me están dando una alternativa para manifestarlo son de extrema derecha, pues son los que están ganando votos”, concluyó.

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