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Leyendo los últimos movimientos de Boric
Tras casi tres meses de bajo perfil, el expresidente volvió al debate público criticando los cobros a deudores del CAE. Expertos ven en el movimiento un intento de capitalizar una causa asociada a su trayectoria política y ocupar un vacío de conducción en la oposición al Gobierno de Kast.
Durante sus primeros tres meses fuera de La Moneda, Gabriel Boric observó desde la distancia los movimientos del Gobierno de José Antonio Kast. Entre viajes internacionales y la reactivación de su vida militante en el Frente Amplio, el exmandatario había optado por el bajo perfil. Hasta ahora.
El detonante fue la ofensiva de cobro contra deudores del Crédito con Aval del Estado (CAE). A través de su cuenta de X, Boric criticó los embargos realizados por la Tesorería General de la República, medida impulsada por el Ministerio de Hacienda.
“Pese a que teníamos consenso técnico, durante nuestro gobierno la derecha se negó a legislar para tener un nuevo sistema de financiamiento de la educación superior y aliviar significativamente la deuda del CAE a miles de personas. Hoy a esos deudores les vacían sus cuentas corrientes intempestivamente, generando graves situaciones de crisis en las economías familiares”, escribió.
La intervención rompió semanas de silencio y abrió un nuevo flanco político. La respuesta de La Moneda no tardó. El biministro Alvarado retrucó que “él (Boric) hizo un llamado permanente a que iba a condonar el CAE. Si no lo cumplió, no es problema de este Gobierno que las personas hayan dejado de pagar”.
¿Por qué el exmandatario reapareció precisamente en este tema? Para el analista político de la Universidad Central, Marco Moreno, la explicación tiene dos capas. La primera es simbólica: el CAE fue una de las banderas más visibles de su administración, aunque la reforma para reemplazar el sistema nunca logró avanzar en el Congreso.
La segunda –sostiene– tiene que ver con el escenario opositor. “Observamos un vacío de poder en la oposición. Cuando hay un vacío, alguien lo llena. Boric aprovecha una temática con la cual es identificado y ocupa un espacio donde otros liderazgos no logran instalarse”, afirma.
Cristóbal Bellolio, académico de la Escuela de Gobierno de la UAI, mira el episodio con más cautela. “Hay que bajar el nivel de excitación”, advierte. A su juicio, el mensaje no necesariamente marca el inicio de una cruzada opositora contra Kast, aunque sí refleja un contraste ideológico evidente entre ambos.
“Es lógico que se sienta responsable y necesite intervenir, tanto desde una dimensión política como moral”, plantea.
Bellolio agrega que el protagonismo futuro de Boric dependerá, en buena medida, de la suerte del propio Kast. Si el Gobierno enfrenta un deterioro en su aprobación y termina refugiado en un núcleo duro de apoyo, como ocurrió con el propio Boric, el exmandatario podría convertirse en uno de los principales receptores del descontento con La Moneda. En otras palabras, en el rostro más visible de la postura anti-Kast.
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