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La advertencia de José Rodríguez Elizondo: Chile debe prepararse para una inseguridad sin fronteras
El académico y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2021 sostuvo que la inseguridad global ya repercute en Chile, cuestionó la polarización política como obstáculo para enfrentar la crisis y llamó a construir una estrategia de seguridad acorde con el nuevo escenario internacional.
Con una advertencia sobre el ingreso del mundo a un nuevo “tiempo sombrío” y un llamado a que Chile construya una arquitectura nacional de seguridad capaz de enfrentar amenazas internas y externas, el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2021, José Rodríguez Elizondo, inauguró el año académico 2026 del Instituto de Chile.
El académico de número de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales y consejero de AthenaLab dictó la conferencia “Qué hacer cuando la inseguridad es global”, actividad central de la ceremonia inaugural, en la que sostuvo que la actual coyuntura internacional ha desdibujado las fronteras entre la seguridad internacional, regional y nacional.
Rodríguez Elizondo abrió su exposición evocando el poema “A los que vendrán después de nosotros”, de Bertolt Brecht, para sostener que el escenario mundial actual recuerda los períodos más complejos del siglo XX. “El mundo, que incluye a Chile, hoy se está equilibrando en la cornisa de otro ‘tiempo sombrío'”, afirmó.
En esa línea, sostuvo que la competencia estratégica entre Estados Unidos y China, las guerras en desarrollo y la disuasión nuclear configuran un escenario de “inseguridad global”. A su juicio, el sistema internacional transitó “desde el equilibrio del terror de la Guerra Fría al actual terror desequilibrante”.
El académico planteó que esa inseguridad se manifiesta en “la fragilidad de las democracias, la fortaleza de las grandes dictaduras, la primacía de la geopolítica sobre la diplomacia y la violación flagrante del Derecho Internacional”. Asimismo, sostuvo que el actual gobierno de Estados Unidos desempeña un papel central en esa transformación del orden internacional.
Durante su intervención cuestionó la estrategia internacional impulsada por el presidente Donald Trump bajo el lema America First, señalando que ha implicado un alejamiento de los tradicionales aliados de Washington y una política exterior basada crecientemente en el uso de la fuerza. Según expuso, ello ha derivado en una guerra comercial de alcance global, un debilitamiento de la OTAN, intervenciones militares y amenazas hacia distintos países, entre ellos Chile.
Impacto en Chile
Rodríguez Elizondo dedicó parte importante de su exposición a analizar las consecuencias que ese escenario tendría para Chile. Afirmó que, en un contexto donde el Derecho Internacional es vulnerado de manera sistemática, “la política exterior se proyecta en las políticas internas”.
En ese marco, sostuvo que la inseguridad internacional tiene expresiones concretas en el ámbito nacional, como “el crimen organizado transnacional, la delincuencia armada, el narcotráfico que socava instituciones y la inmigración que sirve como cobertura a sicarios y otros agentes peligrosos”.
Según explicó, “ya no hay espacios vacíos entre la seguridad internacional, la seguridad regional y la seguridad nacional”, pues todos esos ámbitos se encuentran atravesados por una misma dinámica de inseguridad capaz de provocar “una espiral catastrófica en lo social, económico y político”.
Frente a ese diagnóstico, afirmó que las herramientas tradicionales del Estado ya no son suficientes para enfrentar la emergencia. A su juicio, no bastan policías, fiscales, jueces, cárceles o nuevas leyes, ni siquiera el apoyo logístico de las Fuerzas Armadas.
Como alternativa propuso avanzar hacia una Arquitectura Nacional de Seguridad, encabezada por el jefe de Estado, que coordine “todos los instrumentos del poder nacional y sus redes externas”, incorporando además inteligencia estratégica, nuevas tecnologías y capacidades de comunicación. Definió esa propuesta como “un reformateo o actualización del Estado”.
Polarización y crisis educativa
Otro de los ejes de la conferencia fue la polarización política, a la que calificó como “la madre de todos los estancamientos”. Según planteó, la discusión sobre la inseguridad existe, pero las respuestas permanecen bloqueadas por la incapacidad del sistema político para construir acuerdos.
Atribuyó ese fenómeno a una combinación de factores, entre ellos la creencia de que existe “un lado correcto de la Historia”, la cancelación del adversario, la paralización de los proyectos nacionales y la identificación del Estado con “el reino de los cargos”, retomando una expresión de Max Weber.
Rodríguez Elizondo también vinculó la polarización con una crisis de largo plazo en la educación y la cultura. Sostuvo que el deterioro del sistema educativo ha favorecido el analfabetismo funcional, la banalización de la política y el reemplazo de las doctrinas por “meros relatos”, lo que, afirmó, ha contribuido al desencanto ciudadano con la democracia.
En ese contexto citó un informe elaborado en 1985 por una comisión del Parlamento Europeo, según el cual “una sociedad cuyo sistema educativo parece estar en grave crisis, puede convertirse rápido en una sociedad de soluciones radicales”.

Inauguración del Año Académico 2026 del Instituto de Chile. De izquierda a derecha: Marco Tulio Núñez (tesorero del Instituto de Chile), Rosalba Lagos (secretaria general del Instituto de Chile), José Rodríguez Elizondo, Jaime Antúnez (vicepresidente del Instituto de Chile y presidente de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales), Sergio Lavandero (presidente del Instituto de Chile) y Juan Antonio Massone (académico de número de la Academia Chilena de la Lengua).
El papel del Instituto de Chile
En el tramo final de su intervención, el Premio Nacional defendió el rol de las academias en la discusión pública y sostuvo que el Instituto de Chile debe contribuir con conocimiento especializado frente a la incertidumbre.
Recordó palabras del presidente del Instituto de Chile, Sergio Lavandero, quien sostuvo que “en un mundo marcado por la incertidumbre política, social y tecnológica, necesitamos más conocimiento. No menos. Más continuidad estratégica. No improvisación”.
Asimismo, destacó que las academias están disponibles para asesorar a las autoridades “de cualquier color político” y subrayó que el diálogo respetuoso constituye un activo institucional. “Desde un común denominador de interés nacional, sabemos que si a nuestra democracia le va bien, a Chile le irá mejor”, señaló.
Como cierre de la conferencia, Rodríguez Elizondo sostuvo que la respuesta a la inseguridad requiere una “terapia cultural humanista y patriótica”, liderada por dirigentes políticos, intelectuales, científicos, empresarios y militares. Entre las conclusiones de su exposición afirmó que “la inseguridad del mundo tiene derrame en Chile”, que “la polarización política corroe la democracia” y que “despolarizar es parte de una estrategia nacional de seguridad”.
Lea aquí el texto completo de la conferencia de José Rodríguez Elizondo