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Republicanos de Coquimbo en crisis: recriminaciones, intervención desde Santiago y CORE fortalecido AQUÍ COQUIMBO El Mostrador

Republicanos de Coquimbo en crisis: recriminaciones, intervención desde Santiago y CORE fortalecido

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José Manuel Vergara Alcaíno
Por : José Manuel Vergara Alcaíno Periodista de “Aquí Coquimbo” de El Mostrador
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La intervención del Partido Republicano en Coquimbo no logró cerrar la crisis interna. Tras la disolución de la directiva regional, recriminaciones cruzadas y acusaciones de operaciones políticas, Francisco Corral confirmó que seguirá en la colectividad y competirá por su conducción.


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La crisis del Partido Republicano en la Región de Coquimbo tuvo el viernes pasado uno de sus capítulos más relevantes. La llegada a la zona del interventor Paul Sfeir y del secretario general de la colectividad, Vicente Bruna, no fue una visita protocolar. Todo lo contrario, fue el intento de Santiago por ordenar una fractura que ya había provocado la disolución de la directiva regional, renuncias internas y una pugna abierta por el control político del partido.

El hecho formal ya estaba sobre la mesa. La Resolución N° 3 de la Secretaría General, fechada el 16 de junio, estableció que la directiva regional quedó disuelta tras la renuncia de Esteban Villalobos, Cristóbal Andía y Verónica Pizarro, ocurrida el 8 de junio. La misma resolución nombró a Paul Sfeir como interventor hasta que asuma una nueva conducción regional, cuya elección está fijada para el 9 de agosto.

  • Pero el problema de fondo no era administrativo. Era político. El partido llegaba dividido entre un sector cercano al consejero regional más votado de la región, Francisco Corral, y otro grupo de militantes que desde hace semanas venía cuestionando su liderazgo y su influencia interna. En paralelo, desde el entorno del CORE se venía instalando la tesis de una articulación destinada a aislarlo políticamente, bloquear su peso en las definiciones regionales y condicionar la futura elección interna.

Por eso, la visita del viernes era clave. Durante la jornada, Sfeir y Bruna sostuvieron encuentros con militantes del Choapa y también pasaron por Ovalle, en una gira destinada a tomar contacto con las bases republicanas y medir directamente el nivel de tensión interna. Sin embargo, el punto central se produjo a las 18:00 horas, en una reunión ampliada con militantes de la región.

Según fuentes partidarias, el encuentro fue intenso, tenso y marcado por recriminaciones mutuas de alto calibre. Hubo emplazamientos por la forma en que se condujo el proceso, cuestionamientos por las renuncias que terminaron disolviendo la directiva, reclamos por filtraciones internas y críticas por el deterioro de las confianzas dentro del partido.

  • La cita estuvo lejos de cerrar todas las heridas, pero sí permitió sincerar el conflicto. Uno de los puntos a abordar fue la posible renuncia de Francisco Corral al partido tras enviar una carta al presidente de la colectividad, Arturo Squella, en la que dio a conocer su malestar por un problema que tuvo con el mismo Vicente Bruna a raíz de conversaciones filtradas en distintos grupos de WhatsApp internos.

En ese contexto, el sector cercano a Francisco Corral logró instalar su diagnóstico: que la crisis no podía reducirse a una disputa por cargos o grupos de WhatsApp, sino que debía entenderse como el resultado de una serie de operaciones internas, desconfianzas acumuladas y falta de conducción política. En la práctica, el CORE golpeó la mesa, explicitó sus reparos y salió fortalecido del encuentro.

  • Uno de los puntos más sensibles volvió a ser el rol atribuido a Andrés Guerra, militante republicano con asiento en Ovalle, excandidato y cercano al secretario general Vicente Bruna. Fuentes ligadas al corralismo sostienen que Guerra habría sido parte de una articulación interna contra el consejero regional, junto a otros militantes que hoy aparecen enfrentados a su sector. Desde el sector de Guerra niegan tajantemente esa tesis.

El nombre de Guerra, además, arrastra un antecedente incómodo para los republicanos en la región: su vinculación política con Francisco San Martín, militante republicano que permanece privado de libertad en el marco de la investigación por robo de cables.

Tras la reunión ampliada, según pudo recabar Aquí Coquimbo, también hubo conversaciones más reservadas entre dirigentes nacionales, el interventor y militantes de confianza. Conocedores del proceso afirmas que en esas instancias se abordaron directamente las diferencias entre Corral y Bruna, especialmente atingentes a los cuestionamientos de confianza surgidos en medio de las filtraciones de conversaciones internas.

  • El resultado político de la jornada fue relevante. Finalmente, el consejero regional Corral permanecerá en el Partido Republicano. Fue él mismo quien se encargó de anunciarlo a los medios locales: “Seguimos adelante. Luego de la asamblea de ayer y de conversar con numerosos militantes y dirigentes del partido, he decidido asumir el desafío de encabezar una lista para la próxima elección interna regional”.

El consejero regional encabezará una lista para competir en las elecciones internas de agosto. Estará acompañado por otros tres militantes; entre ellos Víctor Venegas, concejal de Ovalle. La decisión marca un giro en la crisis: de evaluar su permanencia en la colectividad, el corralismo pasó a ordenar una alternativa para disputar formalmente la conducción regional.

  • En la vereda contraria, aún no existe una nómina completamente cerrada. Sin embargo, al interior del partido se menciona que podrían aparecer nombres como Andrés Guerra o Esteban Villalobos, uno de los dirigentes que renunció a la directiva regional y cuya salida fue parte del hecho que gatilló la intervención.

De esta manera, la intervención de Paul Sfeir no logró borrar la fractura interna, pero sí ordenó el tablero. La crisis dejó de estar solo en los pasillos, grupos de WhatsApp y cartas internas. Ahora tendrá una salida electoral.

El Partido Republicano en Coquimbo llegará al 9 de agosto con una competencia marcada por heridas abiertas, acusaciones cruzadas y una disputa clara por el control regional. La reunión del viernes no cerró el conflicto, pero sí dejó una señal política evidente: Corral resistió la ofensiva interna, se mantuvo dentro del partido y ahora buscará presidirlo desde la región. Por ahora, la intervención apagó el incendio administrativo, pero la batalla política continuará.

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