PAÍS
“Efecto coercitivo”: exministra Orellana critica proyecto que condiciona aborto a escuchar latidos
Antonia Orellana sostuvo que la iniciativa es coercitiva y entorpece la ley; Miles Chile la calificó de cruel y revictimizante, mientras un especialista advirtió que sería una forma de violencia obstétrica.
Una moción impulsada por parlamentarios del oficialismo desató fuertes cuestionamientos por establecer la escucha de la actividad cardíaca del embrión o feto como condición para acceder a la interrupción del embarazo en casos de violación e inviabilidad fetal. Sus detractores advierten que la medida agravaría el dolor psicológico de mujeres y niñas que enfrentan situaciones críticas.
Según informó BioBioChile, la exministra de la Mujer Antonia Orellana acusó que la propuesta busca “entorpecer” la aplicación de la ley y puede tener un efecto coercitivo. “Lo único que pretenden es entorpecer las tres causales. ¿Por qué? Porque de la redacción del proyecto de ley se desprenden dos caminos. En primer lugar, la mujer que está bajo la situación de tres causales —violación, inviabilidad o riesgo vital— accede a escuchar, y esto puede tener un efecto coercitivo o de mucho dolor psicológico”, afirmó.
El proyecto “Escucha su corazón” modifica el artículo 119 del Código Sanitario y fue presentado por el diputado del Partido Nacional Libertario Cristóbal Urruticoechea, junto con Chiara Barchiesi, Catalina Del Real y Claudia Reyes, de Republicanos; Álvaro Jofré, del Partido Nacional Libertario, y Ximena Ossandón, de Renovación Nacional.
La iniciativa obliga al médico a informar sobre la existencia de actividad cardíaca y ofrecer a la paciente la posibilidad de escucharla mediante instrumentos electrónicos. Aunque formalmente permite rechazar el ofrecimiento, el texto impide al profesional realizar el aborto si la mujer se niega, por lo que la escucha se transforma en un requisito para continuar el procedimiento.
La moción inicialmente comprendía las tres causales de aborto legal. Sin embargo, Urruticoechea afirmó que fue actualizada para excluir los casos de riesgo vital de la mujer, aunque la versión disponible durante la jornada en el sitio de la Cámara todavía mantenía la redacción anterior.
“Lo único que pretenden es entorpecer las tres causales”, afirmó Orellana. La exsecretaria de Estado sostuvo que escuchar los latidos puede provocar “mucho dolor psicológico” y advirtió que, si la paciente rechaza hacerlo, la suspensión y posterior derivación solo retrasarían la atención.
La directora ejecutiva de Miles Chile, Javiera Canales, subrayó que la medida recaería sobre mujeres y niñas embarazadas por violación o con fetos inviables. “Es cruel, revictimizante y es contrario a toda lógica de autonomía y dignidad”, señaló.
Consultado por BioBioChile, el matrón y ecografista Marcelo Ahumada explicó que la actividad cardíaca ya es evaluada durante las ecografías, sin necesidad de reproducir su sonido. A su juicio, obligar a escucharlo “no solo es innecesario, sino que es una medida aberrante” que agrava la situación clínica y constituye “una forma de violencia obstétrica”.
Los autores de la propuesta sostienen que una decisión solo puede ser libre e informada si la mujer conoce la existencia de actividad cardíaca cuando esta sea detectable. No obstante, las críticas apuntan a que la redacción no entrega una alternativa real, pues negarse a escuchar impediría acceder inmediatamente a la prestación.
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